Política

Alessandri es elegido presidente de la Cámara y oficialismo asesta golpe al pacto opositor desde el PC al PDG

El exdiputado José Miguel Castro (RN) y el jefe de la bancada republicana, Benjamín Moreno, fueron los principales gestores de la infartante definición. El suspenso se mantuvo hasta última hora. Gracias al desmarque de Jaime Mulet y Felipe Camaño, Jorge Alessandri se impuso a Pamela Jiles.

La celebración en las bancadas de derecha.

En la última fila de las tribunas, en un rincón de la Sala de la Cámara de Diputados, se sentaron juntos el exdiputado José Miguel Castro (RN) y el periodista Pablo Maltés (PDG), asesor político y pareja de Pamela Jiles, para presenciar el desenlace de una “infartante” elección para la presidencia de esa rama del Congreso.

Si bien Castro y Maltés tienen una conocida amistad, en esta ocasión ambos jugaron en bandos opuestos, como estrategas detrás de las dos cartas que se midieron este miércoles en la mañana para presidir la Cámara.

Maltés, obviamente, fue el principal impulsor de la candidatura de la diputada Jiles (PDG) a la testera que contaba con el apoyo del PC, del Frente Amplio, de los liberales, del PS, del PPD y de la DC; mientras que Castro, quien hasta el martes ejerció como último presidente de la Cámara, estuvo a cargo del equipo negociador de la derecha.

Esas tratativas, llevadas junto al diputado Benjamín Moreno (republicano), entre otros, tenían como objetivo estratégico asegurar el control de la Cámara para el gobierno de José Antonio Kast.

Si bien hasta la semana pasada el diputado Agustín Romero (republicano) corría como favorito -en vista de que su bancada con 31 integrantes se había convertido en el grupo más grande de esta institución-, el martes en la tarde la derecha resolvió hacer un movimiento táctico y postular al diputado Jorge Alessandri (UDI), quien finalmente se impuso por 78 votos, en una estrecha definición ante Jiles, que solo logró 75 respaldos.

Equipo negociador

El suspenso se mantuvo hasta última hora. De hecho, el silencio predominaba en las bancadas de derecha, donde los rostros de preocupación eran evidentes. Mientras Castro monitoreaba la escena desde las tribunas, Moreno no se desprendía de su celular. Incluso antes de la votación se puso de pie y cruzó al sector de las bancadas de la nueva oposición para tratar de convencer a algunos legisladores, entre ellos al independiente René Alinco, quien, en todo caso, desde el martes ya estaba comprometido a votar por Jiles.

Sin embargo, el triunfo de Alessandri pasó por una negociación secreta que tuvieron Castro y Moreno con los diputados Felipe Camaño (Ind.-DC) y Jaime Mulet (FREVS, quien se integrará a la bancada democratacristiana).

En las tratativas también participaron los diputados Diego Schalper (RN), Gloria Naveillán (libertario) y el mismo Alessandri, como representantes de las bancadas de derecha, además de la subsecretaria Constanza Castillo (RN).

Esas negociaciones incluso abarcaron a otros parlamentarios de centroizquierda, como Héctor Barría (DC), Raúl Soto (PPD), Jorge Díaz (DC), Héctor Ulloa (ind.-PPD) y el mismo Alinco, pero solo Mulet y Camaño optaron por resistir la presión de sus pares para mantenerse con la derecha.

A cambio, Camaño fue elegido primer vicepresidente de la Cámara y a Mulet -quien incluso negoció directamente con la oficina de Kast, que visitó a fines de febrero- se le cedió un cupo en la Comisión de Constitución.

Sus votos en favor de Alessandri y de Ximena Ossandón (RN) -quien será la segunda vicepresidenta- fueron decisivos, en caso contrario, Jiles perfectamente pudo haberse quedado con la presidencia.

El desmarque irritó a sus pares de izquierda y centroizquierda, que en la misma sala lo trataron especialmente a Camaño de “traidor” y “vendido”. A diferencia de Mulet, el independiente DC fue parte del pacto con otras fuerzas del antiguo oficialismo y fue elegido también por votos de izquierda.

Control de la Cámara

Para el gobierno de Kast, perder la presidencia de la Cámara no solo implicaba sufrir una primera derrota legislativa.

Un desenlace adverso era una debacle, ya que quien asume en la testera tiene la facultad de distribuir asientos en comisiones, que incluso son más gravitantes para acelerar, bloquear o manejar el ritmo de tramitación de proyectos de ley.

