Flávio Bolsonaro y Lula da Silva en empate técnico a una semana del balotaje en Brasil
Un sondeo realizado antes del primer debate entre ambos sitúa al senador con 47% de la intención de voto y al presidente con 45%. En el cara a cara del domingo, el candidato del PL apostó por la provocación y eludió las preguntas, mientras el mandatario no logró sacar ventaja.

A una semana de la segunda vuelta presidencial en Brasil, fijada para el 25 de octubre, el senador Flávio Bolsonaro (Partido Liberal, PL) y el presidente Luiz Inácio Lula da Silva (Partido de los Trabajadores, PT) se encuentran en empate técnico.
Según la última encuesta Datafolha publicada por Folha de S.Paulo, el candidato del PL registra el 47% de la intención de voto, frente al 45% del mandatario, una diferencia que cae dentro del margen de error de dos puntos porcentuales.

La semana anterior, Flávio Bolsonaro aventajaba a Lula por cuatro puntos (49% frente a 45%). Si se consideran solo los votos válidos, que excluyen blancos, nulos e indecisos, el senador alcanza el 51% y el presidente el 49%. El sondeo se realizó el 13 y 14 de octubre mediante 2.520 entrevistas en 153 municipios, antes del debate del domingo y de que el Senado aprobara la reducción de la jornada laboral.
En la primera vuelta, Flávio Bolsonaro obtuvo el 45% de los votos y Lula el 43%. El actual presidente mantiene su ventaja en el Nordeste (61% frente a 32%) y entre los católicos (52% frente a 42%). El senador registra su mayor diferencia entre los evangélicos (62% frente a 29%) y en los estados del sur del país(57% frente a 35%).
Además, el 93% de los votantes afirma tener su voto totalmente decidido. Entre quienes apoyaron a los escandidatos Augusto Cury, Renan Santos, Ronaldo Caiado o Zema en la primera vuelta, el 46% se inclina por Flávio Bolsonaro y el 27% por Lula, mientras el 22% de ese grupo aún podría cambiar de opinión.
El rechazo exclusivo a Lula alcanza el 46%, frente al 44% que rechaza solo al senador. Además, el 54% de los encuestados cree que el candidato del PL ganará la elección, contra un 37% que considera favorito al mandatario. El 17% de los votantes del senador lo elige para derrotar a Lula, frente al 12% de los electores del presidente que vota para derrotar a su rival.
En ese escenario, ambos se enfrentaron el domingo en São Paulo, en el debate organizado por la cadena Band y el diario Estadão. Fue su primer cara a cara, ya que ninguno asistió a los debates de la primera vuelta, y reunió a 5,4 millones de espectadores.
Según el diario español El País, el presidente “desaprovechó la ocasión de romper el empate”, mientras que los columnistas de O Globo otorgaron una ventaja mínima a Flávio Bolsonaro en cuanto a su desempeño en la instancia.
Provocación y evasivas
El senador salió al ataque desde el primer minuto y buscó irritar a Lula. Flávio Bolsonaro cuestionó la alianza del actual mandatario con Daniel Ortega, a quien llamó “un dictador”, y con Nicolás Maduro, “el que está preso”.
Sus desplazamientos por detrás del presidente durante sus turnos de palabra tensaron -anotó El País- el ambiente, y en las consideraciones finales la moderadora tuvo que pedirle varias veces que se apartara, sin lograr el resultado esperado.
La seguridad -asunto que encabeza la lista de problemas del país según la encuestadora Datafolha- ocupó buena parte del debate. El senador defendió que los menores que cometan delitos graves sean juzgados como adultos y aseguró, con un dato que calificado de engañoso, que el 73% de los presos vota por el PT.
Lula respondió que aspiraba al apoyo del 100% de los reclusos, incluido Jair Bolsonaro, padre de Flávio, expresidente y condenado a 27 años de prisión por intentar un golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022. Lula también le reprochó haber intervenido, como senador, para evitar la cárcel del policía acusado de matar a una niña de cinco años en 2021.
En materia de corrupción, Lula afirmó que su hijo mayor, Lulinha, será investigado hasta el final, porque en su gobierno la Policía Federal actúa con independencia. Flávio Bolsonaro, investigado por la financiación de Dark Horse, la película sobre su padre que pidió pagar al dueño del Banco Master, Daniel Vorcaro, no explicó el destino de los 134 millones de reales (más de 26 millones de dólares) de esa financiación.
El presidente propuso que ambos hicieran públicas sus cuentas bancarias y sus conversaciones telefónicas, pero el senador no aceptó el reto.
El candidato del PL tampoco respondió, pese a que Lula se lo preguntó dos veces, si entregaría las reservas de tierras raras a Estados Unidos. Solo tras la insistencia del mandatario dijo “obvio que sí” a mantener la reducción de la jornada laboral aprobada días antes, una medida a la que siempre se había opuesto.
En el cierre, Lula habló de fertilizantes, de la industria naval y de la privatización de Petrobras. “Recibí un Brasil quebrado y solo después de que volví el país empezó a crecer por encima del 3%. Ahora está preparado para mucho más”, dijo.
Flávio Bolsonaro se centró en la economía doméstica y la seguridad, y prometió crear un Ministerio de la Prosperidad.
La nota de los columnistas
Nueve columnistas del diario O Globo evaluaron a los candidatos en una escala de 1 a 5. Flávio Bolsonaro obtuvo un promedio de 2,3 y Lula, de 2,2. Merval Pereira, Thomas Traumann y Vera Magalhães calificaron al senador con un 3, mientras que Pereira y Míriam Leitão le dieron esa misma nota al presidente.

Las críticas a Lula apuntaron principalmente a su nerviosismo inicial. “Lula se mostró confuso desde el inicio del debate, llegando a olvidar saludar a los presentadores y al público”, escribió Bernardo Mello Franco. Lauro Jardim y Pereira coincidieron en que el presidente pareció no estar preparado cuando el senador lo cuestionó por las acusaciones en el caso Lulinha.
“En el segundo bloque, se mostró exaltado e irritable, lo cual no ayuda en absoluto a convencer al electorado indeciso”, evaluó Jardim.
Respecto del senador, los columnistas coincidieron en que se dedicó a las preguntas. “Flávio fue entrenado para no responder absolutamente nada”, afirmó Mello Franco. “Por momentos, sonó arrogante e inmaduro, lo cual podría costarle votos”, escribió Magalhães.
“Flávio sorprendió por su soltura; no respondió a las preguntas más delicadas para él, pero Lula no lo puso en una situación incómoda la mayor parte del tiempo”, afirmó Pereira. “Dado que lidera las encuestas, salió mejor parado”, concluyó Traumann.
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