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Juan Manuel Mira, presidente de Chilealimentos: “La agroindustria necesita adaptar sus horarios de trabajo a su realidad”

Gremio que agrupa a las empresas de alimentos congelados, conservas, pulpas y jugos de frutas pide al gobierno que las considere en su plan de flexibilidad laboral, tal como al turismo o al comercio, dado que su periodo de mayor actividad es de sólo 3 a 5 meses. Eso sí, destacan que esto sea con acuerdo de los sindicatos.

Juan Manuel Mira, presidente de Chilealimentos

Luego de que el gobierno anunciara un proyecto de ley que incluye un estatuto laboral especial para el turismo, con una flexibilización de su jornada horaria, otro sector también quiere algo similar: la agroindustria.

Las compañías que elaboran verduras y frutas congeladas, conservas, pulpas y jugos de frutas, agrupadas en el gremio Chilealimentos, pretenden que su actividad, que se caracteriza por una marcada estacionalidad, también se vea beneficiada con un marco normativo más flexible, que se adecúe a sus necesidades.

El presidente de Chilealimentos, Juan Manuel Mira, dijo a Pulso que enviaron una carta al ministro del Trabajo, Tomás Rau, planteando sus argumentos para este cambio e ideas de modificaciones, que podrían otorgar una mayor competitividad a su rubro.

“Son empresas que cumplen con todo tipo de certificaciones, de cumplimientos laborales y sociales. Entonces aquí no hablamos de una precariedad, sino de la necesidad de la agroindustria de adaptar los horarios de trabajo a su realidad para poder seguir compitiendo”, explica Mira.

La agroindustria es el tercer rubro de alimentos que más exporta en Chile, con US$3.200 millones anuales, sólo por debajo de la fruta fresca y los salmones, y duplica al vino. El sector genera hasta 40 mil empleos en su peak de producción, que se produce especialmente en tres a cinco meses al año, en torno al verano.

“Es una actividad marcadamente estacional”, resalta Mira.

Y explica que en lo que llaman periodo de campaña, requieren turnos rotativos de 24 horas los siete días de la semana, debido a que la materia prima que se cosecha en esa época es perecible y por tanto existe un alto riesgo de pérdida.

Por eso, que la norma que estableció una reducción de jornada laboral hacia las 40 horas semanales, afecta al sector “de manera especialmente intensa y desproporcionada”, pues reduce las horas disponibles “para cubrir procesos que, por su naturaleza estacional, continua y altamente concentrada, no pueden reducirse en la misma proporción ni reorganizarse fácilmente bajo las reglas generales de distribución de jornada”, explica.

Mira reclama que Chile ha ido perdiendo competitividad en costos laborales frente a países como Perú, y ejemplifica con Nueva Zelanda que, pese a ser un país con menor población y condiciones climáticas parecidas, exporta tres veces más alimentos gracias a sus condiciones laborales más favorables.

Las solicitudes

En concreto, solicitan un estatuto especial que incluya, por ejemplo, una medición de horas promedio semanales que considere un periodo más amplio, con el fin de responder a la ley de 40 horas, pero como un promedio de un semestre o un año, lo que permita que en verano se trabajen más horas y eso se compense en la época de baja actividad, como otoño, invierno o primavera.

Además, requieren incorporar los llamados “bancos de horas”, que permitan acumular horas de trabajo durante los períodos de mayor demanda, las que se compensarían posteriormente con descansos, sin afectar remuneraciones ni los propios empleos. Así como reconocer turnos excepcionales y extraordinarios de disponibilidad pactada, especialmente para contingencias de continuidad operacional, limitados a los periodos críticos.

También piden, a la usanza de la industria minera o salmonera, poder contar con turnos especiales para operaciones continuas, como cuatro días de trabajo por cuatro de descanso, 5x5 o 7x7, diferenciando entre plantas urbanas y faenas remotas.

“Esto se ha solicitado ante la Dirección del Trabajo. Pero se producen medidas discrecionales: había direcciones regionales que, frente a la misma solicitud de este tipo, en una región se la aceptaban y en otra región no”, reclama.

Eso sí, reconoce que en la actual Dirección del Trabajo han encontrado mayor acogida a sus planteamientos.

Plantea, en todo caso, que incorporar esas nuevas normas no implican afectar la labor de los trabajadores en la agroindustria, sino que responder a un interés que los propios sindicatos del rubro plantean, como la posibilidad de trabajar más horas durante los periodos de alta actividad y menos en aquellos meses donde efectivamente hay menos trabajo que hacer. “Incluso otorgando más vacaciones u otras regalías”, plantea Mira. “Los mismos sindicatos nuestros lo están pidiendo, porque están de acuerdo en poder trabajar más cuando hay que trabajar más”, acota.

Estos cambios, en todo caso, dice Mira, “por supuesto que deben realizarse a través de una negociación con los sindicatos”, aclara, donde deberán establecerse correctamente las compensaciones y descansos.

Frutillas de exportación

Lluvias bien recibidas, hasta ahora

Aunque buena parte del país ha estado bajo tensión por los sistemas frontales, que han traído lluvias intensas sobre todo en la zona centro, en los campos las precipitaciones han sido bien recibidas, según cuenta Mira. Hasta el fin de semana, no se sabía de campos frutales ni de instalaciones productivas afectados, asegura.

“Las reservas de nieve y los embalses estaban en niveles críticos, por lo que esta lluvia ayuda. Y si ahora se acumula nieve, es reserva de agua para el verano. Además, es invierno y en invierno es cuando debe llover. Las lluvias más tardías, en época de floración o de cuaja de frutas, son a las que les tenemos miedo”, dice Mira. “Esta lluvia no afecta mayormente a los árboles, porque están sin hojas y todavía no brotan. Las hortalizas y las papas, los cultivos de suelo, pueden verse más afectados”, agrega.

Eso sí, Mira aprovecha de enviar una crítica a las autoridades actuales y pasadas referente a una política institucional y de Estado sobre el ahorro de agua, en especial sobre llevar a cabo un plan de embalses.

“Lamentablemente no veo que ningún gobierno esté interesado en hacer embalses para acumulación o distribución de agua, porque ninguno alcanza a cortar la cinta, porque se demoran más de cuatro años en construirlos”, reclama.

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

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