Si hubiera ganado Jiles, la futura oposición habría quedado con manga ancha para sacar su agenda y sus iniciativas que incluso no pudieron ver la luz en la administración de Gabriel Boric por bloqueos de la derecha.

La preocupación era una muestra de que en esta definición el gobierno de Kast se jugaba el todo o nada. A raíz de eso, los nuevos ministros, encabezados por Claudio Alvarado (UDI), debieron involucrarse para asegurar el resultado. El equipo de Castro, no obstante, estaba confiado.

Rol de Castro

Uno de los factores que llevARON a Castro a convertirse en el principal negociador es que ya no era un incumbente, al perder su reelección en noviembre pasado. Además, sus redes traspasaban a la derecha. Hasta hoy tiene amigos en el PPD, la DC, el PS y el PDG, incluyendo la propia Jiles. Además, contaba con la confianza de los republicanos y libertarios (Johannes Kaiser, por ejemplo, es uno de sus cercanos). Esas mismas cualidades lo llevaron a convertirse en presidente de la Cámara en una elección que se definió por sorteo a través de tómbola. Ahí la suerte también lo acompañó. No obstante, para que hubiera un empate, algunos de sus amigos lo ayudaron. El independiente PPD Jaime Araya se pareó, Jiles le dio el voto y la independiente-PC Marisela Santibáñez también lo respaldó por amistad.

Santibáñez, en la elección de este miércoles, volvió a ser incidente. Presentó una licencia, por haberse sometido a una intervención quirúrgica, lo que pilló de sorpresa a la propia bancada comunista. Lo curioso es que el mismo Castro en la última sesión de la Cámara de la semana pasada anticipó en la sala que la legisladora estaría ausente por varios días y le deseó una pronta recuperación.

El plan de Castro y de Moreno pasaba por asegurar primero una mayoría de 78 votos y desde ahí comenzar a crecer. Los republicanos, sin embargo, vetaron al PC y al Frente Amplio, lo que generó una traba insalvable para que hubiera un acuerdo más transversal.

Ello llevó al PS a desahuciar cualquier acercamiento con la derecha mientras hubiera un veto a la izquierda.

Si bien Castro y Moreno negociaron en un principio con el PDG, quedaron sin margen ante las altas exigencias de la colectividad de Franco Parisi y finalmente el presidente de la UDI, Guillermo Ramírez, forzó a que se les diera un portazo.

En respuesta, el PDG apostó a un acuerdo con la centroizquierda y la izquierda, donde surgió una inesperada idea de apoyar a Jiles a la presidencia, en vista de que ella había adelantado que le “haría la vida imposible a Kast”. Algunos sostienen que el diputado Gonzalo Winter (Frente Amplio) fue el autor de la idea.

La apuesta de la derecha era tratar de quebrar al Socialismo Democrático y cerrar con la DC y el PPD, incluso con algunos liberales y exradicales. Esas conversaciones se mantuvieron hasta el lunes en la noche en un encuentro en el que participaron Castro, Schalper y Moreno con Soto (PPD), Camaño (Ind.-DC) y Jorge Díaz (DC).

Aunque Soto no tuvo respaldo en su bancada para cruzar, las últimas ofertas quebraron a la DC, que hasta ayer tenía alrededor de 5 diputados dispuestos a votar por la carta que pusiera la derecha. Sin embargo, había resistencia con el nombre de Agustín Romero, por lo que los republicanos tuvieron que ceder el cupo a Alessandri.

Esa definición de quién partía en la presidencia de la Cámara tensionó hasta el final las posturas entre los republicanos y la UDI. Para evitar que ese choque contaminara el acuerdo, Castro debió actuar como mediador con el apoyo además del equipo de Kast.

Desmarque PDG

En el resultado de esta mañana, si bien los votos de Mulet y Camaño y la ausencia de Santibáñez fueron cruciales, Jiles sufrió una repentina baja. El diputado Cristián Contreras (PDG), más conocido por su apodo televisivo, “doctor File”, votó por su par de bancada, Juan Manuel Valenzuela (PDG).

Consultado por ese voto, Franco Parisi dijo que el legislador cometió un error; sin embargo, Contreras precisó que no fue una equivocación y que lo hizo porque Jiles representa a la izquierda. “La derecha y la izquierda son un cáncer que ha permeado al PDG, que representa al centro político. Es un voto que no responde a lo que quería la bancada, pero a mí me corresponde no traicionar la fe pública de quienes votaron por un centro político. ¿El costo? Vamos a ver qué pasa”, dijo.

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