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Anarquista al que le explotó bomba se recupera y espera juicio

<P>Resultó gravemente herido al explotarle una bomba cuando la depositaba afuera de un cajero automático, hace exactamente cuatro meses. Frecuentaba las mismas casas okupa que los implicados en el caso bombas. Estuvo cinco días en coma inducido y sufrió severas quemaduras. Actualmente, está con vigilancia policial. </P>

LUCIANO Pitronello Schuffeneger (22) camina con paso veloz, enfundado en un buzo negro Puma y jockey. Sus trancos son largos y el carabinero de civil encargado de su seguridad lo sigue con dificultad, mientras "El Tortuga" escucha música a través de sus audífonos. Es punk-rock o algo así. Los labios apretados, la mano dibujando un acorde de una guitarra y él lo confirman.

Son las seis de la tarde y, como casi todos los días a la misma hora, Pitronello sale de la casa de su madre, en una comuna del sector oriente de la capital, para realizar una caminata a modo de ejercicio y como parte del proceso de recuperación que le han recomendado los doctores.

Hace exactamente cuatro meses que el joven casi muere, al explotarle en las manos una bomba compuesta de pólvora negra comprimida dentro de un extintor de incendios. Pitronello había llegado en moto, acompañado de otra persona, hasta una sucursal bancaria de Vicuña Mackenna con Victoria para poner la bomba. Según acreditó la policía, el joven frecuentaba la misma casa okupa en la que vivían varios acusados en el caso bombas.

En el inmueble del barrio Yungay habría escuchado charlas a las que asistían seguidores del hermético grupo de "anarco insurreccionalistas", como los denominó la policía.

"Logramos darnos cuenta de lo involucrado que estaba Luciano con sus ideologías viendo que sus actitudes comenzaron a cambiar radicalmente, empezando un largo camino de desvinculación familiar", declaró a la policía Franco, hermano del joven.

"El Lagarto", como también lo llaman sus amigos, no recibe más visitas que las de su polola. A nadie más se le permite verlo. Su familia no quiere que vuelva a frecuentar a sus antiguas amistades, principalmente de círculos anarquistas.

Su rutina incluye terapias, fisiatría y atenciones oftalmológicas. En el atentado al banco, Pitronello ardió en llamas y todo lo registró la cámara de seguridad de la sucursal. La ayuda de un taxista y su extintor lo salvó de morir mientras caminaba aturdido y con su ropa ardiendo.

Estuvo cinco días en un coma inducido y entubado. El 30% de su cuerpo sufrió quemaduras tipo B, su mano derecha fue amputada y en la izquierda perdió tres dedos. Los cirujanos debieron reconstruirle los párpados, trasplantarle córneas e implantarle lentes intraoculares. Además, usa una mano ortopédica, pero su recuperación va bien y el tribunal fijó para el 22 de noviembre la formalización de cargos. La fiscalía lo quiere llevar a juicio por el delito de colocación de artefacto explosivo, que contempla penas de hasta 10 años de cárcel.

Por ahora, está férreamente protegido. Un carabinero de punto fijo custodia las 24 horas la residencia donde vive desde el 20 de agosto, cuando abandonó la Unidad de Quemados de la Clínica Indisa. Otro policía entra y sale de la casa con gesto preocupado.

El servicio de protección le fue asignado luego de que la fiscalía denunciara que Pitronello había recibido amenazas de muerte mientras estaba en la clínica.

Donde vaya lo sigue un carabinero, que no usa uniforme. Esto permite a Carabineros mantenerlo vigilado. Tres veces a la semana debe trasladarse hasta la Clínica Indisa para recibir atención.

Hace 15 días, el joven, que estudiaba electricidad hasta el día del accidente, comenzó a salir a la calle. Son paseos cortos, de entre 30 y 40 minutos, en los que básicamente escucha música y conversa con su escolta. A veces va con su pareja a una plaza a conversar. "No quiero hablar", responde ante una consulta de La Tercera durante la semana.

Mientras se recupera, se desvela tratando de identificar a la persona que lo ayudó a poner la bomba. Ya tienen un sospechoso: un joven que intentó ir a verlo a la clínica y que tiene licencia para manejar motos. Pero no tienen pruebas concretas y la causa está estancada. De hecho, ni siquiera se ha interrogado a Pitronello.

"El Tortuga" no ha identificado a su cómplice. De hecho, tras recuperar la conciencia, pocos días después del atentado, les dijo a los médicos que él no había puesto la bomba, que sólo iba pasando frente al banco cuando se produjo la explosión. En ese minuto ignoraba que todo lo ocurrido había quedado registrado en el circuito cerrado de la entidad.

Su hermano declaró a la policía que "mi padre siempre mantuvo la esperanza de que Luciano cambiara y volviera a su casa. Le entregó las llaves de nuestro departamento y le ofreció trabajo".

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