Comic-Con: El Woodstock de los geeks
Este fin de semana se realiza en San Diego, Estados Unidos, la mayor convención del planeta dedicada a los cómics, las megaproducciones, las series de televisión y los videojuegos. Un evento que es invadido por aficionados al cosplay y que varios sitios web cubren en vivo como si fuera el mundial de fútbol, lo que refleja el fanatismo que produce la cultura pop.
El enfurecido rostro de David Ross, un ex vendedor de autos conocido en las calles de San Diego por repartir agua a la gente sin hogar, fue durante la última semana protagonista de los noticiarios de esa ciudad estadounidense. Su ira era contra los policías, a quienes acusó de actuar bajo las órdenes de la alcaldía para ahuyentar bajo amenaza de arresto a los sin techo del centro y sacarlos de la vista de los 130 mil fanáticos que asisten este fin de semana a la San Diego Comic-Con, la mayor convención de cultura pop del mundo y donde se celebra a los cómics, las superproducciones de Hollywood como El Hobbit, las series de televisión populares como Game Of Thrones y los últimos videojuegos.
"Las personas que viven en las calles no son bonitas para el público en general y ciertamente tampoco para quienes vienen desde fuera de la ciudad", dijo Ross a un noticiario. Aunque el municipio negó haber instigado la medida, las sospechas del activista tienen fundamento si se consideran los suculentos beneficios que dejan las hordas de visitantes que llegan cada año a disfrutar del evento que se ha convertido en una especie de Woodstock del mundo geek. Según un estudio realizado por el inmenso Centro de Convenciones de San Diego, donde se realiza la Comic-Con, entre 2013 y 2015 el evento aportará a la ciudad 488 millones de dólares por concepto de uso de hoteles y restaurantes.
Los visitantes son un espectáculo en sí mismo porque son miles de fans disfrazados de soldados imperiales de Star Wars, princesas de Disney y un sinnúmero de otros personajes. En la primera versión de 1970 el panorama era muy distinto: a la cita organizada por personajes como el escritor de ciencia ficción Greg Bear (Marte se mueve) sólo asistieron 300 personas que se congregaron en el pequeño subterráneo del hotel US Grant. "En el comienzo sólo éramos un puñado de jóvenes fans, la mayoría adolescentes y un par de adultos de Nueva York. Nos juntamos para expresar nuestro entusiasmo por las cosas que considerábamos importantes en el mundo del arte y la literatura", explicó el autor al diario The Desert Sun.
Para asistir a la versión 2014, los fans tenían que pagar 200 dólares si querían tickets para los cuatro días que dura el evento. El interés fue tan alto que cuando salieron a la venta en marzo hubo hasta 900 mil usuarios simultáneos intentando adquirirlos vía internet, y los 130 mil boletos se agotaron en 90 minutos.
David Glanzer, encargado de marketing de Comic-Con International y una leyenda en el mundo geek, dice que este interés masivo contrasta con el desconocimiento que existía cuando empezó a trabajar hace ya varios años en su organización. Cuenta que debido al nombre de la convención, Comic-Con, en esa época incluso había gente que le preguntaba qué comediantes se presentaban. "La razón del éxito actual es que producimos una actividad a la que todos querríamos ir. Somos fans de los cómics, las películas, la televisión, los videojuegos y los juguetes. Al organizar una convención con casi 700 horas de programación y más de mil expositores hay mucho que disfrutar en cuatro días", afirma.
En un inicio, la Comic-Con buscaba satisfacer el interés de los fans de Batman, Spider-Man y otros personajes de cómics. Pero a fines de los 70 el evento empezó a abrirse a áreas como el cine, tendencia que se masificó en la década pasada con apariciones sorpresivas como la del actor Ian McKellen, quien presentó un adelanto de la primera entrega de El Señor de los Anillos. El hito inicial fue Star Wars en 1977: "Muchos ejecutivos de Hollywood aparecieron de pronto porque podían promover sus películas ante una audiencia que las apreciaba. Cuando se presentó parte del material de Star Wars en la Comic-Con, lo que pretendían era hallar un público entusiasta, porque sabían que esa gente está en el centro de una red cultural que alcanza muchas otras áreas. El evento actual refleja el éxito de esa cultura pop", agregó Greg Bear a The Desert Sun.
El resultado es un evento que parte un jueves y termina un domingo y que está repleto de avances de megaproducciones cinematográficas, muchos de los cuales se presentan sólo en la convención. A eso hay que sumarle decenas de presentaciones de cómics, figuras de acción y videojuegos que son cubiertos en vivo y en directo por sitios web especializados y medios masivos, tal como si fuera un mundial de fútbol (ver recuadro). Los interesados en los cómics este año pudieron disfrutar, por ejemplo, de una conferencia por los 75 años de Batman, que contó con la presencia de varios de sus autores. Para los cinéfilos, las estrellas de la secuela de Los Vengadores, como Robert Downey Jr., Scarlett Johansson y Mark Ruffalo, volarán especialmente desde Londres y hoy sábado promocionarán la película que se estrenará en 2015.
