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Un cuerpo en una caja: la desaparición de Sara Saavedra

Una caja dejada frente a la vivienda de la alcaldesa Karina Delfino, en Quinta Normal, terminó revelando el cadáver de una mujer de 26 años. La víctima fue identificada como Sara Saavedra y la Fiscalía investiga las causas de su muerte, mientras se descarta que el hecho haya sido una amenaza contra la autoridad comunal.

El sábado 7 de marzo la alcaldesa de Quinta Normal, Karina Delfino (PS), se encontraba junto a su pareja haciendo arreglos en el patio de su casa cuando un vecino alertó que habían lanzado basura frente a su vivienda, ubicada en el barrio La Haciendita, de casonas amplias, patrimoniales, construidas a comienzos del siglo XX.

Poco antes de esa primera alerta, cerca de las 15 horas, una camioneta pick up de color blanco estacionó en la intersección de Embajador Gómez con Carlos Ottolenghi. El hombre que conducía el vehículo dejó la caja en el borde de la zona de carga. Minutos después, al emprender marcha, el paquete cayó a la calle. De todo eso quedó registro en una cámara de seguridad que hay en el sector.

Hasta ese momento el contenido de esa caja era aún un misterio. Pero el mal olor que emanaba y las moscas a su alrededor hicieron creer a los vecinos que se trataba de restos de carnicería o un animal muerto.

“Nos acercamos, la movimos hacia la orilla de la calle y avisé al grupo de microbasurales para que la retiraran. Nosotros estamos bien conectados, tenemos un comité de seguridad. Somos bien cercanos a los vecinos. Hablamos siempre, y ahí una vecina me manda las cámaras de su casa con las imágenes que se han conocido después”, relata a La Tercera la alcaldesa al recordar lo ocurrido ese día.

Durante la tarde, Delfino salió a correr y la caja seguía ahí. Lo mismo ocurrió cuando volvió y durante toda esa noche. Para la mañana del domingo 8 de marzo, la jefa comunal se dirigió temprano a la marcha por el Día de la Mujer que había sido convocada en la Alameda, y el bulto -como era de esperarse- se mantenía intacto en una orilla.

Delfino cuenta que cuando regresó de la convocatoria el olor era insoportable. A esa hora, la temperatura en ese lugar de la capital bordeaba los 26 grados en un día totalmente soleado. “A esa altura nuestra casa tenía muchas moscas, los vecinos se quejaban y ahí entonces insistí con la limpieza y dije, ‘por favor, vengan a sacar esta caja que de verdad huele mal’. El lunes pasaba la basura, entonces era imposible esperar todo el día”, comentó la jefa comunal.

La caja fue trasladada hasta la municipalidad. Tres trabajadores de la Dirección de Aseo y Ornato fueron los primeros en descubrir que al interior de la caja no había restos de basura, sino que un cuerpo. Fuentes conocedoras del procedimiento afirman que tal fue el impacto, que los funcionarios quedaron con atención psicológica y el más afectado todavía se encuentra con reposo.

El hallazgo movilizó un amplio despliegue policial y la primera hipótesis apuntaba a una amenaza contra la alcaldesa. “Me avisaron que lo que habían encontrado era un cuerpo de una persona, yo estaba almorzando en la casa de mis papás y mi mamá se asustó mucho. Lo primero que hice fue llamar al ministro (Álvaro) Elizalde”, dijo Delfino.

Karina Delfino, alcaldesa de Quinta Normal. JAVIER SALVO/ATON CHILE

El macabro contenido de la caja movilizó al gobierno. El -ahora- exministro de Seguridad Pública Luis Cordero se reunió con la alcaldesa, quien a esa hora contaba con personal de protección.

Y es que el tema de amenazas en contra de autoridades es algo que preocupa. No han sido pocos los jefes comunales que han denunciado amedrentamiento por parte de bandas dedicadas al narcotráfico. El tema es que el caso de Delfino era poco usual: ella nunca había sido blanco de un hostigamiento de este tipo.

Fue entonces que la Fiscalía decidió que quien tomara el caso fuera el Equipo de Crimen Organizado y Homicidios (ECOH). Ya a esa altura, según quienes conocen de los pasos del Ministerio Público, se olía a que el crimen podría estar relacionado con organizaciones criminales.

Mediante pericias legistas desarrolladas en el Servicio Médico Legal, los investigadores obtuvieron rápidamente la identidad de la mujer, cuyo cuerpo estuvo varios días oculto en una caja a solo pasos de la casa de Delfino. Se trataba de Sara del Carmen Saavedra Martínez, de 26 años.

Malos presentimientos

Sara Saavedra nació y pasó toda su vida en el sector de Rinconada, en Maipú. Vivía junto a su padre, a pocas cuadras del block donde reside su madre. Personas de su entorno comentan que no tuvo una vida fácil, debido a que su padre estaba alcoholizado la mayor parte del tiempo. Vivieron juntos hasta 2023, año en que falleció. Desde entonces, ella vivía en el departamento junto a su gato.

Estuvo en el colegio sólo hasta segundo medio. Intentó completar sus estudios en un programa nocturno, pero a poco andar desertó. Lo hizo justo en un periodo de pruebas. La joven había sido madre joven y su hijo estaba bajo el cuidado de una tía paterna que solicitó la custodia del menor cuando descubrió que Saavedra tenía un consumo problemático de drogas.

Yessenia, la tía del pequeño, afirma que eso fue lo mejor para el niño. Sin embargo, destaca que, pese a sus problemas, “Sara era una muy buena mamá, quería mucho a su hijo, y aunque el último año se alejó, creo que era para protegerlo”.

