Diario Impreso

La historia y los verdaderos padres del binominal

<P>Inspirado en las democracias de EE.UU. e Inglaterra, el modelo electoral chileno fue madurado en comisiones técnicas del régimen militar. En todas las instancias se repite el nombre del abogado Arturo Marín Vicuña, quien redactó la ley que creó el sistema.</P>

Esa tarde ambos pidieron un whisky. Reunidos, a mediados de 1988, en el bar del antiguo hotel City, ubicado en calle Compañía, Carlos Cruz-Coke Ossa y Arturo Marín Vicuña compartieron ideas sobre el futuro sistema electoral chileno.

Ambos abogados habían trabajado durante años en distintos cargos del régimen militar. En esa época, Cruz-Coke -padre del ex ministro de Cultura Luciano Cruz-Coke- era miembro de una de las comisiones legislativas de la Junta de Gobierno y había estudiado algunos modelos electorales internacionales. Marín -quien en 2005 fue parte del primer directorio de Blanco y Negro- era asesor del ministro del Interior, Sergio Fernández, y estaba a cargo de la redacción del proyecto que buscaba instalar el binominal.

La reforma, que fijaba la elección de dos diputados por distrito y encaminaba un cuadro similar para el Senado, fue enviada en agosto de 1988. Sin embargo, desde su estreno en 1989, el esquema de elección ha estado en el debate. Hoy, 25 años después, RN y la DC pretenden generar antes de marzo un cambio para dar mayor representatividad al Congreso, mientras el gobierno está abierto a una modificación, siempre que no implique aumentar parlamentarios.

A diferencia de lo que dice Wikipedia -que le otorga a Jaime Guzmán su autoría, sobre la base de un modelo electoral polaco-, el binominal tiene otro origen y otros padres. El modelo se inspiró en democracias bipartidistas como la de EE.UU. e Inglaterra. Y el diseño original era crear un sistema "binominal mayoritario", es decir, que salieran electos los dos candidatos más votados.

Según Cruz-Coke, el tema no era de fácil comprensión para las autoridades militares. "Nos enviaron un proyecto de ley sobre el planteamiento de Arturo Marín", dice Cruz-Coke, quien hizo algunas sugerencias a Marín y luego elaboró documentos explicativos a los integrantes de la junta, presidida por el almirante José Toribio Merino, que actuaba como órgano legislativo en reemplazo del Congreso.

La idea de un sistema que elige a dos parlamentarios por cada zona venía siendo madurada desde hace una década en equipos técnicos del régimen militar, en los que el abogado Marín Vicuña había sido protagonista.

Entre 1973 y 1976, Marín ejerció como asesor de la Comisión de la Nueva Constitución, que presidía el ex ministro de Alessandri Enrique Ortúzar. Si bien la llamada Comisión Ortúzar no zanjó el sistema electoral, en la instancia se fraguó un diagnóstico crítico del esquema parlamentario antes de 1973 (ver recuadros), al que culpaban de la crisis que derivó en el Golpe Militar. Uno de los miembros de la instancia, el ex senador DC Juan de Dios Carmona, fue el primero en plantear un sistema mayoritario y que cada región eligiese a dos senadores.

Este punto sólo quedó sugerido en la Constitución del 80, que incluyó un límite de 120 diputados y dos senadores por región. Pero esa definición dejaba abierta la opción del sistema electoral, comenta el académico Ricardo Gamboa, quien ha investigado el tema.

En 1983, Augusto Pinochet pidió a Fernández, quien había dejado la cartera de Interior, conformar una segunda comisión para estudiar nuevas leyes orgánicas constitucionales. Pero la apodada Comisión Fernández chocó con las atribuciones de otro grupo asesor creado por Pinochet: el Consejo de Estado.

Para subsanar esta contienda, se creó un subcomité conjunto para redactar las leyes electorales. Ese grupo lo integraban algunos juristas como Francisco Bulnes, Pedro Ibáñez y Jaime Guzmán, además de un joven abogado, Juan Antonio Coloma. Marín fue nombrado secretario del equipo.

A juicio de Coloma, hoy senador UDI, hubo tres actores clave detrás del diseño del binominal: Juan de Dios Carmona, Sergio Fernández y Marín, quien, a su juicio, "llevó este conjunto de ideas para mezclar estabilidad con representatividad".

Según un artículo sobre la historia electoral del académico Daniel Pastor, "en la primera reunión del subcomité en 1984, Marín propuso el sistema electoral binominal" y expuso su explicación sobre la ruptura democrática. Marín planteaba que la sociedad debía optar entre dos modelos: estatismo o libertad. Por eso, criticaba a la DC, por presentarse como una tercera vía, lo que confundía al electorado. Según Pastor, Marín tenía una "profunda animosidad" hacia la falange.

El constitucionalista democratacristiano Patricio Zapata coincide en que lo que buscaba el binominal era "forzar a la DC a optar en un esquema bipolar".

En marzo de 1985, el subcomité delegó su trabajo a la Comisión Fernández. El ex ministro del Interior, que en entrevistas se ha atribuido la autoría del binominal, aparentemente quería mantener el control de la propuesta, según testimonios que recogió Ricardo Gamboa en su investigación.

A la discusión del sistema se sumaron otros juristas, como Gustavo Alessandri y, nuevamente, Juan de Dios Carmona.

