Histórico

Banco Central reduce a 1%-1,75% proyección de crecimiento para este año

El instituto emisor corrigió su estimación para la inversión desde un aumento de 0,2% a una contracción de 0,9%.

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La debilidad de las cifras de crecimiento de los primeros meses de 2017 no pasaron desapercibidas para el Banco Central, entidad que debió ajustar nuevamente su perspectiva para el presente año, recortando el techo de su proyección en 25 puntos base, llevando su rango a un 1%-1,75% desde el 1%-2% pronosticado en su informe de marzo.

De acuerdo al Informe de Política Monetaria (Ipom) dado a conocer este lunes por el presidente del Banco Central, Mario Marcel, ante la Comisión de Hacienda del Senado "el ajuste en el rango de crecimiento responde a la revisión habitual para esta época del año y la mayor debilidad de la minería".

Esto último debido a que el primer trimestre fue más negativo que lo previsto y porque los efectos de la huelga en Escondida se han traspasado al segundo trimestre. Del mismo modo, se sostiene que las perspectivas para el resto de los sectores de la economía no han variado.

La principal corrección del Ipom fue el fuerte ajuste de la estimación del crecimiento de la inversión en 2017, que pasó de un aumento de 0,2% a una contracción de 0,9%.

Así, el Banco Central dio cuenta en su informe que el último año del presente gobierno sufrirá una cuarta caída consecutiva de este componente de la demanda interna. Las principales causas de esta caída en la inversión estaría ligada por un menor aporte de la construcción y otras obras, además de una recuperación más lenta de la minería. En tanto para el próximo año se prevé un repunte de 3% en la inversión.

El instituto emisor mejoró su perspectiva para la demanda interna este año a un aumento de 2,5% desde el 2,3% previsto en marzo.

En tanto, la política monetaria más expansiva, un consumo que se mantiene estable, y mejores perspectivas para la inversión en 2018 (que crecería 3%), permitirían a la economía crecer entre 2,5% y 3,5%, el próximo año, un alza de 25 puntos base del rango establecido en marzo pasado.

Por el lado de la inflación, los cambios fueron menores, con un promedio del IPC para el año que se situó en 2,6% (0,1 punto bajo lo observado en marzo), y una inflación sin alimentos y energía (IPC SAE), cuya previsión pasó de 2,3% a 2,1% a diciembre de 2017.

Respecto a la Tasa de Política Monetaria (TPM),  que actualmente se ubica en 2,5%, Marcel señaló que "las distintas medidas de expectativas contemplan que la TPM se mantendrá en su nivel actual durante un periodo prolongado, para situarse a dos años plazo en 3%". Así, la tasa de interés se mantendría en 2,5% a lo largo del año, ya que el escenario base considera como supuesto metodológico que la TPM seguirá una trayectoria coherente con la que muestran las distintas medidas de expectativas. Actualmente, la tasa se ubicaría entre 150 y 200 puntos base bajo el nivel neutral.

En este sentido, Marcel recalcó que "considerados los recortes ya efectuados, creemos que la política monetaria ha llegado a un nivel de expansividad elevado y coherente con una inflación en 3% en el horizonte de proyección". Con todo, explicó que esto no significa que no volverá a ajustar la TPM, si no que el "escenario más probable" es que no serán necesarios nuevos movimientos. "Lo más importante será dejar que el impulso monetario permee la economía durante el tiempo necesario", dijo, agregando que el BC "no reaccionará a datos puntuales, si no a cambios discernibles y sustanciales en el escenario macroeconómico futuro".

Marcel enfatizó que "el Banco Central no reaccionará a datos puntuales, sino a cambios discernibles y sustanciales en el escenario macroeconómico futuro que pudieran comprometer el cumplimiento de sus objetivos".

En cuanto al precio del cobre el instituto emisor mantuvo su estimación para este y el próximo año en un promedio de US$2,55 la libra y US$2,50 la libra respectivamente.

RIESGOS

El Ipom sostiene que las principales fuentes de riesgo en el sector externo son la evolución de la política fiscal y monetaria en Estados Unidos y su impacto sobre la economía mundial y las condiciones financieras.

Respecto de Europa, dice que los recientes resultados eleccionarios han ido disipando algunos de los riesgos políticos, aunque no es descartable que la economía global reciba un impulso adicional desde esa región. En cuanto a China, sostiene que sigue siendo una preocupación, porque algunos datos coyunturales han sembrado dudas respecto de la trayectoria futura de la actividad, con algunos mercados que exhiben desequilibrios importantes. Para América Latina señala que los recientes acontecimientos en Brasil podrían generar efectos más relevantes sobre las condiciones financieras para la región.

En el plano interno, el informe dice que sigue siendo un riesgo que las empresas requieran hacer ajustes mayores en sus planillas de personal, especialmente si las perspectivas de recuperación de la actividad no se materializan, lo que podría debilitar el crecimiento de la masa salarial con efectos negativos en el gasto.

Pero agrega que, en contraste, un mayor impulso externo y una mejora en las expectativas podrían hacer reaccionar la inversión con más fuerza, especialmente en un contexto donde la política monetaria se ha tornado más expansiva y las condiciones financieras locales y externas son favorables.

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