Esto es lo que le pasa a tu cerebro cuando te jubilas, según la ciencia
El paso de la vida laboral a la jubilación implica cambios profundos en la rutina diaria. Un reportaje de The New York Times explora lo que han descubierto los investigadores sobre esta transición.
Para millones de personas que se jubilan cada año, dejar de trabajar puede sentirse como un descanso largamente esperado.
Pero, distintos estudios citados por The New York Times sugieren que la jubilación también puede provocar transformaciones importantes en el cerebro, incluyendo un mayor riesgo de deterioro cognitivo y síntomas de depresión.
El fin del trabajo y la memoria
Durante la vida laboral, muchas personas mantienen rutinas estructuradas que implican interacción social, resolución de problemas y desafíos mentales constantes.
Cuando esa estructura desaparece, el cerebro también puede resentir el cambio.
“Antes de jubilarse, uno se levanta por la mañana, socializa con sus compañeros y lidia con los desafíos mentales del trabajo”, explicó Ross Andel, profesor de la Universidad Estatal de Arizona que estudia el envejecimiento cognitivo y la jubilación.
Pero cuando el trabajo termina, “se pierde esa rutina”, agrega.
Según el investigador, existe la idea de que el cuerpo y el cerebro se adaptan cuando ya no se les exige de la misma forma. “Es entonces cuando se observa el deterioro y su respuesta natural a la inactividad”, afirmó.
Diversas investigaciones han encontrado señales de este fenómeno.
Un análisis de más de 8.000 jubilados en Europa reveló que la memoria verbal, la capacidad de recordar un conjunto de palabras después de cierto tiempo, tendía a deteriorarse más rápido en la jubilación que mientras trabajaban.
Otra encuesta realizada en Inglaterra mostró un patrón similar: la memoria verbal empeoró después de dejar la vida laboral, aunque otras habilidades cognitivas, como el razonamiento abstracto, no parecieron verse afectadas.
“Hay cierta evidencia de que la jubilación puede ser mala para la cognición, porque cuando uno se jubila no exige tanto al cerebro”, señaló al NYT Guglielmo Weber, profesor de econometría en la Universidad de Padua que participó en el estudio europeo.
La jubilación y la depresión
Los efectos no se limitan a la memoria. Algunos investigadores también han encontrado una relación entre la jubilación y la aparición de depresión.
Pasar repentinamente de una vida laboral activa a una con menos compromisos puede intensificar sentimientos de inutilidad, tristeza o bajo estado de ánimo.
Así lo explicó Xi Chen, profesor asociado de salud pública en la Universidad de Yale, quien estudia el envejecimiento.
El impacto, sin embargo, no es igual para todos. La naturaleza del trabajo previo puede influir en el riesgo de declive.
Según Chen, quienes ocuparon puestos de mayor jerarquía podrían experimentar una caída más pronunciada, posiblemente porque sus identidades estaban más vinculadas a sus carreras.
También influyen factores como jubilarse por problemas de salud o enfrentar dificultades económicas durante esta etapa.
Aun así, los especialistas subrayan que la jubilación no tiene por qué traducirse en un deterioro inevitable.
Una nueva oportunidad
De hecho, también puede convertirse en una oportunidad para mejorar la salud mental y cognitiva.
Giacomo Pasini, profesor de econometría en la Universidad Ca’ Foscari de Venecia, afirmó que incluso si una persona ha experimentado cierto declive, “existen pruebas sólidas de que el cerebro puede recuperarse de periodos de inactividad, incluso en la vejez”.
Los expertos recomiendan planificar esta transición con anticipación, mantener actividades que estimulen la mente y el cuerpo, y conservar una vida social activa.
“Tenemos pruebas bastante sólidas de que primero se reducen los contactos sociales y luego la cognición declina”, señaló David Richter, profesor de investigación de encuestas en la Universidad Libre de Berlín.
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