No era inusual que la familia le perdiera el rastro por algunos días. De hecho, cuando la mujer desapareció no estaba siendo buscada por nadie. La última vez que su madre, Sara Martínez, la vio fue el lunes 2 de marzo. Ese día ambas comieron juntas durante la tarde.

Pasó el martes, luego el miércoles, y la mujer no supo de su hija. Pero, según confidenció, todo eso era cotidiano en ella. Pero el jueves su entorno se preocupó. La joven de 26 años era buena para “perderse”, pero no más de dos días.

Amigas de la mujer rebaten el testimonio de la progenitora. Dicen que Saavedra no era cercana a su madre. Ellas, aclaran, fueron las últimas en encontrarse y conversar con la joven. Reconstruyendo sus últimas horas dijeron haberla visto físicamente el martes 3 de marzo, pero que luego siguieron conversando por WhatsApp hasta el jueves. Ese día ella dejó de responder los mensajes y las llamadas.

Velorio de Sara Saavedra en Rinconada, comuna de Maipú.

Durante esa misma jornada, dice la madre, decidió ir al departamento de su hija, quien vivía en el block enfrente de ella.

“El jueves fui a buscar la cuenta de la luz y el agua. Su gato, uno naranjo, estaba maullando por comida y vi que tenía sus platos vacíos, eso me preocupó más, porque había pasado casi una semana entera”, señala Martínez. Pese a eso, se fue del lugar con la esperanza de que esta fuera como una de esas otras tantas veces en que su hija se iba, sin avisar, a “jaranear” con sus amigas, como dice su madre.

“El sábado volví a ir y me di cuenta de que tampoco había llegado. Ahí presentí que algo le había pasado, son esos presentimientos que nos dan a las mamás. Me fui a acostar con ese mal sentimiento de que algo le había pasado a la Sara. Pensé, capaz la hayan detenido por ahí, a lo mejor se fue presa, no sé. Una piensa muchas cosas, pero nunca pensé en lo que finalmente le pasó”.

Con esa angustia, comenta, decidió por primera vez hacer algo. No se sabía el RUT de su hija, por lo que comenzó a buscar papeles donde estuviera escrito para así ir el lunes a presentar una denuncia en la policía. Pero no fue necesario. Esa misma jornada del 9 de marzo la PDI ya la había identificado. El cuerpo sin vida que se había encontrado al interior de una caja en Quinta Normal era el de Sara Saavedra.

“Era la 1.14 de la madrugada y unos detectives tocaron la puerta del departamento. Nunca me voy a olvidar... Ahí me dijeron que mi hija menor estaba muerta”.

La madre de Saavedra dijo que no había visto la tele y que cuando llegó la PDI no sabía lo que había ocurrido en Quinta Normal. “Yo no tenía idea, incluso me preguntaron ¿usted no ha visto las noticias?”, recuerda.

Las sospechas

El viernes 13, la fiscal Camila Palma formalizó al chofer del camión en el que fue trasladado el cuerpo de Sara Saavedra y dejado en las cercanías de la casa de la alcaldesa Delfino. Hasta el momento es el único detenido por este crimen y, tras permanecer tres días preso, el Ministerio Público no tuvo suficientes pruebas para acreditar su participación en el homicidio de la joven, por lo que sólo se le atribuyeron cargos como encubridor.

Dentro de las hipótesis que se indagan está un asesinato en el marco de violencia de género. Esto, ya que algunos testigos declararon que en el último tiempo la joven de 26 años ejercía la prostitución con el propósito de abastecer su adicción a las drogas. “Podría tratarse de un cliente o una sobredosis”, dice una fuente consultada.

Santiago, 13 de marzo de 2026. En el 6° Juzgado de Garantía de Santiago formalizan investigación contra el conductor del camión Cristian González (un hombre de 52 años y de nacionalidad chilena) que dejó una caja con el cadáver de una mujer frente a la casa de la alcaldesa de Quinta Normal, Karina Delfino. Foto: Luis Quinteros/Aton Chile LUIS QUINTEROS/ATON CHILE

Y es que las causas de muerte de Saavedra tampoco están claras. Aún están pendientes exámenes toxicológicos. Hasta el momento se sabe que estaba maniatada, pero no presentaba ninguna lesión de carácter mortal. O eso al menos es lo que arrojó la autopsia.

Lo que sí ha sido despejado por la Fiscalía es que el cuerpo de la joven fue dejado en ese lugar de forma casual. No habría hasta el momento ningún indicio de que haya un intento de intimidación de una banda para con la alcaldesa socialista. Sólo fue una coincidencia.

En una capilla del sector Rinconada, a dos cuadras de su departamento, se agruparon sus amigos con un toldo y música. Ahí, este jueves, velaron a Saavedra.

Su madre, tras ya conocer todos los pormenores de cómo fue encontrada, clama por justicia. “Yo no sé lo que hacía ella, pero nadie merece terminar de esa forma. Solo la pude identificar por el tatuaje de mi nieto en su brazo. No quería verla en ese estado, pero la vi igual, porque quería saber cómo me la habían dejado. Se ensañaron”.

En medio del velatorio, que tenía gigantografías con la foto de la joven, recordó que hace algunos meses su hija le había contado que había obtenido un subsidio habitacional. A fines de abril le iban a entregar su departamento en la comuna de Cerrillos. “Se iba a cambiar de casa y quizás empezaba a ver a su hijo. No alcanzó a hacer nada de eso, ni siquiera conoció su departamento”.

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