Expertos chilenos regeneran uretra con células madre
<P>Tratamiento de especialistas de Mutual de Seguridad es pionero en el mundo. Logró recuperación de dos pacientes con graves lesiones. </P>
Nunca antes se había probado esta técnica en humanos. Había algunos intentos en animales o en tejido sintético. Por eso, lo que hicieron expertos del Hospital Clínico de la Mutual de Seguridad CChC no se ha descrito en ningún estudio todavía.
Nelson Núñez, urólogo y médico jefe de la Unidad de Procedimientos Mínimamente Invasivos en Urología, junto a un equipo de especialistas logró reconstruir con células madre la uretra de dos pacientes.
Uno de ellos tiene 36 años y fue aplastado hace nueve por varios troncos mientras trabajaba en la Región del Biobío. El otro es un hombre de 63 años que hace tres quedó aprisionado entre un montacarga y un camión, accidente que le provocó una fractura de pelvis. En ambos casos, la uretra (el conducto que lleva la orina desde la vejiga hasta el orificio de salida del pene) fue destruida y habían sido sometidos a varias cirugías con malos resultados, producto de infecciones y obstrucción de la vía urinaria. Uno de los pacientes ya llevaba 15 intervenciones quirúrgicas. El otro, 12.
"En accidentes como estos, de traumatismos severos, los pacientes desarrollan fibrosis en este conducto, porque el tejido cicatriza y obstruye la zona, se acumula colágeno y al final se forma un cordón fibroso que impide la salida de orina. Revertir ese proceso es muy complicado y la persona no puede vivir sin una sonda", dice Núñez. Para muchos, la sonda es sinónimo de infección, porque implica la presencia de un cuerpo extraño de manera constante. Por si fuera poco, las infecciones sucesivas aumentan el riesgo de resistencia a los antibióticos.
Su situación motivó la opción de probar una solución con células madre, considerando que la Mutual ya había probado esta terapia en pacientes con heridas por radiación a los que se les regeneró piel y musculatura.
Tratamiento
A los pacientes se les realizó una punción en la médula ósea para obtener células madre mesenquimáticas propias y, de esta manera, evitar posibles rechazos.
Según Núñez, la sustancia se procesa para separar grasa, sangre y así obtener entre ocho y 20 millones de células madre. Luego, se llevan a laboratorio para expandirlas y conseguir entre 80 y cien millones de células, un procedimiento que puede demorar entre siete y 10 días. Luego, las células son inyectadas en el paciente. "Es un proceso sencillo. Se hace por vía endoscópica, con una cámara y una aguja especial que permite inyectarlas dentro de la uretra. Al mismo tiempo, se hace una ecografía para ir viendo cómo se inyecta, así tenemos un doble control visual. Todo eso no demora más de 45 minutos", explica el especialista.
La planificación que tenían los expertos indicaba que al séptimo día debían sacar la sonda. Para entonces, los resultados eran mejor de lo que esperaban. La primera cirugía se realizó en marzo y la siguiente en el mes de abril. Ambos pacientes se siguen controlando cada 15 días, pero están en buenas condiciones. Son capaces de hacer una vida casi normal y ya no deben andar cargando con una sonda en sus cuerpos para poder orinar y el riesgo de infecciones severas también se esfumó.
Los resultados los tienen esperanzados. "Hay otro paciente que está a la espera de esta misma cirugía. El proyecto está en el comité de ética, pero el protocolo que tenemos es de 15 pacientes. Estamos muy asombrados con la eficiencia de la cirugía", concluye Nelson Núñez.
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