El Covid te puede matar hasta seis meses después de recuperarte; Pfizer confirma que su vacuna necesitará una tercera dosis y niños comenzarán a ser vacunados en junio; tres cosas que aprendimos del coronavirus esta semana

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Un estudio descubrió como algunos pacientes, que incluso no necesitaron hospitalización, murieron meses más tardes, por complicaciones que los cientificos atribuyen al virus.




1. El Covid te puede matar hasta seis meses después de recuperarte

El avance de la pandemia de Covid-19, ha demostrado que muchos sobrevivientes, incluso aquellos que tenían casos leves, mantienen una serie de problemas de salud mucho después de la infección.

En el estudio integral más grande de Covid-19 prolongado hasta la fecha, los investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis evidenciaron que los sobrevivientes de Covid-19, incluidos aquellos que no están lo suficientemente enfermos como para ser hospitalizados, tienen un aumento riesgo de muerte en los seis meses siguientes al diagnóstico con el virus.

Los investigadores también catalogaron las numerosas enfermedades asociadas al Covid-19, proporcionando una visión general de las complicaciones a largo plazo del Covid-19 y revelando la enorme carga que esta enfermedad probablemente supondrá para la población mundial en los próximos años.

El estudio, que involucró a más de 87.000 pacientes con Covid-19 y casi 5 millones de pacientes de control en una base de datos federal, apareció en línea el 22 de abril en la revista Nature.

“Nuestro estudio demuestra que hasta seis meses después del diagnóstico, el riesgo de muerte incluso después de un caso leve de Covid-19 no es trivial y aumenta con la gravedad de la enfermedad”, dijo el autor principal Ziyad Al-Aly, MD, profesor asistente de medicina.

“No es una exageración decir que en el Covid-19 prolongado, las consecuencias para la salud a largo plazo, es la próxima gran crisis de salud de Estados Unidos. Debido a que más de 30 millones de estadounidenses han sido infectados con este virus, y dado que la carga del Covid-19 prolongado es sustancial, los efectos persistentes de esta enfermedad repercutirán durante muchos años e incluso décadas”, agregó.

Los investigadores demostraron que, después de sobrevivir a la infección inicial (más allá de los primeros 30 días de la enfermedad), los sobrevivientes de Covid-19 tenían un riesgo de muerte casi un 60% mayor durante los siguientes seis meses en comparación con la población general.

En la marca de los seis meses, el exceso de muertes entre todos los sobrevivientes de Covid-19 se estimó en ocho personas por cada 1.000 pacientes. Entre los pacientes que estaban lo suficientemente enfermos como para ser hospitalizados con Covid-19 y que sobrevivieron más allá de los primeros 30 días de la enfermedad, hubo un exceso de 29 muertes por cada 1.000 pacientes durante los siguientes seis meses.

“Estas últimas muertes debidas a complicaciones a largo plazo de la infección no se registran necesariamente como muertes por Covid-19”, dijo Al-Aly. “En cuanto al número total de muertes por pandemia, estos números sugieren que las muertes que estamos contando debido a la infección viral inmediata son solo la punta del iceberg”.

Los investigadores confirmaron que, a pesar de ser inicialmente un virus respiratorio, el Covid-19 prolongado puede afectar a casi todos los sistemas de órganos del cuerpo.

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¿Cuáles son los principales problemas? Tos persistente, dificultad para respirar y niveles bajos de oxígeno en sangre, dolores de cabeza, problemas de memoria y dificultades con los sentidos del gusto y el olfato, ansiedad, depresión, diabetes, obesidad, colesterol alto, insuficiencia cardíaca, palpitaciones y ritmos cardíacos irregulares, estreñimiento, diarrea y reflujo ácido, enfermedad renal crónica, formación de coáglos, dolor articular, debilidad muscular, fatiga y anemia, entre varios otros.

Si bien ningún sobreviviente sufrió todos estos problemas, muchos desarrollaron un conjunto de varios problemas que tienen un impacto significativo en la salud y la calidad de vida.

Además, los investigadores encontraron que los riesgos para la salud de sobrevivir al Covid-19 aumentaban con la gravedad de la enfermedad, y los pacientes hospitalizados que requerían cuidados intensivos tenían el mayor riesgo de complicaciones prolongadas del Covid-19 y muerte.

2. Pfizer confirma que su vacuna necesitará una tercera dosis

Desde el inicio de la campaña de vacunación en todo el mundo, diversos estudios han intentado determinar si será necesaria una “tercera dosis”, o bien si la vacuna será anual, considerando la proliferación de las más de 4 mil variantes del coronavirus que circulan por el mundo, y la capacidad de mutación del patógeno.

Ante ello, algunos expertos ya habían manifestado la necesidad de estas dosis “de refuerzo”, teniendo en cuenta el tipo de vacuna, el tipo de inmunidad que genera y la circulación del virus o bacteria contra la que protege.

Una tercera dosis no es algo nuevo en estas circunstancias. En el caso de la vacuna que protege a los niños contra la diftería, el tétanos y la tos ferina, Chile tiene un esquema primario de 3 dosis de vacuna hexavalente (en la que se incluyen estas tres vacunas) a los dos, a los cuatro y a los seis meses y luego se agregan dos dosis de refuerzo en primero y octavo básico. Lo mismo ocurre con el virus de la hepatitis B y la del neumococo, sin olvidar la vacuna contra la influenza, en respuesta a las nuevas cepas de virus que circulan.

