Pacto Mundial de Jóvenes por el Clima: colegios de Putre hasta Puerto Williams reciben asesoría de científicos para combatir crisis climática

Vista general de un tramo de la selva amazónica que arde mientras los madereros y agricultores la talan cerca de Apui, estado de Amazonas, Brasil, 11 de agosto de 2020. Fotografía tomada con un dron. Foto: Reuters.

En 2014, previo a la COP 21 nació un proyecto que busca sensibilizar a estudiantes de secundaria sobre los desafíos y efectos del cambio climático. A través de la intervención de científicos en el aula, y la creación de proyectos para adaptarse a diversas problemáticas locales del fenómeno, ya 30 colegios de todo Chile participan de la iniciativa.




Existe consenso de que el cambio climático es una urgencia mundial. También lo es educar de manera interdisciplinaria, integrando aspectos científicos, culturales y a todas las personas. Una tarea enfocada en especial en niños, niñas y adolescentes.

En el año 2014, nace previo a la COP 21 a desarrollarse en la ciudad de París en 2015, el proyecto Global Youth Climate Pact, (Pacto Mundial de Jóvenes por el Clima, GYCP), primer encuentro de jóvenes de este pacto mundial, que tuvo como fin participar en esa conferencia mundial y colocar a jóvenes de todo el mundo en el centro del debate. Dar voz a sus inquietudes y propuestas en este tema que impacta directamente en su futuro.

Sin embargo, el proyecto, bajo la dirección científica del académico Alfredo Pena Vega (Centro Edgar Morin, EHSS/CNRS, París, Francia), continuó. A la fecha se desarrolla en colegios de diferentes partes del mundo. Su objetivo es sensibilizar a las y los estudiantes de secundaria en los desafíos de los efectos del cambio climático, a través de la intervención de investigadores, científicas y científicos en el aula, para adaptarse a diversas problemáticas locales del fenómeno e incentivar una transformación.

Un trabajo, que además, impulsa propuestas que nacen de los mismos y jóvenes y sus debates, lo que se conoce como investigación-acción. Iniciativas que se comparten y validan en cada país y a nivel mundial, y que cuentan como cita clave la presentación de estas propuestas en las Conferencias de Cambio Climático.

Sequía en Laguna Aculeo en Paine, a 70 kilómetros al suroeste de Santiago, Chile. Foto: AFP /Martín Bernetti.

Luis Flores académico de la Facultad de Educación UC, quien encabeza en Chile el proyecto, destaca que lo han hecho de forma ininterrumpida con jóvenes desde la COP 21 hasta la COP 26, el año pasado en Glasgow, Escocia.

“Lo más relevante en ese ítem es la participación activa de los jóvenes en la COP 25, que fue en Madrid. Inicialmente, hagamos memoria, era en Chile y se trasladó a Madrid, y participó una comitiva de 12 a 15 jóvenes más los profesores y participaron en Madrid con otros jóvenes, aproximadamente unos 800 jóvenes”, dice Flores.

Educación ambiental

¿Qué iniciativas considera? La principal, es que los jóvenes desarrollen proyectos en el contexto de su liceo, de su localidad y en algunos casos en su región. “Estos proyectos están vinculados directamente la mayoría a temas de cambio climático, pero yo diría que en general están vinculados a temas de educación ambiental”, indica.

Ese es tema transversal de los proyectos, que actualmente hay en colegios desde Putre hasta Puerto Williams. Flores admite que no están en todas las regiones, “pero hemos hecho esfuerzos para abarcar los territorios, una manera simbólica de integrar a regiones”.

Se trata normalmente de liceos periféricos que no tienen acceso directo a encuentros con científicos y otros estudiantes. A través de esos proyectos se busca generar conciencia cívica y conciencia ecológica. “Vivimos todos en la casa común, en el mismo planeta, y que evidentemente esa casa está hace ya muchísimo tiempo, según muestran todos los diagnósticos relativos a cambio climático, en peligro, y muchos de esos diagnósticos hablan de que no hay marcha atrás”, dice Flores.

Es también, dice el académico, una iniciativa de resistencia, “a la manera de cómo nosotros los seres humanos hemos organizado nuestra economía, nuestra política, nuestros diseños de hábitat en las ciudades, pero también en el campo, en nuestro hábitat en general”.

En ello también es decisiva la formación de las y los profesores. Pero dejando en claro que esta formación no está vinculada ni a contenidos ni a que hagan un curso, apunta: “En el caso de nuestro proyecto es que los profesores acompañen a sus estudiantes en sus preguntas y en sus problemas”.

“Los profesores de los liceos son guías de trabajos con los estudiantes en terreno, y guiados por el proyecto del Pacto Mundial de Jóvenes por el Clima, que cuenta con científicos ad hoc al tema de cambio climático y de medioambiente en general, y, por su puesto, a la Facultad de Educación, en términos de apoyar las decisiones metodológicas y los trabajos de campo y de terreno que hacemos habitualmente en los talleres que están vinculados a este proyecto”, explica.

