Investigación revela cómo operaba la red de explotación infantil en Santiago Centro
<p class="bullet">Según la investigación a la que tuvo acceso <b>La Tercera</b>, los "clientes" solicitaban a las menores vía telefónica. </p> <p class="bullet">Las primeras indagaciones apuntan a que dos mujeres buscaban a las menores de edad en sectores periféricos de la capital, para prostituirlas.</p>
Según consta en la investigación a la que tuvo acceso La Tercera, por la presunta red de explotación infantil, la gran mayoría de los clientes que solicitaba los servicios lo hacía vía telefónica.
Las indagaciones encabezadas por la Fiscalía Sur, dan cuenta de dos mujeres identificadas como Mariela y Maritza, quienes se dirigían hasta los sectores periféricos de la capital para contactar a menores y ofrecerles, tanto a ellas como a sus familias, prostituirse a cambio de dinero.
Las menores reconocieron a los imputados que pagaban por sus servicios y según figura en la investigación el productor musical Jaime Román era un cliente habitual de la red.
Por su parte, el empresario Enrique Manzur solicitaba una vez la semana a una menor de edad. Mientras que Guido Vallejos requería a menores de edad con frecuencia y también está tipificado como cliente habitual. El creador de Barrabases aseguraba que mantenía una relación estable con una de las mujeres del local y lo frecuentaba incluso dos veces a la semana.
El piloto de carreras Genaro Fernández Mautz recogía niñas de escasos recursos de las calles, las paseaba por diferentes partes de Santiago y luego procedía a llevarlas hasta su domicilio de Las Condes donde tenía una habitación especialmente habilitada para fotografiar a las menores. Estas fotografías (que serían de carácter pornográfico) eran almacenadas en su computador y aparentemente no eran enviadas a otras personas.
Antes de llegar hasta los dos edificios ubicados en calle Lira con Coquimbo y en San Isidro, donde funcionaban los prostíbulos, los clientes llamaban a las regentas y avisaban que estaban próximos a llegar, especificando si querían estar con menores de edad o adultas, ellos tenñian sus spreferidas y era a esas a las que solicitaban, luego tocaban el timbre del departamento utilizando una contraseña y se les permitía entrar. esta consistía en tocar el timbre tres veces. Los prostíbulos eran de acceso muy exclusivo, solamente se le permitía el acceso a personas de alto poder adquisitivo.
Según consignan fuentes ligadas a la investigación, las menores de edad la mayoría de las oportunidades solamente realizaban bailes eróticos, no mantenían relaciones sexuales con los clientes, algo que si realizaban las mayores de edad.
En ese contexto, se informó que había tres menores de edad que prestaban servicios al interior del local: una de 15 años y otras dos de 17, una de ellas tiene dos hijos y se encuentra con cinco meses de embarazo. Se ignora si los padres de los niños sean parte de la red.
Además, de acuerdo a una escucha telefónica, uno de los padres de las menores habría tenido conocimiento de que su hija ejercía el comercio sexual.
Hasta ahora la PDI ha detenido 16 personas, cifra que podría incrementarse ya que todavía faltan diligencias por parte de la policía.
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