Cómo ciudadanos de Kenia son atraídos con empleo a Rusia y luego enviados a la guerra en Ucrania, según reportes
Exreclutas kenianos y de otros países de África acusan que han sido enviados al frente tras haber sido atraídos con promesas de trabajos civiles. Sostienen que se trata de una extensa red clandestina de reclutamiento, la cual se ha intensificado en Kenia y se ha ampliado en la región.
En medio de la invasión a gran escala que Rusia ha desarrollado en Ucrania desde el 24 de febrero de 2022, cientos de ciudadanos de Kenia han sido atraídos con promesas de empleo, para luego ser enviados a combatir en el frente de la guerra junto a las tropas rusas.
Así lo aseguraron al Washington Post exreclutas y familiares de personas que han sido enviadas al conflicto.
El citado periódico revisó documentos corroborativos de los hombres enviados a combatir, así como mensajes entre reclutadores y familiares, quienes exigen noticias de sus seres queridos.
La mayoría de los exreclutas afirmaron que fueron engañados.
Acusaron que les ofrecieron trabajos civiles y de seguridad en Rusia, pero que cuando llegaron, les entregaron armas y los enviaron al frente.
Otros, quienes eran soldados en activo o retirados, dijeron que se alistaron como mercenarios en las filas rusas, atraídos por la promesa de que recibirían sueldos más altos.
Previamente, otros informes habían relatado los casos de ciudadanos africanos que fueron reclutados por Rusia para combatir.
Sin embargo, la investigación del citado periódico sostiene que se trata de una extensa red clandestina de reclutamiento, la cual se ha intensificado en Kenia y se ha ampliado en diferentes países de África.
Cómo opera la red que lleva a ciudadanos de Kenia y otros países africanos a combatir junto a las tropas rusas
A principios de noviembre de 2025, el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, aseguró que el gobierno ucraniano identificó a 1.436 ciudadanos de 36 países africanos que luchaban por Rusia.
“Esta cifra representa a los identificados, aunque la cifra real podría ser mayor”, escribió el titular de la cartera en una publicación en X.
Según el ministro, Rusia recluta a los ciudadanos de países africanos “mediante diversos métodos”.
“A algunos les ofrecen dinero, mientras que a otros los engañan y no se dan cuenta de lo que firman o los obligan a hacerlo bajo coacción. Firmar un contrato equivale a firmar una sentencia de muerte. Los ciudadanos extranjeros en el ejército ruso tienen un triste destino. La mayoría son enviados de inmediato a los llamados ‘asaltos de carne’, donde son asesinados rápidamente”.
“El mando ruso entiende que no habrá responsabilidades por los extranjeros asesinados, por lo que son tratados como material humano prescindible y de segunda categoría. La mayoría de los mercenarios no sobreviven más de un mes”, agregó el ministro en su publicación.
Junto con ello, instó “a todos los gobiernos a que hagan todo lo posible para desbaratar los planes de reclutamiento rusos y a que informen a sus ciudadanos de que dicha actividad es ilegal”.
De acuerdo a las informaciones reunidas por el Post, entre los factores que influyen en esta situación está la desesperación económica de los ciudadanos de Kenia y la necesidad del ejército ruso de reclutar más soldados para su despliegue en el frente.
Dos de los kenianos consultados por el citado periódico, quienes resultaron heridos tras ser enviados a la guerra, relataron que no tenían experiencia militar previa y que fueron enviados a Ucrania tras recibir apenas unos días de instrucción.
Comentaron que la preparación que recibieron fue en un idioma que no entendían.
“Dijeron: ‘Aprende rápido. Te llevamos a la guerra’”, contó uno de los hombres, quien quedó con heridas en sus manos luego de que fueran alcanzadas por balas durante un ataque con drones.
El segundo afirmó que “ni siquiera” vio a “nadie” durante la ofensiva, ya que “solo eran robots (drones) disparándonos”. Terminó con quemaduras en la cabeza y en las manos, a raíz de otro incidente.
Las personas que hablaron con el Post y que fueron reclutadas con o sin conocimiento previo de que serían enviadas a la guerra lo hicieron bajo condición de anonimato, por motivos relacionados a su seguridad y a la de sus compatriotas que siguen desplegados en el conflicto.
Algunos de los exreclutas afirmaron que, quienes se negaron a ir al frente, fueron amenazados con ser arrestados en Rusia.
Otros fueron desplegados en posiciones peligrosas, después de que sus familias relataran sus casos a medios de comunicación.