Dimensión interdisciplinaria

“La formación es para los profesores, para los estudiantes, y yo me atrevería a decir más todavía, para la comunidad educativa en su conjunto. Incluido incluso aquellos jóvenes o cursos que no participan de nuestro proyecto en forma directa”, dice Flores.

Se trata de 30 colegios en Chile con al menos 30 proyectos vinculados la mayoría con energías renovables, con la huella de carbono y por supuesto, dice Flores, al problema transversal que estamos viviendo, no solamente en Chile, sino que en todo el planeta: el problema del agua.

Un ejemplo paradigmático, comenta, es el que desarrollaron en los Talleres Verdes en Puerto Natales que realizaron en enero de este año. La actividad contó con el auspicio y organización de la Municipalidad de Natales, la Universidad Católica, el Gobierno Regional de Magallanes, científicos del GYCP, del Instituto Antártico Chileno y la Municipalidad de Torres del Paine, entre otros.

Talleres Verdes en Puerto Natales. Foto: Educación UC.

En la mesa redonda inicial de esa actividad, “Urgencia climática, generaciones futuras”, en la que participó el rector UC Ignacio Sánchez, los senadores Guido Girardi y Ximena Órdenes, el director del Instituto Antártico Chileno, Dr. Marcelo Leppe, señaló a los y las jóvenes presentes en el encuentro: “Ustedes son la primera generación que vivirá con 400 ppm de CO2″. Además, en el primer taller “¿Cómo enfrentar los efectos del cambio climático en Magallanes?”, los asistentes compartieron sus impresiones con Sebastián Vicuña (Centro de Cambio Global UC), Marcelo Leppe y el geógrafo Marcelo Lagos.

En forma directa participan estudiantes de 2° y 3° medio. El foco está ligado a cambio climático, uso de energías renovables y decisiones estratégicas para mejorar el medio ambiente en general, “donde el reciclaje es una de las primeras tareas, pero está lejos de ser una de las decisivas”, aclara Flores.

Un conocimiento y aprendizaje que no se limita a un ramo en específico. “Sin dudas Biología y Ciencias naturales son importantes, pero nosotros abordamos en los liceos este proyecto desde su dimensión interdisciplinaria”, señala Flores, que ejemplifica, cuentan con profesores guías de historia, de lenguaje y, por supuesto, de ciencias, “pero no es un requisito y tampoco es exclusivo de los profesores de ciencias”.

Esa transversalidad, añade, se da en un liceo de San Fernando con el que trabajan desde 2015. Ahí el profesor que dirige el proyecto es un profesor de historia. “Y justamente, han hecho con los estudiantes una reposición de la historia del cambio climático en su región y su localidad”.

Impacto y apoyo científico

El impacto de esta iniciativa, indica Flores es enorme, “como lo digo siempre, este proyecto está lleno de círculos virtuosos”. Como ejemplo, nombra un proyecto impulsado en Chicolco, localidad ubicada en la comuna de Petorca (Valparaíso), una de las más afectadas por la sequía a nivel nacional.

Ese trabajo consistió en recuperar el agua de regadío que tienen. “Este proyecto que, en realidad, no es tan complejo como otros, tiene la virtud de que ha sido un proyecto de exportación a otros liceos de la localidad y también a la región en su conjunto”, resalta.

Uno de los proyectos se desarrolla en Chicolco, localidad ubicada en la comuna de Petorca (Valparaíso), una de las más afectadas por la sequía a nivel nacional.

Otro ejemplo, que por la pandemia han podido visitar de nuevo, se da en Rapa Nui. En ese caso, dice Flores, las y los estudiantes generaron jardines de piedra que, lo que es más interesante, es una práctica de sus ancestros. “Es una práctica histórica que había en la isla y este proyecto puso las condiciones para recuperar esta práctica que se había, un poco, perdido”, dice sobre la iniciativa del Liceo Aldea Educativa de Rapa Nui.

Esas, entre otros trabajos, impacta a que jóvenes de regiones y localidades periféricas tengan la oportunidad de conversar de manera transversal con científicos y premios nacionales, tanto en Chile como en el extranjero. “Entonces es un proyecto virtuoso porque hay un intercambio de ideas, hay problemáticas que son comunes y siempre cuentan la misma foto: ver a un estudiante de Putre conversando con un estudiante de Nepal, donde el idioma pierde importancia, porque es probable que estén hablando problemas donde estas dos localidades convergen, que es el tema de la escasez hídrica”.

Tal como Flores indica, es una formación integral que no va dedicada a un área, sino que al currículum. “Y es increíble como todos los liceos participantes, incluso aquellos que no están en la lista oficial, hacen estos trabajos e incluso siguen trabajando sin la necesidad de que nosotros hagamos las visitas periódicas, como fue en los dos años de pandemia”, afirma.

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