De Paulina Flores a Kazuo Ishiguro y Tarantino: los mejores libros del 2021

De izquierda a derecha: Margarita García Robayo, Paulina Flores y Cristina Rivera Garza.

En un año que tuvo una abundante producción editorial, en Culto reunimos a un grupo de críticos, periodistas y escritores con el fin de que nos comentaran sus favoritos del año que ya se comienza a despedir. Una selección tan variopinta como voluminosa, donde destacan nombres como Selva Almada, Margarita García Robayo, Paulina Flores, Jeremías Gamboa, Cristina Rivera Garza, Pablo Toro, entre otros.



Pedro Gandolfo – El Mercurio

Los Llanos, Federico Falco (Anagrama): Me gustó su prosa, las distintas y novedosas lecturas sobre el duelo, el retiro y el mundo campesino. que propone y sobre todo la estructura narrativa.

Alfabetos desesperados, Catalina Porzio (Laurel): Por la audaz estructura formal que eligió -absolutamente fragmentaria- y por el punto de vista que escogió para desfamiliarizar nuestros hábitos acerca de la importancia comunicativa del lenguaje.

A partir del Fin, Hernán Valdés (LOM): Por su sutileza excepcional en captar y exponer el mundo interior de un personaje complejo ante los quiebres políticos más recientes y dolorosos de la historia chilena. Reedición 2021.

Lucía Stecher – Palabra Pública

No es un río, Selva Almada (Literatura Random House): Se trata de una novela que habla de masculinidades, de duelos, y también de los difusos e inciertos límites que separan vida y muerte, sueños y realidad; humanos, ríos y animales. Su cuidado lenguaje nos acerca a la oralidad de un mundo rural argentino cuyo ambiente evoca las narrativas de Juan José Saer y Horacio Quiroga.

Memorias de Alice Guy (Banda Propia Editoras): La primera persona que utilizó el cine para contar historias, una mujer que jugó un rol central en el cine y luego fue invisibilizada por la historia. Tiziana Panizza escribe un excelente prólogo para introducir a los y las lectoras a la vida de esta mujer que pasó su infancia en Valparaíso. Se trata de una historia muy atractiva, fascinante, que nos muestra la creatividad y talento de Alice Guy.

Primera persona, Margarita García Robayo (Montacerdos): El libro reúne diez relatos que en conjunto configuran una autobiografía en la que destacan la mirada original e inteligente del yo que recupera unas memorias articuladas a partir de fragmentos de sensaciones, recuerdos y lúcidas reflexiones.

Felipe Ojeda – Paniko.cl

Ñamérica, Martín Caparrós (Literatura Random House): Medio siglo después de la publicación de Las venas abiertas de América Latina, otro ambicioso libro, a medio camino entre la crónica y el ensayo, lo cuestiona y el resultado es un viaje alucinante. En la senda de Una luna y La guerra moderna, en Ñamérica Caparrós cruza insurgencias con miras al socialismo en el siglo pasado y entrega un diagnóstico de los últimos estallidos sociales en la región. Escucha reguetón, mira sus videos y los une con el reaganismo, encuentra la sombra del Boom en un escritor como Bolaño, y todo, sin dejar de contarnos cómo avanzan los días en lugares tan disímiles como México, El Alto, Bogotá, Caracas, La Habana, Buenos Aires, Miami, Managua o Chichicastenango. Una buena forma de viajar, sin PCR ni barbijo, pero sobre todo una manera de mirar al continente y tratar, como dice el autor, de entenderlo tal como es ahora.

Safari, Pablo Toro (Montacerdos): La primera novela del guionista de Bala loca es una historia de violencia, que dialoga con la velocidad de Black mirror y la pérdida de gente, vínculos y ciertos valores. Gira por tres tiempos distintos, nuestra capacidad para comprender estos mundos —la guerra de Irak, un colegio inglés en Santiago, la distopía de un coliseo— y el talento de Pablo Toro para narrarlos.

Andrea Kottow – Revista Santiago

Placeres permitidos, Adam Phillips (Roneo): Porque es un verdadero placer permitido volver a leer al psicoanalista Philips que, como pocos, combina de forma magistral el pensamiento teórico con lo que marca nuestra experiencia de lo cotidiano, en este caso, retomando la pregunta por la ley, por lo que prohíbe y aquello que pone a disposición de nuestro deseo.

