El Estadio Nacional desata tensiones tras 5 décadas de conciertos
La pugna creció luego de que la presentación de Bad Bunny implicara cierres perimetrales. El alcalde Sebastián Sichel presentó un recurso judicial y exige nuevas medidas, como mayor compensación económica y administración en conjunto.
La semana pasada, luego del concierto del puertorriqueño Bad Bunny, el alcalde de Ñuñoa, Sebastián Sichel (ind.), tomó su teléfono y se contactó con el presidente electo, José Antonio Kast.
El motivo era transmitirle directamente la necesidad de trabajar en conjunto luego de que el evento generara molestia entre los vecinos del Estadio Nacional. Las razones son varias: por un lado, en el municipio se quejan de que los números de conciertos han ido en aumento sin control y que ya no es solo un recinto deportivo, pero al mismo hay molestia por lo que genera en la comuna, con basura y desórdenes de los que el municipio debe hacerse cargo. La gota que rebasó el vaso fue el cierre de las calles aledañas al estadio, impidiendo el paso de vecinos. Por ello el alcalde impulsó recursos judiciales, uno de ellos declarado inadmisible. El concierto de Bad Bunny fue el primero que involucró cierres perimetrales, los que el municipio acusa fueron “arbitrarios” en sectores residenciales.
Décadas de musicales
La historia del Estadio Nacional tiene casi 50 años. Se remonta a 1977, cuando se realizó el primer gran concierto, con la visita del español Julio Iglesias. Pero el hito más relevante fue el 7 de marzo de 1989, con el masivo concierto del británico Rod Stewart. El evento vino a “inaugurar” el concepto de megaconciertos en Chile y todo lo que ocurrió después con decenas de artistas involucrados: por el Estadio Nacional han pasado figuras de la talla de Michael Jackson, Bon Jovi, Paul McCartney, The Rolling Stones y Roger Waters, y más recientemente Oasis, Dua Lipa, Shakira o Daddy Yankee, que en una de sus fechas tuvo masivos destrozos cuando una turba logró entrar gratis, desatando el caos al interior.
Eso ha llevado a que el alcalde Sichel critique la verdadera función del recinto deportivo.
“El IND se ha transformado en un gran arrendador de un centro de entretenimiento que es el Estadio Nacional y que su giro hoy día ha sido arrendarlo sistemáticamente”, dice Sichel a La Tercera. Coincidentemente, el club Universidad de Chile, que habitualmente juega en ese coliseo, varias veces ha debido buscar otra cancha para ejercer de local, precisamente, porque el estadio está preparándose para recibir conciertos.
Cifras recopiladas por el municipio advierten sobre la masiva cantidad de eventos musicales. Por ejemplo, 2025 registró 14 megaconciertos. El municipio hace el cálculo de que por cada concierto hay 60 mil asistentes, lo que implica cerca de 840 mil personas durante ese tiempo. En 2024 también fueron 14 conciertos y en 2026, hasta el minuto, ya se cuentan al menos 12, incluyendo a Iron Maiden, Korn, Chayanne y AC/DC.
Sichel explica que “el estadio requiere obras que permitan recibir a todas estas personas y esa obra no se está haciendo”. Además, denuncia que en el caso de Bad Bunny haya sido un privado -la productora Bizarro- el que estuvo a cargo del control de acceso a las calles cerradas. “El problema no es la autorización de cierre, el problema es que el control lo está haciendo un privado sin ninguna preparación o facultad para exigir a las personas que presenten documento de identidad o de residencia”, dice.
El Estadio Nacional ha sido históricamente la casa de la Selección Nacional de fútbol, pero también ha albergado a la U. Pero su uso se ha ampliado al ser el lugar con mayor capacidad del país, pudiendo recibir cerca de 60 mil personas en total durante los conciertos, entre asientos y puestos de cancha. Ello excede a otros centros de eventos relevantes, como el Movistar Arena o, más nuevo, el Claro Arena de la Universidad Católica.
Las propuestas
El alcalde ha propuesto un par de medidas que espera sean acogidas por Kast. Entre ellas, la creación de un directorio de administración del Estadio Nacional que incluya participación del municipio, establecer máximos de eventos anuales, crear protocolos para ingreso de los vecinos, pero además un tema que en Ñuñoa consideran clave: crear un mecanismo para que el municipio obtenga un porcentaje de los ingresos que el Instituto Nacional del Deporte (IND) -que está a cargo de la administración del Nacional- obtiene por el arriendo del recinto deportivo.
El municipio, a través de la Ley de Transparencia, conoció cuánto dinero percibió el IND por arriendos del Estadio Nacional durante 2024: $ 3.646 millones, incluyendo productoras musicales y usos deportivos.
La apuesta de Sichel es que parte de esos dineros se utilicen para invertir en el entorno y en mitigaciones del impacto que hay por los conciertos. De todas maneras, el municipio ya realiza cobros a las productoras privadas desde febrero del 2024 a través de una ordenanza municipal, para intentar paliar gastos como aseo, seguridad, control de tránsito y fiscalización.
La realidad de Ñuñoa, en todo caso, no es aislada, pues en Las Condes el Claro Arena -que también alberga espectáculos musicales- se ha convertido en un dolor de cabeza para la alcaldesa Catalina San Martín y los vecinos del sector de San Carlos de Apoquindo. En otros lugares, como La Florida, donde el Estadio Bicentenario es municipal, resulta más fácil la convivencia.
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