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El nuevo perfil del líder gremial

Los casos de colusión y de escándalos empresariales han creado un ambiente de desconfianza hacia el sector privado que en nada contribuye a reactivar la inversión. Pocas veces en el último tiempo habíamos visto un escenario tan complejo, no sólo en lo económico, sino también en el mayor descontento social que, muchas veces en forma justificada, exige a las empresas nuevas formas de manejarse.

Es en este punto donde los gremios adquieren un rol cada vez más relevante, puesto que no sólo cumplen un papel de representar a un sector frente a la autoridad, sino que ahora enfrentan el desafío de anticiparse a las demandas de la sociedad y de los consumidores y, de esta forma, propiciar y comunicar las buenas prácticas del sector. Ello, teniendo como foco principal el extremo cuidado que ha de tener en cuanto a su funcionamiento interno, eliminando cualquier posibilidad de facilitar el intercambio de información entre sus miembros que pueda llevar a prácticas que atenten contra la libre competencia.

Al mismo tiempo, adquiere un rol político que resulta clave, en especial cuando nos enfrentamos a una sociedad que castiga la falta de transparencia. Es por ello que el líder gremial debe pensar a nivel país de manera altruista y pragmática para instalar a su sector como un actor social.

Todo lo anterior nos pone frente a un desafío de cambio y adaptación. Ya no basta con sólo manejar el aspecto legal y las relaciones con la autoridad, sino que además se debe contar con variables que trascienden el manejo administrativo y empresarial. Algunas de ellas son el manejo político en la relación con el entorno, conocimiento de elementos de sustentabilidad y ser capaces de posicionar al sector que representan como un actor relevante a nivel no tan sólo económico y político, sino social.

Hace algunos días conocimos las palabras del ex presidente de la Sofofa y del Colegio de Ingenieros, Fernando Agüero, quien planteaba que a directores, líderes empresariales y líderes gremiales “les falta calle”. Palabras que pueden sonar fuertes y que puede estar revelando que la sociedad de hoy exige a los gremios ser mucho más activos y estratégicos, de manera que sean un aporte real para mejorar no sólo la imagen, sino también para detectar amenazas y propiciar mejores prácticas.

En otras palabras, se trata de tener “sintonía fina” con el entorno y la capacidad política para llevar a cabo cambios e iniciativas que pueden ir, muchas veces, en contra de los intereses particulares de los integrantes del gremio.

*La autora es socia directora Humanitas Global Executive Search.

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