Alessandri, quien había sido diputado antes de 1973, recuerda hoy que junto a otros, como Francisco Bulnes, criticaron el esquema binominal y propusieron un sistema proporcional. Sin embargo, la propuesta alternativa no tuvo eco. "Nos pasaron aplanadora", dice Alessandri, quien agrega que "Arturo Marín defendió muy calurosamente el binominal".

El debate culminó en noviembre de 1985, con una propuesta técnica de la Comisión Fernández que recomendaba el binominal. La idea tenía el respaldo del ministro del Interior, Sergio Onofre Jarpa, y de personalidades como Guzmán.

No obstante, Pinochet archivó el documento. Ricardo Gamboa sostiene que el proceso se estancó, aparentemente, por "falta de consenso".

En 1987, Fernández regresó a Interior y el proyecto tomó un nuevo aire. En ese año, el titular del Interior ordenó a Marín redactar la reforma que daría cuerpo al nuevo sistema. Así, el texto vio la luz en agosto de 1988, meses antes del plebiscito. Entonces Pinochet envió el proyecto para ser sometido a consideración de la junta (La Tercera contactó a Fernández, quien no quiso hablar del tema, mientras que el abogado Marín no pudo ser contactado).

"La iniciativa tiene por finalidad establecer un sistema electoral mayoritario, que dé expresión a las grandes corrientes de opinión, que tenga cierto efecto reductivo en el número de partidos, que no reitere la nefasta experiencia electoral del pasado, que ofrezca claridad al elector sobre el significado y las consecuencias de voto, y que introduzca pragmatismo en las decisiones en bien del país, favoreciendo la moderación de todos los actores políticos", dice el mensaje firmado en 1988 por Pinochet. El escrito -al que tuvo acceso Reportajes- agrega que los modelos proporcionales tienden a reflejar "cada vez más minorías" y pueden derivar "en un cuadro representativo anárquico".

Sin embargo, la reforma quedó en compás de espera. Algunos colaboradores de la época comentan que las autoridades militares querían ver primero el resultado del plebiscito del Sí y el No, que finalmente culminó en la derrota electoral de Pinochet.

Aunque el Ejecutivo de la época había diseñado el mapa electoral de 60 distritos, el esquema era distinto al que hoy rige. La reforma original de Pinochet daba a la Región Metropolitana 14 distritos. Por ejemplo, unía las provincias de Melipilla, Talagante y Chacabuco; las zonas de San Bernardo y Puente Alto; Santiago y Providencia; Pudahuel y Maipú; La Florida y La Granja, entre otros distritos. La Región de Aysén, en tanto, quedaba con dos distritos y cuatro diputados.

Pero tras los resultados del plebiscito, Pinochet modificó en dos ocasiones más el mapa electoral. En la segunda propuesta, Santiago y sus provincias aledañas subieron a 21 distritos. Pero en el tercer diseño, materializado en una indicación de marzo de 1989, el entonces gobernante se inclinó por los 16 distritos que hoy tiene la Región Metropolitana.

La mano de Allamand

El lobby de algunos actores políticos fue intenso en esa época. Andrés Allamand y Sergio Onofre Jarpa, entonces secretario general y presidente de RN, enviaron una carta "reservada" a Merino para pedir que el nuevo modelo electoral incluyera un sistema de pactos, es decir, que los candidatos de partidos aliados pudieran hacer fuerza común para que, al menos, el más votado fuera electo.

La propuesta original contemplaba que cada partido compitiera con sus propios candidatos. Así, las dos colectividades con más votación aseguraban los dos escaños. El diseño inicial se basaba en el supuesto de que la derecha por fin había logrado reagruparse en un solo partido.

No obstante, el cisma de RN en 1988 -a raíz de la expulsión de Jaime Guzmán y el desembarco de otros líderes gremialistas, que fundaron la UDI- dejaba a los partidos de derecha en minoría. "El propósito de tales pactos es evitar -considerando las fragmentaciones políticas existentes- que se desperdicien votos de dichas fuerzas, en beneficio de los adversarios políticos", dice la carta de 19 carillas firmada por Allamand y Jarpa, a la cual también tuvo acceso Reportajes.

La petición tuvo acogida en Merino y Pinochet, quienes incluyeron la idea de "pactos", modificando la idea original de un "binominal mayoritario". Esto transformó al binominal chileno en un híbrido. Y es lo que al final permite que varios partidos chilenos puedan seguir existiendo dentro de coaliciones.

Si no fuera por la recomendación de Allamand, según dicen expertos electorales, en 1989 la Concertación habría borrado del mapa electoral a la derecha. Por ejemplo, en la emblemática definición senatorial de Santiago Poniente de ese año, Andrés Zaldívar y Ricardo Lagos habrían sido los senadores electos.

Allamand explica que los "pactos eran fundamentales para avanzar hacia un esquema de dos bloques".

Con esos ajustes en mayo de 1988, el nuevo sistema electoral fue aprobado. Pero faltaba una última reforma. En agosto de ese año, Pinochet envía una nueva iniciativa para conformar las circunscripciones senatoriales, que fue aprobada en tiempo récord. Así, el binominal fue sellado en la Cámara y el Senado.

Los informes de la época mencionan que en todas las sesiones legislativas -realizadas a fines de 1988 y 1989, en las que se discutió y se aprobó el binominal- Arturo Marín Vicuña participó como "invitado especial".

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