Un 54% de los chilenos cree que el lunes es el peor día de la semana
<P>Estudio de Laborum revela que casi un tercio se siente sin ánimo ese día y que un 31% se desmoraliza al pensar que le resta una semana laboral. </P>
Confirmado. El lunes es el día más odiado de la semana. Así lo revela una encuesta realizada por Laborum, que señala que un 54% de los chilenos dice que es el día de la semana en que más detestan trabajar, seguido muy de lejos por el martes (13%), el miércoles, jueves o viernes (todos con un 11%).
¿Por qué? Un 27% dice que es el día en que se siente más cansado y en el que tiene una mayor carga laboral, mientras que un 31% se desmoraliza sólo de pensar que le queda toda una semana laboral por delante.
El odio por este día es mundial. Una reciente encuesta realizada en Inglaterra no sólo ratifica el hecho, sino que dice que los lunes más de la mitad llega tarde al trabajo, son menos productivos: sólo trabajan tres horas y media y recién a las 11 AM son capaces de esbozar la primera sonrisa del día. Los británicos entre 45 y 54 años de edad son los que más sufren el efecto lunes y se quejan por él, al menos, unos 12 minutos al iniciar el día.
Menos productivos
El problema es reflejado en diversas cifras de la industria. De hecho, el informe "El efecto calendario", elaborado en 2005 por el Banco Central en base a los Imacec, reveló que a nivel de industria en Chile, el lunes -junto al viernes- es el día de menor actividad productiva. ¿El de mayor? El miércoles. Un dato que confirma la encuesta de Laborum, donde un 32% de los encuestados asegura que ese es el día de la semana en que se sienten mas productivos, seguido por el martes (24%). El viernes, con un 8%, es el día en que se sienten menos productivos, pero el que más les gusta ir al trabajo (44%).
Desconectarse
Para María Angélica Zulic, gerenta general de Laborum.com y sicóloga laboral, el día lunes puede haberse convertido en el día menos atractivo para trabajar, porque para la gente se hacen insuficientes los días de descanso del fin de semana y al llegar al trabajo, los próximos días de ocio se ven muy lejanos. "El lunes, las personas parten con un bajón, con la capacidad de concentración baja. Muchas dejan tareas acumuladas para ese día desde la semana anterior para irse más temprano el viernes, por lo tanto, la jornada laboral es más extensa que otros días. Todo eso repercute en la productividad".
Elisa Ansoleaga, sicóloga del trabajo de la UDP, comparte la tesis. Dice que el problema radica en que las personas no logran desconectarse del trabajo en sus días de ocio, por lo que la calidad de su descanso se ve afectada. "Es lunes es el día del retorno al trabajo después de haber tenido dos días de descanso. Pero, en general, las personas recién el domingo comienzan a descansar realmente y a desconectarse. Por eso, el lunes puede ser más traumático. No sólo llegan a ver todo lo que no vieron la semana anterior, sino que, además, esos mismos temas han estado dándoles vueltas todo el fin de semana", dice.
El efecto lunes es tan reconocido, que las propias empresas evitan fijar reuniones estratégicas ese día (también los viernes), pues saben que a mediados de semana sus trabajadores son más eficientes y la gente está más concentrada. "Los eventos tampoco se agendan para los lunes, porque las personas no asisten por falta de tiempo", reconoce Zulic.
Lo contrario pasa con el miércoles, explica Zulic. "Es el más productivo, porque las personas están en pleno proceso de tareas, con más energía al no estar pensando ni en el viernes ni en el lunes. Hay mejor ánimo", dice.
¿Qué hacer para aminorar el fenómeno? Para la experta de Laborum.com, lo primero que deben hacer las personas es tratar de cerrar todas las tareas de la semana el viernes, con el fin de no tener que enfrentar el lunes trabajo atrasado, lo que implica una sobrecarga laboral extra. Segundo: aprovechar el fin de semana para descansar y desconectarse, tomando conciencia que son sólo dos días de ocio que deben servir para estar mejor preparado anímicamente para la semana que viene.
Y tres: mirar cada semana como un ciclo de trabajo nuevo. "Ver la semana como un nuevo desafío, con distintos objetivos, es más motivador que tener objetivos y desafíos de semanas anteriores", aconseja.
Ansoleaga, en tanto, dice que sirve bajar las expectativas para ese día y asumir que en ocho horas no pueden hacerse todas las tareas encomendadas, especialmente si varias de ellas provienen de la semana anterior. Y planificar la semana, lo que significa colectivizar el trabajo y considerar a todos los actores del proceso. El fin: evitar que el lunes se un día sobrecargado de trabajo.
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