Lo que está en juego, Philipp Blom (Anagrama): El historiador Blom analiza, con la pluma admirable que lo caracteriza, una serie de problemáticas que nos aquejan hoy en día, incluyendo la sociedad de consumo, la inteligencia artificial y la omnipresencia de la tecnología, la emergencia de populismos en el ámbito político y el cambio climático, combinando esta mirada sobre el presente con un escrutinio del pasado.

Chicas en tiempos suspendidos, Tamara Kamenszain (Eterna Cadencia): Es el último libro -de género híbrido entre la poesía y el ensayo- que Kamenszain escribe antes de morir, en junio de este año, ya enferma de cáncer y en pandemia, donde pasa revisión de una serie de autoras que le sirve para volver sobre el gran tema que atraviesa obsesivamente gran parte de su obra: la escritura y el poder de la palabra.

Matías Rivas – La Tercera

Isla decepción, Paulina Flores (Planeta): Es una novela contundente, donde ella logra pasar del lugar de ser una promesa a convertirse en una escritora con una prosa, con estilo. Además, me parece un libro muy bien articulado, que funciona y que no solo le ha ido bien en Chile, también afuera.

El ojo en la mira, Diamela Eltit (Ampersand): Es un libro de ensayos donde investiga su pasión por la lectura, cómo se relaciona ella con los libros, tiene una veta autobiográfica que está trabajada de manera muy peculiar y con consciencia. A la vez, un libro crítico de la literatura pero que recoge y lee a muchos autores. Además, tiene episodios memorables.

Todos los cuentos (FCE) y Crónicas (Siruela), Clarice Lispector: Por fin podemos leer sus columnas, su obra de no ficción, tan importante como la de ficción.

Pasos continuos, Francisca Aninat (Ediciones Tácitas): Es un primer libro, que trae una escritura indagatoria, vincula a las artes visuales con la poesía, con los colores, muy difícil de encontrar equivalentes en la literatura chilena. Tiene una forma de acercase al lenguaje muy singular.

Después de la niebla, María Edwards (Alfaguara): Me parece un libro que mezcla lo conmovedor con una escritura sutil y que da en el punto. Tiene momentos muy trágicos y otros muy divertidos, es como un conjunto de imágenes, un álbum familiar. Es un libro muy logrado de una autora que publica por primera vez, eso es digno de destacar.

María José Navia – Escritora y académica Letras UC

El invencible verano de Liliana, Cristina Rivera Garza (Literatura Random House): Creo que es EL libro del año. Cristina Rivera Garza cuenta con tremenda y feroz belleza la vida de su hermana Liliana, asesinada por su pareja. Es una reflexión potente, una denuncia y, a la vez, una celebración de la vida y el amor entre dos hermanas. Empezamos leyendo la historia de una extraña y, al terminar, el duelo también es nuestro.

¿Hay alguien ahí?, Peter Orner (Chai): Este libro es anterior pero la editorial argentina CHAI lo publicó en español este año. Se trata de un libro extraordinario. Un libro que lee otros libros, una biografía de un gran lector armada a través del repaso de distintos cuentos. Un libro que propone un camino de lecturas que es absolutamente deslumbrante.

El corazón del daño, María Negroni (Literatura Random House) y Geografía de la oscuridad, Katya Adaui (Páginas de espuma): Ambos libros cuentan los afectos (la relación con la madre, la relación con el padre, con los hermanos) y cómo contarlos siempre trae consigo una transformación, con un lenguaje que a la vez acoge y daña pero siempre de una belleza fulminante.

Bonus track: Si puedo recomendar algunos más (se publicaron tantos libros buenísimos este año), sumaría Panza de burro de Andrea Abreu (no he dejado de recomendárselo a todo el mundo desde que salió en España en 2020 y ahora tenemos edición chilena con Kindberg), La señora Potter no es exactamente Santa Claus de Laura Fernández (una novela inmensa y delirante que acaba de salir), Geografía doméstica de Margarita Cuéllar Barona (una novela breve sobre el bordado y los muchos hilos de la vida y la literatura) y, en inglés, Harrow de Joy Williams, la última novela de quien es, para mí, la mejor escritora estadounidense viva.

Alberto Fuguet – escritor

Animales luminosos, Jeremías Gamboa (Literatura Random House): Es muy pronto para entender el terremoto que provocará esta novela. En diez años se sabrá más. El peruano Gamboa por fin mata a Vargas Llosa y lo supera. Y va donde nunca ningún autor macho alfa ha ido: a la república del cariño. Sus chicos sí lloran. Esta es una novela que, al rechazar los postulados de cómo se debe escribir desde el odio y la frustración, crea una poética nueva. Transforma la voz chola en acaso la voz del futuro al mezclar con lo pop y llenarla de una prosa luminosa, que acaso roza lo emo. Gamboa sitúa su novela en un pueblo universitario de Colorado, a los pies de las Rocallosas, y mira lo feroz que puede venir del sur, y revela sentimientos con que todos pueden empatizar. Animales luminosos es la primera novela en mucho tiempo que transforma el dolor y la sensación de en alegría de vivir. Si el Boom quiso retratar Latam, Gamboa va más allá y, tal como los discos claves que ama, hace de su pena algo global.

Érase una vez en Hollywood, Quentin Tarantino (Reservoir Books): El cineasta pop remixea lo peor la literatura: las novelas comerciales inspiradas en guiones como elemento de placement o marketing. En vez de pasar a la prosa una cinta de género, se adapta a sí mismo y crea algo totalmente nuevo. Es, sin lugar a dudas, la novela que más gocé en el año y tiene humor (chicos, es posible usar la literatura para reírse) y amplía y complementa su cinta homónima y demuestra que un fan puede ser mejor escritor que los autores que no tienen y que sienten que el mejor autor del mundo son ellos. Si antes QT demostró su amor por el cine, ahora rinde un alucinante homenaje a la supuesta literatura de tercera o, para citarlo, a todo el Pulp Fiction.

En la tierra somos fugazmente luminosos, Ocean Vuong (Anagrama): Por la pandemia, llegó a las librerías en enero. Es quizás el libro más rupturista de la década y no se nota. Porque no intenta serlo. Fusiona varios temas que están en el aire (inmigración, disidencias), pero le aplica cariño y alma. No anda militando, anda expresándose. Y usa la poesía con la novela. Es una carta a su madre y la madre no sabe leer. Voung, de manera gentil y grácil, destroza lo peor de los tics de la literatura comprometida al comprometer su cuerpo, su alma, su poesía. Otro autor que adopta un idioma y lo mejora. Y de paso mejor y hace volar al que lo lee.

Evelyn Erlij – Palabra Pública

Jugar a la guerra, Nicolás Meneses (Editorial Aparte): Crónicas y ensayos sobre la vida en las pequeñas ciudades y pueblos de la zona central, sobre la niñez, la masculinidad y las hazañas cotidianas en la provincia, escrito por uno de los autores jóvenes chilenos más talentosos de hoy.

Lydia Davis, Ensayos I (Eterna Cadencia): El ajuste de cuentas de una de las escritoras más brillantes con su faceta menos conocida. Ensayos literarios y literatura convertida en ensayos. Un lujo.

Una fotografía, Carlos Altamirano (Ediciones UDP): Una caja encontrada y un conjunto de fotografías sobre las que Altamirano improvisa una autobiografía que esconde un hallazgo inesperado: un ensayista en plena forma.

Juan Paulo Iglesias – La Tercera

Ruta de escape, Philippe Sands (Anagrama): Las novelas de no-ficción viven un auge y el último libro del abogado Philippe Sands es un extraordinario ejemplo de ese género. Un trabajo de investigación riguroso y de largo aliento que le permitió reconstruir la vida de uno de los más relevantes jerarcas nazis que nunca fue juzgado, Otto Wächter, y murió en extrañas circunstancias en Italia en 1949. Pero la obra es más que eso, es una reflexión sobre los dilemas entre el amor filial y el difícil reconocimiento de los “pecados” del padre. Una mirada a cómo lidiar con ser hijo o nieto de uno de los responsables del holocausto judío durante la primera mitad del siglo XX.

Seis Cuatro, Hideo Yokoyama (Salamandra): Las buenas novelas policiales son aquellas que sobrepasan los límites del género, que van más allá de la historia de un crimen y revelan la idiosincracia de una sociedad y los dilemas morales con los que cargan sus personajes. Y eso es lo que hace Seis Cuatro. No es un libro nuevo. Fue publicado en 2013 en Japón y se convirtió en la novela más vendida en ese país, superando a 1Q84 de Haruki Murakami. El libro de Yokoyama es un fresco extraordinario de la sociedad japonesa, de su carácter y la ambigua relación entre la prensa y las autoridades policiales en un país donde las formas y los gestos son decisivos.

