Cómo el zigzagueo de Boric para enfrentar el plebiscito desordenó al oficialismo

El cambio en el discurso del Ejecutivo se hizo patente a medida que la opción contraria a una nueva Constitución ha ido ganando terreno. Así, en los últimos días, el Presidente ha ido dando señales de moderación y de allanarse a un discurso propio de lo que plantea el Socialismo Democrático: Apruebo, pero con reformas posteriores. Y si hace algunas semanas el relato era que no había más que dos opciones -aprobar o rechazar-, la nueva directriz desordenó a las coaliciones de gobierno, particularmente en Apruebo Dignidad, donde ven como poco estratégico dar cuenta de los escenarios con antelación ante un eventual triunfo del Rechazo.




¿Cuánto abrazar el Apruebo? Fue una pregunta que se instaló desde el primer momento en La Moneda de cara al plebiscito del próximo 4 de septiembre. Al asumir el gobierno, el Presidente Gabriel Boric se enfrentó al dilema de la prescindencia, a los límites en que su administración podría moverse de cara a esas elecciones y el tener que administrar la postura (en favor de un nuevo texto constitucional) que él defendió como diputado y luego como candidato presidencial.

“Han sido décadas donde los ciudadanos han venido peleando porque el Estado consagre sus derechos”, señalaron los ministros Camila Vallejo (Segegob) y Giorgio Jackson (Segpres) a inicios de abril, cuando salieron a respaldar los avances de la Convención Constitucional en un live en el Instagram de la vocera. Posteriormente, el gobierno debió replegarse ante las críticas que les valió ese pronunciamiento.

Días más tarde, el propio Mandatario abordó esa complicación con el contralor, Jorge Bermúdez, quien adelantó -a la luz del debate oficialista- la publicación del decreto que deben cumplir los funcionarios públicos de cara a procesos eleccionarios.

Ahí se fijaron algunos límites normativos, pero el Ejecutivo-además de comenzar a transmitir que habría garantías para ambas opciones-, también mantuvo el relato de que su corazón estaba con los cambios y que el avance del programa de gobierno dependía en buena parte de la aprobación de la nueva Constitución.

De hecho, tras llegar a La Moneda, ministros como Jackson ratificaron en el Congreso que el programa estaba planificado en etapas pre y posplebiscito, lo que fue refrendado también por Vallejo en algunas de sus intervenciones.

A inicios de abril, en entrevista en Estado Nacional, Boric sinceró -algo que no fue bien evaluado en el oficialismo- que el gobierno se estaba poniendo en todos los escenarios. Cuando se incubaba recién la idea de impulsar un “plan B” ante la opción que ganara el Rechazo en el plebiscito -el que, según los los sondeos de esos días, iba ganando terreno-, el Mandatario recalcó que estaban barajando alternativas, pero que no las daría a conocer por la prensa.

“Es algo que estamos discutiendo. Hay que anticiparse a los escenarios, pero eso no implica hacer públicas todas las alternativas que tiene un gobierno respecto de situaciones tan críticas como estas”, puntualizó.

Sin embargo, tras las críticas que despertaron sus dichos en las dos coaliciones que sustentan el gobierno (Socialismo Democrático y Apruebo Dignidad), el Ejecutivo reconoció internamente que hablar de manera anticipada (previo al plebiscito) sobre la posibilidad de un “plan B” solo beneficiaría al Rechazo, al desdramatizar el fracaso del nuevo texto e instalar la opción de reeditar el proceso.

“El camino que ha trazado soberanamente nuestro país es un plebiscito que abre un proceso constituyente y que se cierra este año con el plebiscito de salida con la opción Apruebo o Rechazo; ese es el camino trazado, no hay más caminos, no hay más opciones”, replicó la vocera públicamente. Lo que también reforzó Boric, posteriormente, en la misma línea.

Así, las declaraciones también fueron repetidas por todos los ministros del comité político semana a semana, con un mensaje claro y acotado: “En el plebiscito hay solo dos opciones: Apruebo y Rechazo”. Sin embargo, el cambio en el discurso del Ejecutivo se hizo patente con la opción contraria a una nueva Constitución ganando terreno.

El giro del Presidente

Pero ha sido la coincidencia entre el aumento de la opción del Rechazo en las encuestas y la desaprobación del mandato del Jefe de Estado, lo que ha empujado a Boric en los últimos días a matizar nuevamente sus mensajes y dar señales que han marcado distancia con el relato inicial.

Así, ayer por primera vez el Mandatario llamó a no confundir los destinos del gobierno y del Apruebo, mientras que en entrevista con Arica TV fue más allá y señaló que estaba abierto a hacer las reformas o ajustes necesarios sea cual sea la opción que se imponga en el referéndum.

“El día después del plebiscito, el 5 de septiembre, voy a contribuir sea cual sea el resultado para unir a los chilenos y chilenas. Y si es necesario llevar adelante un proceso de reformas, de ajustes o de conversaciones con los diferentes sectores para mejorar, no les quepa duda que yo voy a estar disponible para aquello”, sostuvo.

Incluso -advirtiendo que era sin ánimo de polemizar con el ministro Jackson- se desmarcó de los dichos que hace algún tiempo hizo el titular de la Segpres, y aseguró que su programa de gobierno “no es algo que esté sujeto al resultado del plebiscito”.

En la misma línea, este miércoles en una actividad en Caleta Camarones -en la que se hizo un traspaso de terrenos fiscales al municipio para mejorar la calidad de vida de las 45 familias que habitan el lugar- el Mandatario reiteró que la labor primordial del Ejecutivo en lo que viene será de informar sobre el contenido del texto que le entregará la Convención Constitucional el próximo 4 de julio. Más tarde, tras entregar el complejo habitacional “Sueños del Norte” a 132 familias de Arica, el jefe de Estado llamó a los vecinos a no creer las mentiras que circulan respecto del borrador de nueva Constitución.