Un exrecluta declaró recientemente a CNN que “mientras te hayas unido al ejército ruso, escapas o mueres”.
“No hay forma de que vayas a Rusia y regreses con vida. Porque si terminas tu contrato, esta gente te obliga a quedarte allí. No pueden liberarte”, afirmó.
Él, en particular, escapó cuando le dieron un tiempo libre para recuperarse en San Petersburgo. Desde ahí consiguió llegar a la embajada de su país en Moscú y tomar un vuelo de regreso a Kenia.
El Ministerio de Defensa ruso no respondió a las solicitudes de declaraciones del Post y CNN. Su Ministerio de Asuntos Exteriores tampoco respondió a las solicitudes de comentarios enviadas por este último medio.
El gobierno keniano afirmó al Post que se enteró de este tipo de casos de reclutamiento a través de la prensa hace tres o cuatro meses. Dijo que la situación está sujeta a normas diplomáticas.
“Nuestro embajador (en Moscú) no tiene jurisdicción para salir de su oficina e ingresar a las morgues”, declaró la secretaria de Kenia para el Bienestar y las Asociaciones de la Diáspora, Hellen Gichuhi.
Se negó a revelar cuántos kenianos han preguntado al gobierno sobre el destino de sus familiares en Rusia y cuántos kenianos han sido asesinados en Ucrania mientras combatían junto a las tropas rusas.
“Están siendo reclutados por agencias deshonestas”, enfatizó.
Algunos de los reclutas consultados por el Post dijeron que recibieron salarios. Sin embargo, la mayoría afirmó que sus cuentas bancarias fueron saqueadas o congeladas por los reclutadores.
Una keniana de 38 años relató que su esposo, con quien tiene cuatro hijos, partió a Rusia el 21 de octubre, luego de aceptar un trabajo como conductor o limpiador.
No obstante, dijo, cuando llegó lo obligaron a firmar un contrato que no entendía.
Fue desplegado en Ucrania y la última vez que hablaron fue el 19 de noviembre, afirmó la mujer.
Una semana más tarde, dijo, vio su cuerpo en un noticiero de su país.
El citado periódico pudo identificar a cinco empresas kenianas que supuestamente reclutaban para empleos civiles en Rusia y que, en su lugar, terminaron enviando a los hombres al frente de combate en Ucrania.
Según su investigación, la más destacada de estas es Global Face, la cual era dirigida por un empresario llamado Festus Omwamba.
Gichuhi afirmó que la mayoría de los reclutadores han sido arrestados y que se canceló el registro de dicha empresa. Sin embargo, agregó, Omwamba sigue prófugo.
El socio del empresario, Edward Gituku, fue arrestado por tráfico de personas en septiembre de 2025, luego de que 22 kenianos fueran detenidos mientras se preparaban para viajar a Rusia.
El abogado que por ese entonces representó a Gituku, Danstan Omari, dijo al citado periódico que su antiguo cliente admitió haber enviado a más de 1.000 hombres a Rusia, muchos de los cuales posteriormente sirvieron en el ejército.
De la misma manera, ocho kenianos aseguraron al Post que ellos o sus familiares viajaron a Rusia a través de Global Face.
Todos afirmaron haber sido atraídos por la promesa de empleos civiles, salvo uno, un exrecluta keniano que dijo saber que lo enviaban a la guerra.
Cuando el citado periódico intentó consultar a Gituku y Omwamba a través de los números de teléfono compartidos por las familias de quienes han sido enviados al frente, no obtuvo respuestas.
Un contrato del servicio militar ruso al que tuvo acceso CNN detalla, además de la promesa de salario y beneficios, que los reclutas deben cumplir con condiciones más vinculantes y a largo plazo que las que suelen anunciar las agencias de reclutamiento.
De acuerdo a su revisión, impone obligaciones como la participación en operaciones de combate, despliegues en el extranjero, estrictas normas de lealtad y reembolsar el entrenamiento militar si se considera necesario, dejando la cantidad real en blanco al firmar.
En cuanto a la vida civil, considera que el acceso a secretos de estado puede conllevar a la prohibición de viajar al extranjero, la entrega obligatoria de pasaportes y restricciones a la privacidad.
Según las informaciones reunidas por el citado medio, pese a que los agentes de reclutamiento ofrecen mayor facilidad para obtener un empleo civil, el contrato establece que la ayuda significativa con trabajos posteriores al servicio solo está disponible después de al menos cinco años completos de servicio —excluido el tiempo dedicado a la educación militar— y solo si la salida se da por motivos específicos, tales como la edad, la salud o el vencimiento del contrato.
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