Rodrigo Duterte, un Presidente fuera de control en Filipinas
También ha lanzado ofensas contra el Papa Francisco. El líder filipino, que asumió en junio, insultó a Barack Obama.
Por sus polémicos dichos ha sido comparado con el candidato republicano Donald Trump. Pero el recién electo Presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, está fuera de control. No sólo ha justificado asesinatos a periodistas -“sólo porque seas periodista no significa que estés exento de ser asesinado”, ha dicho-, también ha lanzado bromas por una violación a una misionera australiana -“¡Era tan guapa! ¡Qué desperdicio!”-, mientras que sus dos insultos más escuchados son “hijo de puta” y “jódete”.
Y ya son varios los que han tenido que soportarlos: en agosto pasado, Duterte llamó al embajador de Estados Unidos “homosexual” e “hijo de puta”, y antes de eso, no dudó en insultar a la ONU. Incluso llamó “hijo de puta” al Papa Francisco por haber provocado congestión vehicular en una autopista en su visita en 2015 a Manila. Esta semana, el Presidente norteamericano Barack Obama, se convirtió en su blanco.
Para ayer estaba prevista una reunión bilateral entre Obama y Duterte en el marco de la cumbre de la Asociación de Países del Sudeste Asiático (Asean), en Laos. Pero la cita fue suspendida el lunes por la Casa Blanca luego de que el mandatario filipino insultara a su homólogo norteamericano. En una rueda de prensa, a Duterte se le preguntó cómo respondería ante la preocupación de Estados Unidos por la lucha contra las drogas que se lleva adelante en Filipinas, la que en tan sólo dos meses ha dejado 2.400 muertos. Duterte respondió: “Hace tiempo que dejamos de ser una colonia. Hay que ser respetuoso. No se puede ir repartiendo preguntas y declaraciones. Hijo de Puta. Lo insultaré en ese foro”.
A pesar de que Filipinas intentó bajar ayer las tensiones con Estados Unidos, aliado crucial de Manila especialmente por la disputa del Mar Meridional de China, y al hecho de que el mandatario pidió disculpas, la reunión fue anulada. “Lamentamos que las palabras fueran interpretadas como un ataque personal al Presidente de Estados Unidos”, dijo el gobierno filipino en un comunicado. La Casa Blanca aseguró que ambos mandatarios tendrían una conversación informal.
Duterte, de 71 años y llamado “el castigador” por sus compatriotas, asumió el 30 de junio y prometió que liberaría a la población de la delincuencia y el narcotráfico. La misma estrategia que había utilizado en los 22 años que estuvo al frente de la alcaldía de Davao. En su último evento de campaña antes de las elecciones, les dirigió unas palabras a los narcotraficantes: “A todos ustedes que andan con drogas, a ustedes, hijos del diablo, de verdad que los voy a matar”.
El Jefe de Estado prometió restablecer la pena de muerte y les pidió a los filipinos que en caso de conocer a algún drogadicto, “lo asesinaran”. Según él, su plan no vulnera los derechos humanos porque los dependientes de drogas “no son humanos”. Duterte ha amenazado con retirar a Filipinas de la ONU luego de que le exigieran frenar los asesinatos y catalogó a la organización de “estúpida”.
Pero no se detiene. Su objetivo es tener nada menos que 100 mil criminales muertos para los primeros seis meses de su mandato. En agosto ofreció una recompensa de US$ 43.000 por delatar a los policías que estén implicados con el tráfico de drogas. Y aseguró que 600 mil traficantes se han entregado, que 900 de las 2.400 muertes registradas hasta ahora han sido a manos de la policía y el resto está “bajo investigación”.
Asimismo, la semana pasada declaró “estado de anarquía” para aumentar la presencia militar y policial tras un atentado por el grupo Abu Sayyaf, aliado al “Estado Islámico”, que dejó 14 muertos.
Sin embargo, pese a la violencia y a su estilo sin filtro, el mandatario filipino tiene un 91% de popularidad, la más alta registrada por un Presidente de ese país.
Lo Último
Lo más leído
Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera
Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE