Sistemas frontales y el aumento de riesgo por infecciones gastrointestinales: ¿Cómo manejar la alimentación?
El lavado de manos con agua potable y jabón es la medida más efectiva para la prevención de enfermedades transmitidas por la comida.
Además de levantar alertas climáticas y provocar daños humanos y materiales a su paso, los sistemas frontales también suponen un desafío para el manejo seguro de la comida.
“Han generado condiciones que favorecen la contaminación del agua y de los alimentos. La presencia de aguas servidas, el desborde de cauces y las interrupciones en el suministro de agua potable pueden incrementar el riesgo de infecciones gastrointestinales, entre ellas la hepatitis A, explicó la doctora Claudia Foerster, del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales de la Universidad de O’Higgins.
La académica detalló que “la hepatitis A se transmite por la vía fecal-oral, principalmente al consumir agua o alimentos contaminados, o por una higiene inadecuada de las manos. Después de inundaciones, este riesgo aumenta cuando el agua utilizada para preparar alimentos se contamina o cuando estos entran en contacto con aguas servidas”.
Por esto mismo, existen ciertos alimentos que necesitan una especial atención en su preparación y consumo, fundamentalmente aquellos que se consumen crudos o con escasa cocción. “Los mariscos crudos o insuficientemente cocidos, las frutas y verduras que se consumen frescas y los alimentos altamente manipulados presentan un mayor riesgo si no se preparan bajo condiciones higiénicas adecuadas”, mencionó Foerster.
Medidas de prevención
Según informó la doctora, la prevención principalmente depende de mantener buenas prácticas de higiene y manipulación de alimentos, como lavar frecuentemente las manos con agua y jabón, especialmente antes de preparar alimentos y después de ir al baño.
En el caso de no disponer de agua potable, el alcohol gel se puede utilizar temporalmente, siempre que las manos no estén visiblemente sucias
La académica también destacó la importancia de consumir únicamente agua potable, embotellada o hervida, manteniendo una ebullición entre uno y tres minutos. Asimismo, sugirió cocinar completamente carnes, pescados y mariscos.
Foerster llamó a lavar con cuidado y agua potable las verduras y frutas. Estas últimas deberían ser peladas antes de su consumo, de ser posible. Del mismo modo, recomienda sanitizar las verduras de hoja según las indicaciones de la autoridad sanitaria, con una solución de cloro doméstico apto para desinfección, que no tenga perfumes ni detergentes.
Por último, reafirmó la importancia de limpiar y desinfectar mesones, utensilios y superficies que entren en contacto con los alimentos.
En el marco de los cortes prolongados de electricidad, si un refrigerador se queda sin energía por varias horas, “algunos alimentos pueden alcanzar temperaturas que favorecen el crecimiento de bacterias”, detalló la académica.
En ese escenario, “es recomendable desechar carnes, pescados, mariscos, lácteos y preparaciones perecibles que hayan permanecido por largo tiempo sin refrigeración”, explicó.
Las medidas preventivas deben mantenerse mientras persistan las condiciones sanitarias derivadas de las lluvias, según reforzó la doctora.
“La inocuidad alimentaria comienza en el hogar. Mantener una adecuada higiene de manos, utilizar agua segura, cocinar completamente los alimentos y evitar el consumo de productos que puedan haber estado expuestos a la contaminación son medidas simples que reducen significativamente el riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos”, recalcó.
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