Por Matías VeraCEO de CGE: “El controlador (chino) que tenemos posee una mirada de largo plazo. No compra activos para venderlos”
A seis años de que la empresa estatal china State Grid concretara la compra del 97% de la Compañía General de Electricidad (CGE), su gerente general, Iván Quezada, destaca cómo se han incrementado la inversión y la contratación de personal. También se refiere a la llegada de Simón Boric como gerente de comunicaciones de la firma. "No lo contratamos porque fuera hermano del presidente Boric", asegura.

En julio de 2021 la empresa estatal china State Grid concretó la compra del 97% de la Compañía General de Electricidad (CGE) en Chile. Desde ese año, la firma ha tenido un incremento relevante en sus inversiones y en la internalización de trabajadores que antes eran externos, entre otros cambios, según cuenta su CEO, Iván Quezada.
En distribución eléctrica, la compañía cuenta con 3,4 millones de clientes en el país, los que representan el 44% de la población nacional, pues cada cliente es considerado como una familia, extrapolando así su alcance a un total de 12 millones de personas. Esa electricidad se mueve a través de 66 mil kilómetros de redes de distribución de media y baja tensión. Por su parte, en el segmento de la transmisión, CGE dispone de 3.663 kilómetros y 225 subestaciones, desde Arica hasta la Región de Los Ríos.
Hace ocho años que la empresa es liderada por Quezada, quien lleva más de treinta años en ella, décadas en que ha visto pasar a diferentes controladores. De los actuales, destaca su visión de largo plazo y del negocio.
¿Le toca viajar constantemente a China?
-No, no es necesario. El presidente de la compañía vive en Chile, trabaja con nosotros acá. He viajado un par de veces para conocer tecnologías y ver cosas sobre cómo trabajan allá.
¿Qué le ha llamado la atención del sistema eléctrico chino?
-Hoy, probablemente, debe ser el país más desarrollado en temas de energía eléctrica. Lejos. Tiene niveles de tecnología impresionantes. Tienes que ir a China para conocer esa realidad.
¿Por ejemplo?
-Medidores inteligentes, desarrollo de temas de transición energética, la cantidad de vehículos eléctricos, impresionante. Han ido cambiando su matriz, pues antes era muy contaminante y en eso han tenido una transformación gigante.
En julio cumplió ocho años como gerente general de CGE y en todo el tiempo que lleva en la compañía ha visto para pasar controladores de distintas nacionalidades, ¿cómo ha sido ese proceso?
-Claro, llevo 32 años acá. He tenido controladores chilenos, americanos, chilenos de nuevo, españoles y chinos.
El controlador español, en realidad, nunca compró para quedarse con la empresa. Y como no compró para quedarse con la empresa y probablemente sus intenciones siempre fueron venderla, hace lo que tiene que hacer para vender una empresa: reducir el capex, reducir el opex, hasta extremos en que muchas veces se pone en riesgo aspectos importantes como la calidad de servicio, técnica y comercial.

¿Y cuáles han sido los mayores cambios, en ese sentido?
-Con los controladores españoles éramos 2.800 trabajadores en todas las compañías de CGE. Cuando nos compró el nuevo controlador (chino), éramos 1.300. Nos vinimos a procesos de centralización total y se disminuyó la planta en las regiones de manera relevante, con el impacto que tenía en la calidad de servicio que entregábamos.
Hoy día estamos en 2.400. O sea, desde que llegó el nuevo controlador hemos contratado 1.200 personas, con expectativas de seguir creciendo. Tenemos un ritmo de aumento de entre 250 y 300 personas por año y eso es lo que vamos a seguir haciendo.
Llama mucho la atención, porque estamos internalizando lo que en su momento externalizamos. Estamos contratando las brigadas de construcción y mantenimiento, líneas vías. En todas las zonas tenemos brigadas que son propias, con personal de la compañía. Todo propio.
Ha sido muy bueno para la empresa y termina siendo bueno para los clientes. Al final, es una cadena. Van a seguir haciendo las cosas que tengan que hacer para mejorar la calidad del servicio.
¿Lo han notado en la inversión?
-Sí, uno tiene que tomar el promedio de lo que pasaba antes y después de la llegada del controlador: duplicamos la inversión. Es decir, pasamos de inversiones promedio en distribución de US$ 60 millones, a US$ 180 millones.
¿Y considerando la transmisión?
-Deben ser unos US$ 250 o US$ 280 millones, entre distribución y transmisión.
Entonces, tengo la fortuna, y siempre lo digo: el controlador que tenemos posee una mirada de largo plazo. El controlador que tenemos no compra activos para venderlos, compra activos para quedarse con los activos. Entonces, como se quedan con los activos, evidentemente que detrás hay un plan de mediano a largo plazo que congrega muchas cosas. Tiene que ver con cuál es la calidad de servicios que van a entregar, que para ellos es muy importante. No solo la calidad técnica, sino comercial. Esa mirada te permite hacer estas cosas.
El actual gobierno chileno tiene más coincidencia ideológica con Estados Unidos que con China. ¿Tienen alguna preocupación por ello?
-Mi trabajo es técnico, no es político. Evidentemente, sé lo que todo el mundo sabe, pero de ahí a poder decir que pasa esto, o si hay algún tipo de aprensiones, no es parte de mis roles. Ni tampoco me importa mucho, para ser honesto. Está en un ámbito muy político y somos una empresa técnica chilena con capitales chinos, pero una empresa chilena. No tengo opinión respecto a eso.