Los Europeos, Orlando Figes (Taurus): El último libro del historiador británico es un retrato riguroso y revelador de la sociedad europea del siglo XIX. Pero más que eso es un libro que ayuda a reflexionar sobre el momento actual y volver a validar las palabras de Mark Twain en el sentido de que la historia no se repite, pero rima. Uno encuentra muchas rimas con la sociedad actual en las páginas de Los Europeos. Y en momentos en que la tradición liberal consolidada en la Europa del siglo XIX ha entrado en crisis, leer a Figes es casi una lectura obliga. El libro revela desde los efectos del ferrocarril en la difusión y consolidación de la cultura europea hasta los inicios de la actual comunidad cultural global.

Andrea Jeftanovic – escritora

Corsé, Jessy Chamorro (Sangría Editores): Es el debut de una joven autora que escribió un poderoso libro de relatos, en cada una de las historias late la periferia de Santiago con sus fisuras y dolores o bien la vida de mujeres cotidianas que atraviesan o se difuminar el cristal de lo fantástico. Será una sorpresa su prosa firme y universos inquietantes.

Swimming the With, Nicolás Poblete (Cuarto Propio): Poderoso narrador que nos sorprende con esta incursión en poesía en inglés que indaga en la genealogía de las brujas y una exploración existencial.

Rarezas geográficas, de Olivier Mignon (Ediciones Godot): Es un libro híbrido, de viajes, notas y archivos y mapas; un tipo de libro que cada vez me gusta más. Un libro curioso, original.

Nostalgia del desierto, Carolina Brown (Planeta): Hace tiempo que estoy cautivada por esta autora chilena, crea atmósferas, perfiles psíquicos interesantes. Sus personajes femeninos tienen hondura y pliegues, y se despliegan con una prosa elegante y contenida.

El hombre más triste. Retrato del poeta César Vallejo, Daniel Titinger (Ediciones UDP): Un libro que oscila entre la crónica, la investigación y el ensayo del enigmático poeta peruano. Muy bien construido, con un punto de vista sagaz como sensible.

Diego Zúñiga – escritor

Sobre Barbara Loden, Nathalie Léger (Chai): Lo fascinante del libro de Léger es cómo a partir de un impulso muy sencillo —investigar sobre la cineasta de culto Barbara Loden— termina escribiendo una obra extrañísima, en la que se cruzan sus obsesiones con las obsesiones de Loden y con las imágenes de Wanda, su mítica y premiada película. Es un libro extraordinario que aparece en una editorial —Chai editora— que viene construyendo un catálogo de lujo. Otro imprescindible que publicaron en Argentina y que también, por suerte, está circulando por nuestras librerías son los Ensayos I de Lydia Davis; sus lectores sabíamos que era una narradora excepcional, ahora descubrimos que era, además, una lectora brillante.

Iluminación artificial, Cristofer Vargas Cayul (Provincianos Editores): Es el debut narrativo que más disfruté este año. Una novela que transita, con mucha sutileza, entre la ternura y el desgarro. Vargas Cayul registra ese momento en que se acaba la infancia y comienza otra cosa: la violencia, la precariedad, pero también la posibilidad de otra vida, de otro futuro. Gran acierto de Provincianos editores, una editorial de Limache que está construyendo un catálogo muy atractivo. De hecho, reeditaron Especies intencionales, de Andrés Anwandter, un libro fundamental de la poesía chilena reciente y que hasta ahora era inencontrable.

Leer y dormir, Gonzalo Maier (Editorial Minúscula): Tengo una amiga que tiene la tesis de que los escritores y escritoras chilenas no leen. Quizá alguna vez leyeron, dice ella, pero ya no: “Ahora les gustan las series, y las redes sociales y otras cosas. Pero de leer, ni hablar; basta con revisar sus libros para confirmarlo”. Aunque según ella, hay un par de excepciones, y una es Gonzalo Maier. Este nuevo libro, que cabe en un bolsillo, tiene 170 páginas, pero uno quisiera que tuviera el doble, o el triple. Nadie escribe como Maier en esta comarca, nadie lee como Maier.

