Las dos caras de la vacunación en el fútbol chileno: el alto porcentaje de inoculados que choca con los díscolos

Luciano Aued, volante de Universidad Católica, fue vacunado contra el Covid-19 en mayo. Los cruzados fueron el primer equipo chileno en inocularse.

Luciano Aued, volante de Universidad Católica, fue vacunado contra el Covid-19 en mayo. Foto: Cruzados.

El 94,12% de los equipos de Primera División y el 85% de los que compiten en la B ya fueron inmunizados. También los árbitros y las selecciones adultas masculina y femenina. Sin embargo, como el proceso es voluntario, hay quienes se han negado a recibir las dosis, situación que podría dar origen a una nueva normativa en el balompié nacional, donde se exija estar vacunado para poder participar del torneo.




El proceso de vacunación del fútbol chileno avanza a pasos agigantados. Hasta la fecha, prácticamente la totalidad de los jugadores y cuerpos técnicos de los clubes de Primera División y Primera B ya fueron inoculados contra el Covid-19. Una medida que le brinda mayor seguridad al desarrollo del Torneo Nacional, sobre todo cuando se discuten los protocolos para el regreso del público a los estadios.

Para ser más específicos, el 94,12% de los 17 planteles de la máxima categoría ya recibió ambas dosis. Mientras que, en el ascenso, la cifra alcanza el 85% entre los 16 equipos que animan el campeonato, según datos de la ANFP que fueron entregados a La Tercera.

La asociación saca cuentas alegres, ya que hoy se cumplen exactamente dos meses desde la puesta en marcha del plan de vacunación, creado junto con la Conmebol. La Confederación Sudamericana de Fútbol anunció en abril que donaría 50 mil vacunas Sinovac entre las 10 federaciones que la componen. Alrededor de 5 mil dosis llegaron a Chile.

El primer conjunto en vacunarse fue Universidad Católica, el 20 de mayo, con Sinovac, como la mayor parte del fútbol chileno. “Me sentí muy bien, fue muy rápido. No sentí ningún dolor. Estamos muy contentos”, comentó el volante Ignacio Saavedra, en aquella ocasión.

Hasta ahora, 60 días después, los resultados son muy satisfactorios, sostienen en Quilín, debido a que la mayor parte de los protagonistas del balompié criollo ya están protegidos por anticuerpos contra el coronavirus. Y falta muy poco para que sean todos.

Claro, porque no solo los jugadores de clubes y los entrenadores se inocularon para prevenir la pandemia. También lo hicieron los árbitros, por ejemplo. De hecho, los 150 réferis que conforman el cuerpo de jueces del fútbol chileno ya se encuentran inmunizados.

Lo mismo ocurre con el plantel y el cuerpo técnico de las selecciones adultas masculina y femenina. La mayor parte de la delegación de la Roja que participó en la Copa América de Brasil recibió las dos dosis de Sinovac.

Sin embargo, hubo jugadores que solicitaron Pfizer, debido a que la vacuna estadounidense es la más recomendada entre algunas federaciones europeas, según apuntan en la asociación.

Por otro lado, también es la que se exige en los Juegos Olímpicos de Tokio, donde las Rojas competirán desde esta madrugada por una histórica medalla para Chile. Aquí fue clave la coordinación de la ANFP con los ministerios de Salud y del Deporte.

En cuanto al fútbol femenino local, según los datos oficiales que manejan en Quilín, el 75% de las jugadoras que participan en el campeonato ya están vacunadas.

“Estamos muy contentos por el proceso de vacunación en el fútbol chileno, y muy en especial por el nivel de compromiso de cada uno de los jugadores, miembros de los cuerpos técnicos y staff. También han sido fundamentales los directivos de los equipos, que nos han apoyado en todo sentido para llevar adelante este proceso. Esto ha significado un gran paso para el fútbol, que está tomando todas las medidas para hacer bien las cosas, que permitan desarrollar la actividad de forma responsable y segura para todos”, dijo el doctor César Kalazich, presidente de la Sociedad Chilena Medicina del Deporte y también jefe de la comisión médica de la ANFP.

Una norma para los antivacunas

Al igual que en el proceso que se realiza en el país, en el fútbol también hay quienes prefirieron no vacunarse, ya sea por desconfianza, miedo o porque, derechamente, no creen en el método.

Por ejemplo, una parte del 5,88% de los planteles y cuerpos técnicos que falta por inocular en Primera División no quiso recibir ninguna de las inyecciones donadas por la Conmebol. Y como el asunto es voluntario, nadie pudo obligarlos.

De hecho, uno de los seleccionados que participó en la reciente Copa América de Brasil y que milita en el fútbol europeo desistió de las dosis. No obstante, a los pocos días, el mismo jugador solicitó ser inmunizado con Pfizer, ya que, de lo contrario, la federación donde se desenvuelve no le permitiría volver a las canchas, según cuentan en el entorno de la Roja.

Precisamente, una de las ideas que ronda en Quilín es normar esta situación. Es decir, que estar vacunado sea un requisito para poder disputar el Torneo Nacional, tal como lo es a nivel país para poder movilizarse libremente y realizar actividades específicas.

Lo que se busca con esto es que todo el espectro futbolístico chileno esté inmunizado, para que así no existan focos de riesgo en ningún plantel del balompié criollo. Lorenzo Antillo, presidente de Audax Italiano, se refiere a esta posibilidad.

“Nosotros tenemos solo un jugador que no se ha vacunado, pero todos los demás están OK. Con respecto a una posible norma, me parece bien, pero complejo. Yo estoy de acuerdo, pero también no es menos cierto que la vacuna no es obligatoria. Por lo mismo, exigirla, indirectamente, conllevaría una obligación. Ahora, si se implementa una norma como esa, no creo que Audax tenga problema en cumplirla”, sentencia el timonel del puntero del campeonato.

Hace semanas que no hay brotes de Covid-19 en los torneos nacionales y en la ANFP esperan seguir en esa senda. Por eso, urge reducir al mínimo las probabilidades de contagio en las delegaciones.

Y es que las cifras actuales que maneja la asociación son muy alentadoras. Durante la temporada pasada, el fútbol chileno terminó con una positividad de un 0,24%, luego de realizar 52.282 testeos.

Mientras que, en marzo, cuando se inició la temporada 2021, la positividad era de un 0,61%. Una cifra que ha ido disminuyendo, ya que, en la actualidad, la positividad apenas alcanza el 0,41%. Durante la presente campaña, se han efectuado 24.356 testeos.

“Los próximos pasos son continuar con la vacunación hasta que podamos lograr el 100% de los clubes. De esta manera, mantener una adecuada coordinación con el Minsal y Mindep, de tal manera que nos permita seguir avanzando con la apertura de las fases y que se pueda seguir jugando con toda normalidad, de acuerdo a la realidad epidemiológica del país que permitan el desarrollo de la actividad”, concluye Kalazich, presidente de la comisión médica de la ANFP.

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