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Wes Streeting, el ministro de Salud británico que buscaría desafiar el liderazgo de Keir Starmer en Reino Unido

La mañana de este miércoles, durante una reunión previa al Discurso del Rey que duró apenas 16 minutos, Streeting se enfrentó a Starmer para hablar sobre la crisis que afecta al Partido Laborista. Si bien no se revelaron detalles sobre el encuentro, se especulaba que el titular de Salud le daría a conocer sus intenciones al primer ministro.

El primer ministro británico Keir Starmer. Foto: X @Keir_Starmer

La crisis que afecta al primer ministro británico Keir Starmer se agudiza cada día que pasa y todo apunta a que el laborismo ya tendría en la mira a su reemplazante. Se trataría del ministro de Salud, Wes Streeting, quien comunicó a sus aliados que se está preparando para dimitir y dar inicio a una contienda por el liderazgo de la colectividad tan pronto como este jueves.

La mañana de este miércoles, durante una reunión previa al Discurso del Rey que duró apenas 16 minutos, Streeting se enfrentó a Starmer para hablar sobre la crisis que afecta al Partido Laborista. Si bien no se revelaron detalles sobre el encuentro, se especulaba que el titular de Salud le daría a conocer sus intenciones al primer ministro.

El diario The Times señaló que no estaba claro si Streeting pidió formalmente a Starmer que establezca un calendario para su dimisión. Sin embargo, un aliado del secretario de Salud afirmó que Streeting estaba dispuesto a renunciar y convocar una contienda por el liderazgo si el mandato de Starmer llegaba a un punto de no retorno.

El primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer. Foto: @Keir_Starmer en X

La revuelta entre los diputados oficialistas se produjo tras los comicios de la semana pasada en los que el Partido Laborista perdió casi 1.500 concejales en las elecciones locales de toda Inglaterra. Además, fue expulsado del poder en Gales tras 27 años y obtuvo su peor resultado histórico en unos comicios al Parlamento escocés.

Cuatro miembros del gabinete de Starmer han renunciado, entre ellos la secretaria de Estado para la Protección y la Lucha contra la Violencia hacia las Mujeres y las Niñas, Jess Phillips; la secretaria de Estado de Descentralización, Fe y Comunidades, Miatta Fahnbulleh; la secretaria para las Víctimas y la Violencia contra las Mujeres y las Niñas, Alex Davies-Jones, y el secretario para la Innovación y la Seguridad en la Salud, Zubir Ahmed.

Los aliados de Streeting que han hablado directamente con él dijeron a la cadena BBC que ha dejado claro que aspira al número 10 de Downing Street. Un aliado de Streeting que habló con él afirmó: “Va a intentarlo. Va a hacerlo mañana”.

Según una persona con conocimiento de los planes, también se han celebrado conversaciones para preparar la firma de los documentos de nominación de Streeting por parte de los diputados.

Otra persona que ha hablado con él dijo que las afirmaciones de los aliados de Starmer de que se ha “acobardado” están muy lejos de la realidad y que él dejó claro en privado que intentará lograr el liderazgo.

El secretario de Estado de Salud y Asistencia Social, Wes Streeting, se dirige al número 10 de Downing Street para su primer día como ministro del gabinete, el 6 de julio de 2024 en Londres. Foto: Archivo Alex McBride

Una tercera fuente de alto rango que organiza la campaña de Streeting comentó a la BBC: “Si creen que esto ha terminado (los seguidores de Starmer), se van a llevar una decepción. Espero que haya una decisión antes de que termine la semana”.

“Wes es el secretario de Salud y está orgulloso de su historial en la reducción de las listas de espera y la recuperación del Servicio Nacional de Salud (NHS). No tiene previsto hacer ninguna declaración tras su reunión con el primer ministro que pueda desviar la atención del Discurso del Rey”, señaló un portavoz de Streeting.

En medio de estas especulaciones sobre un desafío a su liderazgo, Keir Starmer señaló que tiene “plena confianza” en el ministro de Salud y en los ministros de su gabinete.

Se le preguntó al portavoz oficial del premier si Starmer creía que sus ministros seguirían en sus puestos al final de la semana para aprobar la legislación recogida en el discurso del rey. El portavoz declaró: “El primer ministro tiene plena confianza en su gabinete”.

“Hay muchísimas personas en el Partido Laborista que podrían ser primer ministro”, declaró Patrick Hurley, diputado laborista por Southport, a Times Radio.

Cuando se le preguntó si Wes Streeting estaba preparado para el puesto, respondió: “En mi opinión, probablemente sí, pero aún no. Tenemos que asegurarnos de ponernos manos a la obra. Habrá tiempo, mucho tiempo, para que la gente se presente como candidata a su debido tiempo, pero no ahora mismo”.

El diario The Times señaló que el exlíder laborista, Ed Miliband, informó a los ministros de su gabinete que está dispuesto a oponerse a Streeting y presentarse como candidato a líder del partido por la centroizquierda si Streeting impulsaba una contienda antes de que el alcalde del Gran Manchester Andy Burnham pudiera regresar a Westminster y obtener la elegibilidad para postularse. Miliband negó esta afirmación.