“La vivienda que están adquiriendo acá es suya y si en algún momento fallecen estas son heredables a sus familias. Quiero decirlo de manera muy clara para que discutamos de la propuesta de nueva Constitución con verdad, con hechos, no crean en las mentiras que andan circulando por internet, infórmense bien, voten informados, ese es el rol que tenemos como gobierno, es lo que vamos a estar difundiendo”, dijo el Presidente.

El giro del Jefe de Estado fue recibido como un “gesto” en el Socialismo Democrático, principalmente dentro del PPD. Esto, porque sus declaraciones fueron interpretadas como un apoyo al “aprobar para reformar o mejorar”, el relato que comenzó a delinear la colectividad de cara al inicio de la campaña del plebiscito y que fue expuesto, hace algunas semanas, por la timonel del partido, Natalia Piergentili.

De hecho, las palabras del Presidente fueron ampliamente difundidas en grupos de WhatsApp del partido por personajes de “tonelaje político”, quienes valoraron que Boric se allanara a la postura de “Aprobar para mejorar”.

La misma jefa del PPD se pronunció esta mañana por las declaraciones de Boric. “Aprobar para mejorar es el camino de unidad que nos permitirá tener una Constitución democrática, legítima, y que incluya todas las voces. Su posición es una esperanza para que tengamos la casa de todos. Nuestra invitación es a trabajar desde ya las reformas que nos permitirán ganar el plebiscito del 4 de septiembre”, dijo.

En una línea similar, y parecido a lo que dijo el martes en el comité político, el jefe del Partido Liberal, Patricio Morales, sostuvo que marcar ciertos puntos a mejorar, con una apertura a las reformas, contribuye a sumar a sectores indecisos frente la opción por una nueva Constitución. “Un sector relevante de la ciudadanía ha expresado un profundo malestar del desempeño de ciertos constituyentes y del proceso mismo. El Presidente Boric demuestra que es un liderazgo que construye unidad al reconocer que hay ciertos ámbitos que van a necesitar reforma. Abrirse a ello es ir convocando gente a aprobar este proceso, la convención nos entrega un texto que es perfectible”, indicó.

Mientras que en Apruebo Dignidad -particularmente en el Frente Amplio- las palabras de Boric son vistas con mayor distancia. Precisamente porque, en ese conglomerado, se ha instalado la idea de que hablar de lo que hará el gobierno al día siguiente en un eventual escenario de triunfo del Rechazo es “poco estratégico” y desincentiva el voto por el Apruebo, y además complica las bajadas comunicacionales que han realizado, donde han recalcado públicamente que no existen terceras vías ni “plan B”. Sin embargo, en otros sectores más llanos al Presidente comprenden que, en su calidad de Mandatario, debe mostrar una postura de “gobernanza”, que asegure que al día siguiente hay un plan delineado y no la incertidumbre que podría generar el Rechazo al nuevo texto.

El diputado de Convergencia Social Diego Ibáñez sostuvo que “en la papeleta de septiembre hay dos opciones. Todo lo que venga después se verá el 5 de septiembre (...). Si eventualmente llega a ganar la otra opción, el gobierno sigue, la historia sigue y las fuerzas políticas del gobierno también seguirán en el cometido de hacer del programa una realidad. La Convención no es lo mismo del gobierno y hoy toca informar”.

Desde el Congreso, la vocera Vallejo se hizo cargo de los dichos de Boric y complementó que “nuestro Presidente y nuestro gobierno tiene una profunda vocación democrática y lo hemos sostenido: después del 4 de septiembre la democracia sigue funcionando, las legislaciones, las reformas, todo lo que apunte a mejorar la vida de las personas debe ser abordado. Por vocación, por compromiso, tanto del gobierno como del Congreso. Nadie podría pensar que no va a contar con la voluntad de nuestro Presidente y nuestro gobierno por empujar las mejoras que sean necesarias”.

Ajuste ministerial

En medio de la discusión oficialista por el rumbo del proceso constituyente y la baja aprobación del gobierno, el martes surgieron voces que apuntaron a adelantar un eventual cambio de gabinete, el que en La Moneda se comenta que se evaluaría después del referéndum.

El presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Soto (PPD), apuntó a dar un “golpe de timón” con un ajuste de ministros. El senador Fidel Espinoza (PS), en tanto, planteó como un error en la designación inicial como Segpres de Jackson, pero fue la diputada Karol Cariola (PC) -a juicio de parlamentarios del FA- quien dio “piso” a las voces “minoritarias” que piden un ajuste, señalando que el gabinete es “perfectible”.

Fue el mismo Mandatario quien replicó a Cariola y afirmó, ante las consultas de la prensa, que “imagínese no compartiera la declaración de mi compañera Cariola (…). La vida es perfectible. Y nuestro gobierno tiene que estar permanentemente evaluándose (…). Nosotros tomamos el consejo y le digo a nuestros ministros y seremis: tienen que estar en la calle. Las designaciones o cambios de gabinete son atribuciones exclusivas y excluyentes del Presidente de la República y no se comunican por la prensa”.

Más duro fue el diputado Gonzalo Winter (CS), quien apuntó a las voces PPD y PS que piden cambio de gabinete. “Pedir por la prensa que saquen a ministros, en vez de hacerlo en una reunión de coordinación, da cuenta de que es (por Fidel Espinoza y Raúl Soto) una persona que no está apoyando como corresponde a un gobierno”, manifestó.

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