La Moneda en alerta: nuevo test de drogas de exsubsecretario de Hacienda arroja negativo y alarma a autoridades de gobierno
La reunión mensual de subsecretarios estuvo marcada por el caso de Juan Pablo Rodríguez. El nuevo examen negativo conocido durante la jornada, al que accedió este medio, sumado a la controversia por la contramuestra, abrió un debate interno para modificar el protocolo de los test de drogas que aplica el Ejecutivo.
A las 9.00 horas de este viernes, como ocurre al menos una vez al mes, los subsecretarios de gobierno comenzaron a llegar al Palacio de La Moneda para participar en el consejo encabezado por el subsecretario del Interior, Máximo Pavez.
Sobre la mesa había materias de coordinación propias de la agenda gubernamental, pero la tabla rápidamente quedó relegada a un tema: la salida del exsubsecretario de Hacienda, Juan Pablo Rodríguez, luego de que un examen de pelo realizado en el marco del protocolo de test de drogas arrojara un resultado positivo.
La discusión se instaló apenas comenzó la reunión. El detonante fue el comunicado emitido la tarde del jueves por el laboratorio Corthorn Health, que respondió públicamente a los cuestionamientos formulados por Rodríguez y defendió el procedimiento aplicado sobre la muestra tomada en junio.
En esa declaración, el laboratorio sostuvo que el exsubsecretario aún no ha solicitado que se procese la contramuestra y afirmó que la muestra original fue sometida a un segundo análisis, efectuado por otro especialista y en un cromatógrafo distinto, el que volvió a arrojar un resultado positivo.
Según conocedores del debate a puertas cerradas, varios subsecretarios calificaron como “imprudente” que un laboratorio privado hiciera públicos los detalles sobre un caso que involucra datos sensibles de una exautoridad de gobierno. Pero la principal inquietud fue otra: la posibilidad de que un episodio similar pueda afectar en el futuro a cualquiera de las autoridades sometidas al mismo sistema de controles.
De esa preocupación surgió un consenso transversal respecto de la necesidad de revisar el protocolo que hoy rige los exámenes. Entre las alternativas planteadas estuvo que, frente a un resultado positivo o incluso uno indeterminado, el laboratorio no informe inmediatamente al gobierno mientras no se haya procesado la contramuestra.
La idea apunta a evitar que decisiones de ese calibre -como la salida de la autoridad- se adopten sobre la base de un único análisis cuando existe una segunda muestra disponible precisamente para confirmar o descartar el resultado inicial. Y es que varios en el gobierno consideran que la decisión adoptada respecto de Rodríguez fue particularmente dura.
Otra propuesta que comenzó a tomar fuerza fue modificar las bases de la licitación -a cargo de Senda- para que, en caso de requerirse una contramuestra, ésta pueda ser enviada automáticamente a un laboratorio distinto del que realizó el primer análisis. Incluso, una de las autoridades presentes planteó que ese laboratorio de respaldo pudiera encontrarse en el extranjero, con el objetivo de reforzar la independencia del procedimiento y reducir cualquier cuestionamiento sobre la imparcialidad del proceso.
La conversación adquirió aún más fuerza luego de que este viernes se conocieran nuevos antecedentes en la defensa emprendida por Rodríguez.
De acuerdo con documentos a los que tuvo acceso La Tercera y que han sido difundidos por Rodríguez a su círculo más estrecho -incluidas autoridades de gobierno-, uno de los exámenes de pelo adicionales habría sido practicado en la Red UC Christus, cuya muestra fue enviada para su procesamiento a un laboratorio en Estados Unidos.
El resultado, conocido este viernes, fue negativo para las sustancias pesquisadas. En todo caso, a algunos les ha llamado la atención la rápidez del procesamiento de la muestra, dado que estándar es de hasta 20 días.
Asimismo, persisten dudas respecto de si ambos análisis pesquisan las mismas sustancias y emplean la misma sensibilidad de medición. A ello se suma que no se ha informado cuál fue la sustancia detectada en el examen practicado por Corthorn Health -solo a través de rumores-, lo que impide una comparación técnica entre ambos resultados.
Como sea, ese examen -explican- tiene una ventana de detección de aproximadamente tres a cuatro meses, período que coincidiría con el primer examen de pelo practicado por el gobierno al entonces subsecretario, realizado en abril y que también arrojó un resultado negativo.
Sin embargo, desde el punto de vista técnico, el único examen que puede confirmar o descartar el resultado de junio es la contramuestra obtenida ese mismo día. Cabe señalar que, por protocolo, al momento de la toma de la muestra se extraen dos mechones de pelo: uno se procesa inicialmente y el segundo queda resguardado precisamente para una eventual contramuestra.
Precisamente la contramuestra se ha transformado en el principal punto de controversia.
El exsubsecretario insistió en su comunicado en que ésta debería ser analizada por un laboratorio distinto, resguardando la cadena de custodia mediante un ministro de fe. El laboratorio, en tanto, sostiene que el procedimiento debe ajustarse a los protocolos establecidos -que la contramuestra también la practiquen ellos- y ha defendido la validez de los análisis ya realizados sobre la muestra original.
Durante esta semana, además, Rodríguez se sometió a otros dos exámenes de pelo -cuyos resultados aún están pendientes- y a un examen de orina efectuado en el laboratorio Bionet.
Este último también fue informado este viernes y resultó negativo. Sin embargo, dado que la detección mediante orina cubre sólo los días previos a la toma de la muestra, especialistas advierten que no es directamente comparable con el análisis capilar practicado en junio.
Con ello, el único examen que presenta un resultado distinto -señala Rodríguez- continúa siendo el realizado por Corthorn Health sobre la muestra obtenida el 12 de junio.
Desde el entorno del exsubsecretario sostienen que esa discrepancia podría obedecer a una contaminación ocurrida antes o durante el procesamiento de la muestra. Al mismo tiempo, insisten en que el examen sólo acredita la presencia de determinadas sustancias en el pelo, pero no permite concluir, por sí solo, que exista consumo de drogas.
Esa interpretación fue reforzada por el propio Rodríguez en una declaración pública difundida el jueves por la noche.
En ella, la exautoridad cita un documento emitido por el propio laboratorio en que se señala que el informe no le atribuye la condición de consumidor de drogas y que la función del examen consiste únicamente en informar la presencia o ausencia de la sustancia investigada, sin determinar las causas de dicho hallazgo ni establecer una concentración cuantitativa.
Esa precisión, en todo caso, forma parte del formato estándar de este tipo de exámenes, ya que la interpretación clínica de los resultados corresponde a un profesional facultativo y no al laboratorio que procesa la muestra.
En La Moneda reconocen que hay problemas de procedimiento y que, por lo mismo, el Presidente José Antonio Kast, el lunes anunció un proyecto de ley para ampliar la regulación a otras autoridades y para ordenar mejor la regulación sobre la materia.
Si bien están conscientes de que el asunto generó alarma entre distintas autoridades, también recalcan que todos pasaron por el test del exsubsecretario Rodríguez y que al resto les salió negativo.
Más allá de eso, agregan las mismas versiones, es que han instado a la exautoridad a que se tome la contramuestra en el laboratorio que corresponde, que es el que le hizo el test original y que fue licitado. Si ese sale negativo, reiteran, se podría evaluar su retorno al gobierno.
De todas formas, en Palacio admiten que la ofensiva de Rodríguez ha generado cierta incomodidad, sobre todo tras el video difundido el jueves reforzando su defensa.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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