Alejandra Costamagna - escritora

Asedio animal, de Vanessa Londoño (Almadía): Esta es la primera novela de la escritora colombiana y con ella ganó el premio Aura Estrada, en México. Es un libro de estructura singular. Son cuatro relatos que se encadenan no sólo por la línea argumental, sino también por la sucesión de violencias que los recorre. Cuerpos mutilados, seres desplazados y un paisaje que aparece como un personaje más: una tierra igualmente violentada por el ser humano, que se rebela a su modo. Pero tal vez lo más interesante es cómo Londoño trabaja con el oído muy atento a una oralidad que convierte en poética. Hay aires de Rulfo acá, en una vertiginosa proyección hacia el presente.

Preguntas que hicieron movimiento. Escritos feministas 1979-1985, de Julieta Kirkwood (Banda Propia Editoras): Nacida hace poco más de dos años en Chile, esta editorial creada por Lorena Fuentes, María Yaksic y Andrea Herrera ha recobrado y puesto en circulación a autoras imprescindibles para el pensamiento feminista contemporáneo en su colección Perditas. Así ocurre con este volumen que recopila textos fundamentales de Kirkwood y los pone en diálogo con materiales de su archivo personal, que no habían circulado hasta hoy. Un libro que invita a revisar los “nudos feministas” y sus complejidades en el discurso teórico, en la calle, en la práctica política y en la vida cotidiana. Un material imprescindible estos días en que las mujeres y disidencias vemos amenazados nuestros derechos.

Línea Nigra, de Jazmina Barrera (Montacerdos): Es un libro que surge a partir de un embarazo y que originalmente, nos dice la narradora, tenía como hilo narrativo las transformaciones experimentadas en el cuerpo. Pero a medida que va escribiendo, se van colando la enfermedad de su madre, un terremoto, unos afectos encadenados y unas lecturas que iluminan, sacuden y profundizan esta escritura que va del ensayo al diario de gestación, de la novela a la colección de apuntes. Es necesariamente un libro hecho de fragmentos, por las interrupciones que supone el embarazo. Pero eso, que es una circunstancia, se vuelve acá un recurso y una forma de pensar bellamente la literatura como un mosaico de piezas.

Óscar Contardo – escritor

Hamnet, Maggie O’Farrell (Libros del Asteroide): El dominio narrativo de O’Farrell es deslumbrante y su capacidad para construir escenas poderosas y personajes entrañables no merece otra cosa que la admiración.

El país de los otros, Leila Slimani (Cabaret Voltaire): Crea una novela que sumerge en un mundo ajeno y a la vez propio, con un estilo que provoca goce estético y admiración intelectual.

La otra guerra, Leila Guerriero (Anagrama): Es capaz de hacer de un tema burocrático el relato de un pedazo de la historia viva de un país, y de ese pedazo de historia local, una crónica de alcance universal.

Andrés Gómez Bravo – La Tercera

Klara y el sol, Kazuo Ishiguro (Anagrama): Una novela sobre robots que habla de emociones, Klara y el sol es una historia conmovedora, hermosa y elegantemente escrita, que reflexiona en torno a la fragilidad y lo que nos hace humanos.

El fuego de la libertad: La salvación de la filosofía en tiempos de oscuridad 1933-1943, de Wolfram Eilenberger (Taurus): En la sombría década de 1933 a 1943 en Europa, cuatro pensadoras se atrevieron a desafiar el horror con sus ideas: Hannah Arendt, Ayn Rand, Simone de Beauvoir y Simone Weil. Una historia fascinante y estupendamente narrada, por el autor del bestseller Tiempo de magos.

Con total libertad, Zadie Smith (Salamandra): Una treintena de ensayos de la autora de Dientes blancos, en los que despliega libre y sagazmente su curiosa inteligencia, su rica gama de lecturas y referencias, desde la literatura y la filosofía a la música pop. Del Brexit a Philip Roth o Michael Jackson, su mirada resulta siempre reveladora y estimulante.

Sigue leyendo en Culto

Comenta

Por favor, inicia sesión en La Tercera para acceder a los comentarios.


Los “desaparecidos no localizados” se dispararon de 265 a 10.366en 2021, acumulando un total de 108 mil casos desde 1964.