Histórico

Las manos mágicas del fisioterapeuta de la Roja

El cubano José Amador cumplió un rol clave en la recuperación de Eduardo Vargas. También rehabilitó a Valdivia.

El 4 de abril, Eduardo Vargas sufrió una lesión grave. En el partido entre Queens Park Rangers y West Bromwich Albion, por la Premier League, el delantero, quien el lunes se convirtió en el héroe de la Roja al marcar los goles en la victoria sobre Perú, sufrió una distensión en el ligamento colateral medial de la rodilla izquierda.

La lesión desató distintas teorías acerca del plazo de su recuperación. En lo único en que hubo consenso fue en que su participación en la Copa América estaba en serio riesgo.

Uno de los pocos que creía en la presencia del renquino en el torneo continental era el fisioterapeuta cubano José Amador, la voz que más escucha Jorge Sampaoli en materia médica.

La relación entre ambos nació en 2010, cuando el casildense era el técnico de Emelec. A ambos los unió un concepto: la estricta planificación. Al estratega también le llamó la atención su método, distinto del convencional. Amador es especialista en otras técnicas, como la acupuntura y la reflexología. Las aplica en la rehabilitación de los deportistas que atiende.

Dos años después, cuando dirigía a Universidad de Chile, Sampaoli le pidió asesoría para recuperar al defensor Eduardo Morante, el futbolista más caro en la historia azul, quien nunca pudo rendir, producto de sus problemas físicos.

En la Roja, su influencia es total. Fue Amador quien convenció al técnico, por ejemplo, de que Arturo Vidal podría jugar el Mundial, pese a su reciente cirugía en la rodilla derecha y a que Ramón Cugat, el médico que lo operó, aconsejaba que no lo hiciera. Y fue en sus manos en las que se puso Jorge Valdivia, quien incluso lo contrató para terminar con sus problemas musculares. En estos casos, cumplió su palabra.

Con Vargas trabajó especialmente en los últimos meses. El ariete, quien pertenece al Napoli, viajó a Brasil para someterse a sus terapias alternativas. Esa diferencia respecto del resto de los integrantes del staff médico de la Selección le ha valido distintos apodos. En Juan Pinto Durán, muy en secreto, lo llaman "curandero", "sanador" y hasta "brujo". En 2013, incluso, el Colegio de Kinesiólogos de Chile le exigió a la ANFP que explicara su función.

El 7 de mayo, Turboman apareció en Juan Pinto Durán y comenzó a trabajar conla Roja. Una semana después, en diálogo con La Tercera, el ariete le puso plazo a su recuperación. "En dos semanas estaré jugando"”, dijo. La fecha coincidía con el amistoso ante El Salvador en Rancagua, el único antes de la Copa. Jugó. Tenía el aval de Amador. El de las manos mágicas de la Roja.

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