“La idea de la aplicación de una tercera dosis para las vacuna contra Covid-19 ha sido planteada ya desde hace algún tiempo por algunos investigadores como una manera de, primero, promover respuestas inmunes más robustas en individuos que responden débilmente a la vacunación; segundo, prolongar la inmunidad contra este virus en el tiempo, incrementando la intensidad de la respuesta inmune generada contra Sars-CoV-2 luego de la vacunación con dos dosis; y en tercer lugar, complementar o intensificar la protección conferida por las dosis anteriores para neutralizar posibles nuevas variantes del virus que están circulando mundialmente (lo que podría implicar actualizaciones en la formulación de las vacunas en consideración de las variantes existentes)”, indicó a Qué Pasa hace dos semanas Alexis Kalergis, académico de la Universidad Católica, director del Instituto Milenio en Inmunología e Inmunoterapia, y director del ensayo clínico con la vacuna de Sinovac realizada en Chile.

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Lo mismo ya había dejado entrever el el CEO del gigante farmacéutico estadounidense Pfizer a mediados de abril, señalando que personas que han recibido nuestra vacuna “probablemente” necesitarán una tercera dosis en un plazo de seis meses a un año, y luego probablemente una inyección cada año: “Una hipótesis probable es que se necesite una tercera dosis, entre los seis y los 12 meses, y a partir de ahí habrá que volver a vacunar cada año, pero todo eso tiene que confirmarse”, dijo Albert Bourla, agregando que a propósito de ello se iniciaron algunas investigaciones en EE.UU.

Por ello no llama la atención lo mencionado esta semana por su socio, Ugur Sahin, cofundador de la empresa farmacéutica alemana BioNTech, quien confirmó a medios alemanes que la protección de la vacuna se va haciendo menor con el tiempo, pasando del 95 al 91% de eficacia a los seis meses, por lo que se necesitará una dosis de refuerzo, entre los nueve meses y un año de ser inoculada para volver a alcanzar cifras cercanas al 100% de protección.

Además, el médico alemán, agregó que después, “probablemente cada año o quizá cada 18 meses” hará falta un nuevo pinchazo, como con la gripe estacional.

Flavio Salazar, vicerrector de Investigación Universidad de Chile y director alterno del Instituto Milenio de Inmunología e inmunoterapia (IMII), comentó a Qué Pasa, que este anuncio se debe analizar en contexto. “Se trata de una anuncio del laboratorio que hace la vacuna y la vende. No se trata de una decisión consensuada, no lo dice la Organización Mundial de la Salud (OMS) o la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.) La empresa se está adelantando y advierte que en un futuro, se podría necesitar una tercera dosis”, dijo.

A su juicio, todo depende de cómo se comporte la pandemia. Si no baja la circulación del virus, es probable que se requiera una mayor protección, pero si los contagios disminuyen y hay menos virus circulando, la situación cambia. “Si en un momento determinado se genera una disminución importante de la protección que otorgan las dos dosis, quizás sea necesario vacunar a ciertos grupos de la población. No implica que todos necesitemos una tercera dosis”, insistió Salazar.

En ningún caso, este anunció “se puede interpretar como que hoy con dos dosis estamos desprotegidos”. No se debe olvidar que aún estamos en medio de una pandemia y que ni siquiera se ha vacunado a toda la población, continúa el vicerrector de Investigación de la U. de Chile.

La posibilidad de una tercera vacuna, puede ocurrir con cualquier vacunas, pero depende de muchos factores. “Las vacunas son un equilibrio entre la amenaza y la protección. Si la protección aumenta y la amenaza se mantiene es probable que si la primera disminuye, se necesita aumentar con otra dosis. Pero si la amenaza del virus baja, no es necesario el mismo nivel de protección”, dijo Salazar.

3. Niños comenzarán a ser vacunados en junio

El laboratorio alemán BioNTech anunció esta semana que está a punto de presentar ante la Unión Europea (UE) una solicitud para que su vacuna contra el Covid-19, desarrollada junto a Pfizer, se autorice entre jóvenes de entre 12 y 15 años a partir de junio.

“En Europa, estamos en las últimas etapas antes de presentar” los datos de los ensayos clínicos a la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y la validación “tomará entre cuatro y seis semanas”, dijo Ugur Sahin, cofundador y director de BioNTech al semanario alemán Spiegel.

Aunque por ahora esta vacuna está autorizada únicamente para personas de más de 16 años, en Estados Unidos, BioNTech y Pfizer ya presentaron a principios de abril una petición para ampliar la autorización de vacunación y llegar a la población de entre 12 y 15 años.

Esta petición se basa en datos de ensayos clínicos en fase 3 en esta franja de edad publicados a fines de marzo que “demostraron una eficacia del 100%” para evitar la enfermedad, según estos laboratorios.

La vacuna también fue “bien tolerada y los efectos secundarios observados estaban en la línea de los registrados” entre las personas de entre 16 y 25 años, dijeron los laboratorios.

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Para los niños de entre 5 y 12 años, Sahin estima que habrá más datos clínicos en julio y todo indica que podría haber una autorización en septiembre, cuando se retomen las clases en el hemisferio norte.

Los niños más pequeños también están contemplados en estas instancias. En Estados Unidos, menores de hasta 6 meses participan en ensayos de vacunas de Pfizer y Moderna con el consentimiento de sus padres.

En la prueba de fase 1 de Moderna, todos los niños harán un seguimiento para su segunda inyección 28 días después de la primera inoculación. Para Pfizer, será 21 días después. Sólo el estudio de Pfizer involucra a 5 mil niños en todo el país.

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