Por Alexis Paiva MackEste estilo de vida presentó mejoras cognitivas de un 55% en adultos mayores con riesgo de demencia, según un estudio
El trabajo incluyó a más de 1.000 participantes de 11 países de Latinoamérica, quienes fueron asignados aleatoriamente a uno de dos grupos de intervención. Los mayores beneficios se observaron en quienes recibieron apoyo estructurado y asesoramiento.

Un estudio financiado por la Alzheimer’s Association —una organización privada sin fines de lucro con sede principal en Estados Unidos— descubrió que dos intervenciones de estilo de vida adaptadas culturalmente mejoraron la memoria, el pensamiento y la función cognitiva general en adultos mayores con riesgo de demencia en 11 países de Latinoamérica.
Según afirman, los mayores beneficios se observaron en los participantes que recibieron apoyo estructurado y asesoramiento.
Los resultados de la llamada Iniciativa Latinoamericana para la Intervención en el Estilo de Vida para Prevenir el Deterioro Cognitivo (LatAm-FINGERS) fueron presentados en el Congreso Internacional de la Alzheimer’s Association, encuentro que se desarrolló a mediados de julio en Londres, Reino Unido.
Desde dicha organización sostienen que el estudio, que tuvo dos años de duración y fue realizado por un equipo internacional de científicos, amplía y refuerza los resultados del Estudio de Estados Unidos para Proteger la Salud Cerebral mediante la Intervención en el Estilo de Vida para Reducir el Riesgo (U.S. POINTER).
Junto con ello, aseguran, demuestra que las intervenciones en el estilo de vida de dominios múltiples —que incluyen actividad física, alimentación saludable, entrenamiento cognitivo y participación social— pueden adaptarse con éxito a diversas culturas, sistemas de salud y comunidades.
Los hallazgos del estudio fueron publicados en la revista especializada The Lancet.
Tanto LatAm-FINGERS como U.S. POINTER forman parte de la red World-Wide FINGERS basada en el ensayo original finlandés FINGER, que demostró que las intervenciones enfocadas en el estilo de vida de dominios múltiples pueden ayudar a proteger la función cognitiva en adultos mayores en riesgo de sufrir un deterioro.
El equipo internacional de científicos fue conformado por grupos de trabajo multinacionales, los cuales contaron con representantes de cada país participante: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Perú, República Dominicana y Uruguay.
Los investigadores identificaron qué componentes debían permanecer estandarizados y cuáles podían adaptarse localmente en función de la cultura, el clima, la disponibilidad de alimentos, el acceso a la tecnología y las preferencias de los participantes.
Los programas de actividad física incorporaron actividades culturalmente familiares —por ejemplo, la salsa y el tango—, así como ejercicios grupales al aire libre en parques públicos.
El asesoramiento nutricional adaptó la dieta MIND a las tradiciones alimentarias regionales al recurrir más a alimentos como la quinoa, el açaí, el aguaymanto, la chía y las semillas de calabaza como alternativas accesibles en la localidad.
Los materiales del estudio fueron traducidos y adaptados culturalmente, con apoyo adicional para los participantes con experiencia digital limitada.

Qué estilo de vida presentó mayores mejoras cognitivas en los adultos mayores con riesgo de demencia
El análisis incluyó a 1.065 participantes de los países mencionados, quienes tenían entre 60 y 77 años y fueron asignados aleatoriamente a uno de dos grupos de intervención. Estos últimos diferían en su estructura, intensidad y nivel de apoyo.
Los 539 participantes del grupo de Intervención Sistemática en el Estilo de Vida (ISE) recibieron asesoramiento y apoyo continuos, que incluyeron ejercicio supervisado, asesoramiento nutricional basado en una dieta MIND adaptada, entrenamiento cognitivo computarizado, monitoreo del riesgo cardiovascular y 38 reuniones grupales para la conexión social y la rendición de cuentas.
Los 526 participantes del grupo de Intervención Flexible en el Estilo de Vida (IFE) recibieron educación de salud periódica y recomendaciones generales sobre el estilo de vida. Durante el período en que duró el estudio, asistieron a cuatro reuniones grupales donde recibieron recomendaciones sobre dieta, actividad física, participación cognitiva y social, y manejo del riesgo vascular sin asesoramiento ni supervisión continuo.
Después de dos años, los participantes del grupo de ISE demostraron una mejora cognitiva significativamente mayor que los del grupo de IFE. En concreto, se observaron mejoras un 55% mayores en una medida compuesta de cognición global, en comparación al grupo de IFE.
Los participantes del grupo de ISE también demostraron mejoras significativamente mayores en la memoria, la función ejecutiva y la velocidad de procesamiento.

La autora principal del estudio e investigadora del instituto neurológico Fleni en Buenos Aires, la Dra. Lucía Crivelli, declaró a través de un comunicado de la Alzheimer’s Association: “Los resultados demuestran por primera vez en Latinoamérica que las intervenciones enfocadas en el estilo de vida y adaptadas culturalmente pueden implementarse con éxito en diversos países y comunidades, y ofrecer beneficios cognitivos para poblaciones que a menudo están subrepresentadas en la investigación clínica”.
“No nos limitamos a traducir el modelo de U.S. POINTER al español y al portugués. Lo adaptamos a las culturas y hábitos locales preservando sus elementos centrales, lo que hace que el programa sea práctico, asequible y viable como una estrategia de salud pública”.
En Chile, el estudio fue liderado por la Dra. Carolina Delgado, neuróloga del Hospital Clínico Universidad de Chile.

A través de un comunicado de dicha institución, la investigadora comentó sobre los hallazgos: “Nuestra población (en Chile) tiene muchos más factores de riesgo que en Finlandia, donde se realizó el estudio original (FINGER). Eso significa que una intervención como esta tiene un impacto mucho mayor acá y ahora tenemos la evidencia científica para demostrarlo y para impulsar políticas públicas que lleguen a toda la población”.
Por su parte, la vicepresidenta senior de relaciones médicas y científicas de la Alzheimer’s Association, la Dra. Heather M. Snyder, comentó: “Los resultados de LatAm-FINGERS se suman a los hallazgos de U.S. POINTER al extender la evidencia a Latinoamérica y fortalecer el argumento de que estas intervenciones conductuales y de estilo de vida pueden adaptarse para diversas poblaciones y comunidades en todo el mundo”.
“Un mensaje clave de este estudio es que la estructura y el apoyo social importan. Abordar múltiples factores del estilo de vida puede tener un impacto positivo en la salud cerebral y, eventualmente, esto podría combinarse con las terapias farmacológicas emergentes para reducir el deterioro cognitivo y el riesgo de demencia”.
LatAm-FINGERS continuará su trabajo con el objetivo de evaluar el impacto de la intervención a largo plazo.
Los participantes serán seguidos durante cuatro años adicionales, ya sin el acompañamiento estructurado del equipo interdisciplinario. Presumen que esta etapa permitirá determinar si los cambios en el estilo de vida y los beneficios cognitivos logrados durante el programa se mantienen en la vida cotidiana.
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