Los fans de los videojuegos podrán acceder a un circuito del deporte urbano parkour, elaborado especialmente para promover la próxima entrega de la serie Assassin's Creed. El menú incluye también la presencia de un grupo de fans que le han dado a la Comic-Con un sello particular: los aficionados al cosplay, nombre que mezcla los términos ingleses "disfraz" y "jugar" y que se aplica a quienes replican con gran precisión los atuendos de sus personajes favoritos. Varios invierten miles de dólares y meses de trabajo para vestirse como Batichica, los soldados de Battlestar Galactica y otros personajes extraños y populares. Para celebrar esta dedicación, la Comic-Con organiza desde hace 40 años una competencia de atuendos que se repetirá esta noche y en la que participan más de cuatro mil personas. Los premios consisten en sumas de mil dólares y regalos exclusivos de los estudios, como los que entrega Lucasfilm a quien tenga el mejor disfraz de Star Wars.
John Schork, director de publicidad en la editorial de comics Oni Press, encargada de títulos tan populares como Scott Pilgrim, explica que el ambiente que generan tanto estos fans y las presentaciones producen una nostalgia que explica la popularidad del evento. "Tenía nueve años la primera vez que fui y desde entonces he asistido a casi todas sus ediciones. Ver a todos esos personajes y artefactos con los que te criaste y a los que les rendías culto es bastante mágico y los organizadores han mantenido ese espíritu", explica. Por este motivo, Schork cree que pese al creciente número de sitios web que cubren el evento todavía sigue siendo muy distinto "ver una foto en un navegador web que verlo en vivo".
La masividad de la convención también atrae a los creadores que aprovechan la oportunidad para presentar sus obras. Uno de ellos es Nicolás Lorca, director chileno que exhibió su película La Comiquería en la edición 2012. "Es sin duda el evento más grande de cultura pop. Va desde Steven Spielberg (Indiana Jones) hasta Stan Lee (uno de los creadores de Spider-Man) y La Roca. He estado en charlas con el actor Jackie Chan, el director Guillermo del Toro (Pacific Rim) y la actriz Ellen Page. Es un mar de personas, todas entusiasmadas por lo que ven, con un bombardeo visual y sensorial en su máximo nivel", comenta.
Para quienes deseen ir el próximo año, el realizador tiene varios consejos: inscribirse con antelación en el sitio y esperar la fecha de venta de tickets por internet. Ese día, cuenta, es mejor tomárselo libre y no despegarse del computador. La organización se encarga de enviar una lista de hoteles disponibles, cuyo valor puede superar los 50 mil pesos por noche. La comida cuesta entre $10 mil y $20 mil diarios, pero la "movilización es muy fácil porque el evento tiene buses propios y San Diego es una ciudad muy caminable. Si hay algo que los gringos hacen muy bien es organizar convenciones".
El éxito de la convención ha despertado el interés por replicar el formato en casi todas las ciudades importantes de Estados Unidos y también fuera del país, como ocurre cada año durante el primer semestre en la Estación Mapocho de Santiago. Además, ha cautivado a un segmento de fans que hasta hace poco tiempo estaba olvidado: las mujeres. Hace unos años casi lo único que se veía en San Diego eran hombres y niños vestidos de Superman o Iron Man, pero hoy las filas para entrar a cada conferencia están repletas de aficionadas. David Glanzer cuenta que los principales responsables de este cambio fueron los mangas y la animación japonesa, que son muy populares entre las niñas, aunque para la revista Variety el hito fue una conferencia de 2008 a la que asistió el reparto de la película de vampiros Twilight, lo que atrajo a centenares de niñas, adolescentes y madres.
Hoy se calcula que el 40% de los asistentes al evento son mujeres, las que según los organizadores no sólo muestran un interés en paneles de series televisivas como Teen Wolf, sino que también en producciones como El hombre de acero o Pacific Rim. Además, las fans repletan cada vez más las muestras de juguetes y dibujantes.
Para John Schork, abrir las puertas a todo tipo de seguidores, independientemente de la edad, raza u orientación sexual, es clave para la supervivencia del género que dio origen a la Comic-Con y del evento mismo: "Nuestra industria debería reflejar el mundo, que es infinitamente variado. Establecer cualquier precedente que implique restricciones conscientes o inconscientes socava el espíritu que ha hecho que los cómics sigan siendo una forma de arte relevante después de tantos años".
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