Cómo la prohibición de celulares en los colegios afectó las calificaciones y asistencias de los niños, según un estudio
La investigación publicada por la Oficina Nacional de Investigación Económica analizó datos recopilados entre 2018 y 2025 en más de 41 mil escuelas de Estados Unidos, combinando registros de calificaciones, asistencia y disciplina.
En los últimos años, la mayoría de los estados en Estados Unidos –al igual que en Chile– han impulsado normas para limitar o prohibir el uso de teléfonos celulares en los colegios.
La medida, respaldada por padres y profesores, buscaba mejorar el rendimiento académico, fortalecer la salud mental y aumentar la atención en clases.
Sin embargo, un nuevo estudio sugiere que los resultados académicos han sido, en el mejor de los casos, modestos.
¿Qué dice el estudio?
Según informó The Washington Post, la investigación publicada esta semana por la Oficina Nacional de Investigación Económica de EE.UU. (NBER) concluyó que, aunque las prohibiciones reducen de manera significativa el uso de celulares en el aula, su efecto promedio en las calificaciones es “consistentemente cercano a cero”.
El estudio fue elaborado por académicos de la Universidad de Stanford, la Universidad de Pensilvania, la Universidad de Duke y la Universidad de Michigan.
Para su análisis, los investigadores recopilaron datos entre 2018 y 2025 en más de 41 mil escuelas, utilizando registros académicos, encuestas a docentes y estudiantes, datos de GPS y cifras proporcionadas por Yondr, empresa que fabrica fundas magnéticas con cierre para celulares.
Los resultados muestran que la prohibición sí logra su objetivo inmediato: reducir el uso de dispositivos.
En establecimientos que implementaron fundas de celulares, el porcentaje de alumnos que usaba el teléfono durante la clase cayó del 61% al 13%, una disminución de cerca del 80%, según reportaron los profesores encuestados.
Además, los datos de geolocalización indican que, al tercer año de vigencia de una prohibición, las señales de actividad de los celulares se redujeron en torno a un 30%.
¿Qué pasó con los resultados académicos?
Sin embargo, ese impacto no se tradujo en mejoras académicas significativas. El estudio tampoco detectó efectos relevantes en la asistencia escolar, la percepción del ciberacoso ni la participación en clase.
“Creo que nuestro estudio resulta útil para demostrar que, a menudo, las soluciones fáciles parecen funcionar muy bien”, señaló E. Jason Baron, profesor adjunto de economía en la Universidad de Duke y uno de los autores del trabajo.
“Pero es difícil modificar resultados como las calificaciones de los exámenes”, agregó.
En el corto plazo, la implementación de las prohibiciones generó efectos secundarios.
Durante el primer año, las escuelas registraron un aumento en incidentes disciplinarios y una disminución en el bienestar estudiantil, posiblemente asociados a la resistencia inicial frente a la nueva norma y a una mayor supervisión docente.
No obstante, estas tendencias tendieron a revertirse con el tiempo: hacia el segundo año, los incidentes bajaron y los estudiantes reportaron sentirse mejor.
Lo cierto es que pese al amplio apoyo político y docente, el estudio sugiere que limitar el uso del celular, por sí solo, no basta para mejorar el rendimiento académico.
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