El parecido a Biden

Starmer ha insistido en que no se daría por vencido y argumentó que un cambio de liderazgo en este momento crítico “sumiría al país en el caos”. “Lo correcto es reconstruir y mostrar el camino a seguir”, dijo el premier el sábado. “Eso es lo que voy a hacer en los próximos días”, reiteró.

Para muchos observadores de la política británica, la reacción de Starmer de querer permanecer en el poder mientras se encuentra presionado por los miembros de su partido que exigen su renuncia recuerda a lo que vivió el expresidente de Estados Unidos Joe Biden.

Bajo presión, al igual que Biden, Starmer ha arremetido en los últimos días contra sus críticos dentro del Partido Laborista. Los desafió a utilizar un “proceso para cuestionar a un líder” e insistió en que “el país espera que sigamos gobernando. Eso es lo que estoy haciendo”.

El diario The New York Times señaló que las palabras del premier británico “fueron un eco de las palabras de Biden el 8 de julio de 2024, apenas 11 días después de su desastrosa actuación en el debate contra Donald Trump, que desató una avalancha de exigencias por parte de los demócratas para que abandonara su candidatura a la reelección”.

Keir Starmer junto a Joe Biden.

En su aparición en el programa Morning Joe, Biden arremetió contra las “élites” de su propio partido. “¿Creen que no debería presentarme? ¡Que se presenten contra mí!”, dijo el entonces mandatario demócrata con un tono airado y amargo. “Anuncien su candidatura a la presidencia. ¡Que me desafíen en la convención!”, añadió el ahora expresidente de Estados Unidos.

“Los dos hombres son muy diferentes. Biden tenía 81 años y parecía débil cuando finalmente se retiró, apenas cuatro meses antes del día de las elecciones. Starmer tiene 63 años, no presenta problemas de salud aparentes y su mandato está previsto que dure otros tres años. Sus caminos hacia el peligro político no fueron en absoluto iguales”, indicó el diario.

“Pero existen sorprendentes similitudes en sus situaciones, ahora que Starmer también se encuentra inmerso en una lucha por la supervivencia contra amigos y partidarios. Ante las amenazas a sus posiciones de poder, el instinto inicial de ambos parece haber sido restar importancia a las preocupaciones de sus seguidores y negarse a dimitir”, añadió el Times.

“Se está convirtiendo rápidamente en Joe Biden porque básicamente está en un búnker con su esposa diciendo: ‘Todo va a salir bien’”, dijo Rory Stewart, exministro de Estado para el Desarrollo Internacional y África durante el gobierno de la primera ministra conservadora Theresa May y copresentador de The Rest Is Politics, durante un episodio de ese podcast grabado el viernes.

Stewart añadió: “Habrá aduladores a su alrededor que le dirán: ‘Keir, vamos, eres mucho mejor que esta gente. Tienes que quedarte porque, ya sabes, por el país y por el partido’”.

En el caso de Biden, las elecciones de mitad de mandato de 2022 resultaron mejor de lo esperado, lo que le dio argumentos para afirmar que los estadounidenses habían respaldado su programa. No fue hasta su titubeante actuación en el debate que su partido comenzó a cuestionar seriamente su futuro.

Para Starmer, los resultados de las elecciones de la semana pasada a los consejos municipales ingleses y a los parlamentos escocés y galés fueron la gota que colmó el vaso. Los miembros del Partido Laborista habían apoyado al primer ministro con cierta timidez a pesar de los escándalos, las dificultades económicas y los cambios de rumbo en sus políticas. Pero las cuantiosas pérdidas sufridas por la colectividad evidenciaron la impopularidad de su gobierno.

“Para ambos hombres, el fuego amigo comenzó como leves insinuaciones, tanto en privado como en público, instándolos a considerar una salida elegante, y finalmente se convirtió en directas exigencias para que se hicieran a un lado”, sostuvo el periódico.

En el caso de Biden, el consejo editorial del New York Times fue uno de los primeros en reaccionar en junio, publicando un editorial mordaz al día siguiente de su debate con Trump, titulado “Para servir a su país, el presidente Biden debería abandonar la contienda”.

El representante Lloyd Doggett de Texas, demócrata, se convirtió en el primer legislador en funciones del partido del presidente en instar a Biden a “tomar la dolorosa y difícil decisión de retirarse”. Unos cuantos legisladores demócratas se sumaron con reservas a ese llamado en los días siguientes.

En los últimos días, las peticiones para que Starmer dimita han sido constantes. Durante el fin de semana, cerca de dos docenas de diputados laboristas emitieron comunicados afirmando que el partido estaría mejor con un nuevo líder. El lunes, después de que el premier intentara apaciguar la revuelta con un discurso en Londres, la situación empeoró rápidamente.

La BBC y otros medios de comunicación comenzaron a registrar el número de diputados laboristas que pedían su dimisión. Las cifras fueron aumentando en el blog de la BBC: 40, luego 44, 55, 70 y más de 80 al final del día. (Hay 403 diputados laboristas en total).

Según The New York Times, había pruebas de sobra del daño que Biden estaba causando a su partido. Las encuestas públicas y privadas mostraban que el presidente estadounidense era profundamente impopular y estaba mermando las posibilidades de su partido de ganar en 2024. Para Starmer, añade el periódico, los resultados electorales y los testimonios de los candidatos laboristas sobre el desprecio que los votantes han expresado hacia el primer ministro son innegables.

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