Cocina y confinamiento: diez conservas que pueden salvar una comida

Entre el trabajo, las reuniones en línea y las labores domésticas, cocinar puede ser un fastidio incluso para los que viven solos. Afortunadamente, si se eligen buenas latas de conserva y se sabe cómo usarlas, se puede salir airoso de este problema.



Chipirones en su tinta

Los calamares cocinados en su tinta, rellenos con trozos de calamar, son una delicia difícil de encontrar en los restaurantes de inspiración española en Santiago. Sin embargo, lo que no es difícil de conseguir es una lata de estos chipirones (así se les llama también) de la marca española Vigilante. Tan buenos, que se pueden sacar de la lata y ponerlos sobre un plato humeante de arroz blanco recién preparado, vertiendo encima todo el oscuro jugo restante. Se espolvorea con perejil picado, dejando que el vapor del arroz entibie los chipirones. Una delicia rápida de preparar y también muy rápida de comer. Además, vale la pena revisar toda la línea de enlatados de esta marca originaria de la ciudad de Pontevedra, porque tienen sardinas, pulpo, bacalao y mucho más, de una calidad que no se encuentra —en formato conserva— por estos lados.

Calamares rellenos en su tinta Vigilante 72 g


Garbanzos con algo más

No son pocos los que han caído en el engaño con los garbanzos Wasil, que aunque no vienen en lata, sino que en envase tetrapack, son una conserva bastante buena y que con tan solo un par de toques puede pasar como si se tratara de un potaje cocinado a fuego lento en casa. Me explico con una simple receta.

Tome los garbanzos y caliéntelos en una pequeña cacerola —incluso en el microondas— y alíñelos con un poco de pimienta y pimentón dulce, más un toque especial que puede ser un langostino a la plancha, unos camarones salteados o unos simples champiñones pasados por la sartén. Se vierten encima de los garbanzos (aceite incluido) y ya está, un plato express pero lleno de sabor. Y si no son muy de comer garbanzos, pueden encontrar en este mismo formato y marca otras legumbres, como porotos de varios colores y también lentejas. Usted decide.

Garbanzos Wasil 380 g


Ensalada de atún y quinua

Es cierto. Abrir un tarro de atún y mezclarlo con algunas verduras es algo simple que muchos hacemos cuando tenemos poco tiempo para almorzar o queremos una comida liviana. Pues bien, hay una forma aún más fácil de servirse una ensalada de atún: abriendo una lata de la marca Robinson Crusoe que ya viene lista. Como dicen por ahí: llegar y comer. Una de las mejores es la de atún con quinua y vegetales, pero hay varias otras combinaciones, bastante buenas e ideales para estos tiempos de estrés pandémico.

Ensalada de atún y quinua Robinson Crusoe 160 g


Campbell’s pero con un toque

Las sopas en lata Campbell’s son mundialmente famosas por su sabor y también por ser un ícono pop tras haber sido inmortalizadas —las de tomate— por Andy Warhol a inicios de los sesenta. Pero más allá de esta anécdota, lo cierto es que una lata de cualquiera de estas sopas realmente te puede salvar a la hora de una comida. Son fáciles y rápidas de preparar, además de tener un sabor característico que ya tienen fanáticos por todo el mundo.

En lo personal, prefiero siempre darles un toque más. Por ejemplo, a la variedad de fideos y pollo le viene muy bien un chorro de salsa de ají rojo. La de tomates, al momento de servirla, con un poco de queso rallado. La crema de almejas, con algo de cebollín picado y así, con un pequeño —y rápido arreglo— quedan aún mejor.

Sopa de pollo y fideos Campbell’s 290 ml


Fabada asturiana

Este plato clásico de la gastronomía española, y de algunos antiguos restaurantes ibéricos de la capital que ya no existen, se puede encontrar, afortunadamente, en formato conserva. En este caso, de la marca especializada en productos peninsulares Trujillo. Con sus característicos porotos blancos (fabes), chorizo, tocino y morcilla, más variados aliños que terminan formando un caldo enjundioso y sabroso. Se puede disfrutar fácilmente vaciando el tarro en una cacerola para calentarlo y listo, porque no necesita nada más. Bueno, tal vez un trozo de pan fresco para untar y repasar luego el plato. Y ojo, que esta misma línea de conservas tiene también cocido madrileño, lentejas con chorizo y callitos a la madrileña.

