Por qué el 10% de las personas no responde a las inyecciones GLP-1 como Ozempic
Un estudio reveló por qué 1 de cada 10 personas no responde a fármacos GLP-1 como Ozempic: unas variantes genéticas afectarían su eficacia, especialmente en pacientes con diabetes tipo 2.
Las inyecciones GLP-1 para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad parecen no afectar al 10% de la población. Así lo reveló una reciente investigación de salud que quiso entender por qué algunas personas parecen ser inmunes a los efectos de los fármacos como Ozempic y Wegovy.
Esta resistencia a la eficacia de las inyecciones de semaglutida es mayor en pacientes que tienen diabetes tipo 2, más que en quienes tienen obesidad o sobrepeso.
Según distintos médicos, es difícil predecir la respuesta clínica de los pacientes que tienen esta enfermedad metabólica y buscan tratarse con medicamentos GLP-1.
Por tanto, los investigadores del estudio, publicado en la revista científica Genome Medicine, quisieron entender qué pasa en el cuerpo de quienes no responden al tratamiento. Y es que, según la evidencia científica, estos medicamentos han mostrado resultados prometedores para quienes viven con enfermedades metabólicas.
Por qué hay personas que no responden a los fármacos GLP-1
La investigación concluyó en que hay variantes genéticas en alrededor del 10% de la población que reducen la eficacia de los tratamientos para la diabetes tipo 2 con fármacos GLP-1 como Ozempic.
Uno de los efectos de este medicamento es regular el azúcar en la sangre, aumentando la insulina y ralentizando la digestión. Por tanto, está indicado para quienes viven con diabetes tipo 2 como tratamiento a permanencia.
Y aunque hay una larga lista de casos de éxito, también hay pacientes que no responden como se esperaría. Una hipótesis de por qué sucede lo anterior, es la variante de una enzima llamada PAM (peptidil-glicina alfa-amidante monooxigenasa) en el cuerpo.
Los autores postularon que 1 de cada 10 personas tiene variantes en el gen PAM que interfieren en la activación de hormonas como el GLP-1. Además, los resultados arrojaron que estas diferencias son más comunes en pacientes con diabetes.
Para entender mejor, se puede imaginar la enzima PAM como un “interruptor” que activa hormonas, guiada por un gen que le dice cómo funcionar correctamente. Pero hay personas que tienen variaciones en ese gen que hace que la enzima no funcione como se espera.
Por tanto, en este caso, el GLP-1 que ayuda a regular el azúcar en la sangre no se logra activar correctamente, por lo que el paciente con la variante no tendría los efectos esperados con el medicamento.
El estudio abrió la puerta para realizar más investigaciones que logren comprender qué mecanismos del cuerpo pueden impedir que los fármacos GLP-1 surtan efecto en pacientes que los requieren como apoyo para tratar su enfermedad.
De esta manera, los profesionales de la salud podrían implementar pruebas genéticas que determinen si estos tratamientos funcionarán o no en ellas.
Además, según postularon desde Science Alert, posiblemente en el futuro, y con más evidencia, las farmacéuticas podrían modificar sus medicamentos para intentar sortear la resistencia que se genera con las variantes del gen PAM, “aunque aún es pronto para saberlo”, escribieron.
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