Fabada asturiana Trujillo 415 g


Ravioles en lata

Durante años, tal vez décadas, la única preparación enlatada nacional de comida caliente eran los ravioles con salsa de la tradicional marca conservera Centauro. Por lo mismo, se convirtieron en un ítem infaltable en despensas de emergencia, viajes a la playa y noches de pesca a la intemperie. Pues bien, a pesar de que la oferta creció bastante durante los últimos años, los ravioles de Centauro aún resisten en las góndolas de casi todos los supermercados. Y en tiempos como los que corren, nos siguen salvando con su contundencia y sabor. Y si a alguien no le gusta la pasta, puede buscar en la misma línea Centauro su carbonada en lata.

Ravioles con salsa Centauro 580 g


Estofado campestre

Así se llama esta conserva que lleva carne, papas y vegetales, y que se puede comer sin mayor problema usando su propio envase, el que incluso puede calentarse en el microondas. Resulta ser un gran salvavidas para el almuerzo o la comida de la noche, y es un producto de la tradicional marca de restaurantes Bavaria. También se pueden buscar las lentejas, el pastel de choclo o las bolitas de carne de vacuno en el mismo formato.

Estofado campestre Bavaria 380 g


Locos falsos exprés

Por años, a la jibia le dijeron que era el loco de los pobres. Esto porque en textura y sabor en algo se acerca al producto original. De hecho, en las empanadas, muchas veces se trataba de pasar gato por liebre o, mejor dicho, jibia por loco. Pero más allá de estos cuentos, lo cierto es que un tarro de jibia nos puede proporcionar un gran almuerzo rápido. ¿Cómo? Muy fácil, se saca la jibia —que suele venir cortada en cubos— y se pone sobre unas hojitas de lechuga previamente lavadas, para luego cubrirlas con la mejor mayonesa que tengamos a mano, más una pizca de sal, algo de cilantro recién picado y —si tienen— ají verde cortado fino. Unas gotitas de limón y almorzar. Más rápido y barato, imposible.

Jibia al natural Témpano 425 g


Curanto en la medida de lo posible

Las cosas como son. Este producto en conserva de marca Líder está a años luz del curanto, del pulmay y de cualquier otra preparación que se le emparente. Sin embargo, si nos olvidamos del pretencioso nombre con que se rotuló la lata, y pensamos que se trata de una sopa de mariscos con concha, más algo de pollo y chorizo, la cosa cambia. Más en los tiempos que corren, que además de rapidez también necesitamos con urgencia satisfacer algunos antojos. Así que ya lo saben: solo en caso de emergencia romper esta lata.

Curanto con concha Líder 425 g


Ratatouille multipropósito

Seguro lo han probado alguna vez, o al menos les suena por la película homónima de la década pasada. Se trata del ratatouille, tal vez el más famoso de los guisos franceses, elaborado en base a hortalizas como tomates, cebollas, zapallos italianos, berenjena, pimientos y las famosas hierbas provenzales. Afortunadamente, esta preparación se puede conseguir lista, y con una calidad de verdad muy buena, en el sitio de la cocinera francesa Hélène de Fleurac, que usa una receta súper tradicional. Viene en frasco de vidrio y se puede disfrutar en todas las variantes que el ratatuille entrega. Es decir, frío o caliente, sobre tostadas, como acompañamiento de carnes o pescados o simplemente con un huevo frito encima. Como sea, siempre queda exquisito.

Ratatouille Hélène de Fleurac 450 g


*Los precios de los productos en este artículo están actualizados al 6 de abril de 2021. Los valores y disponibilidad pueden cambiar.

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