Ley de ordenamiento tarifario
En julio se aprobó la ley sobre tarifas del gobierno. ¿Es saludable que la deuda que había con las distribuidoras la pague ahora una institución financiera y que luego eso se devuelva usando parte de un disminución de tarifas que venía a partir de 2028?
-El camino que se tomó es adecuado. Siempre puede haber opiniones que digan algo distinto, pero parece razonable.
¿Ya les llegó el pago?
-No, todavía está en un proceso que es largo.
¿Será este año?
-Esperemos que este año se concrete. Pero es un tema que es más directamente entre empresas, banca y ministerios. Los clientes están totalmente ajenos a este proceso. La vez anterior que se hizo se demoró bastante, unos siete meses. Esperamos que ahora sea dentro de este año.
¿Qué le parece la renegociación de contratos?
-La posibilidad de que la Comisión Nacional de Energía (CNE) pueda conversar con las generadoras que tienen los contratos caros, tratando de buscar una baja en el costo de la energía por ese lado, hace mucho tiempo tendría que haberse hecho.
Ahora, tienen que querer…
-Dada la situación que existe, esperaría que esas empresas, que no son muchas, tengan la disposición de buscar una solución porque, efectivamente -y uno tiene que reconocerlo-, el costo de la energía para los clientes, principalmente residenciales, es una cosa bien compleja, por no decir que se paga mucho.
Reforma a la distribución
El gobierno dio el puntapié para iniciar la discusión sobre la reforma a la distribución eléctrica, un tema que lleva años. Una vez terminado, ¿qué proyecto se debería esperar y qué implicancias podría tener?
-Ya estamos trabajando en proyectos que le vamos a presentar a la autoridad para mejorar la calidad de servicio, y estamos viendo temas no solo en las urbes, sino que en comunas más rurales.
En la zona nuestra, al sur de Santiago, O’Higgins, Maule, hasta Temuco, tenemos mucho problema, y los clientes se ven muy afectados por la calidad del servicio con el tema de los árboles que están fuera de faja.
Vamos a presentar proyectos para soterrar algunos lugares que nos permitan mejorar de manera importante la calidad de servicio para algunas comunas. Eso es lo primero que vamos a hacer. Otra cosa es impulsar el tema de empezar a instalar medidores inteligentes. Son los dos tópicos que vamos a abordar.
¿Qué verán los clientes residenciales?
-La discusión genera los espacios y las certezas para que las empresas se pongan de verdad a hacer inversiones más en el mundo de la distribución pura y dura. No es solo hablar necesariamente de soterramiento en zonas rurales, sino que robustecer la infraestructura de distribución.
Se debería permitir mucha más tecnología en las redes, hacer inversiones con tal de tener una arquitectura de red que dé más flexibilidad, que permita los respaldos y tomar las demandas de consumo que están apareciendo de los clientes.
Los clientes van a empezar a ver una mejor calidad de servicio, deberían dejar de ver restricciones de energía para sus proyectos y desarrollos.
¿Diferentes empresas de servicios básicos alegaron contra la norma de reponer el servicio en 24 horas de la megarreforma?
-Yo pregunto, en Tocopilla, con la caída de las quebradas, ¿vamos a exponer a los trabajadores a que porque hubo un aluvión entren a trabajar y a reponer la infraestructura para cumplir con esa ley? Evidentemente, puede tener un buen objetivo final, pero a partir de la realidad que tiene este país es una cosa que es imposible. Además, eso pone en riesgo incluso a las familias afectadas. ¿Cómo vas a reponer el servicio en 24 horas por donde pasó un aluvión? O sea, le doy la energía y si después la persona se muere de electrocutada por la humedad o por otro motivo, ¿quién es responsable de eso? Evidentemente que es una idea que no está trabajada como corresponde.
Tendencia de consumo
¿Ha visto algún cambio de comportamiento en la tendencia de consumo energético del país?
-Después de la pandemia los crecimientos han sido superacotados, muy por debajo. Estamos hablando del común de la comunidad. Puede haber industrias puntuales que aparecen, pero si tú vas, por ejemplo, a los consumos promedio de los clientes, si han ido aumentando, y pensando en que se están electrificando: no, los crecimientos son 1%, 1,5%, y años antes, 3%.
¿Y hacia adelante podría modificarse eso?
-Debiera, en la medida que seamos capaces de transitar hacia la transición energética. Por eso es tan importante cómo nos preparamos como país para eso. Tiene que pasar, si el desarrollo está directamente relacionado con el tema de la energía eléctrica directamente. Si no se potencian las infraestructuras que se requieren para eso, es muy difícil que haya un aumento. Las cosas están como amarradas.
La llegada de Simón Boric
Cómo analizan los comentarios tras la entrada de Simón Boric, hermano del expresidente de Chile, a la empresa.
-Simón Boric trabaja para nosotros. Lo conocimos cuando trabajaba en la Universidad de Chile, porque con ellos hicimos algunos acuerdos de formación, becas y cosas de ese tipo. Nos pareció un buen profesional para nosotros, los que interactuamos con él en su momento. Cuando sale la rectora, como normalmente pasa, sale Simón, eso es lo que entiendo. Nosotros estábamos en búsqueda de un profesional. Finalmente trabaja para nosotros.
Es un buen profesional, lleva dos meses con nosotros, estuvo trabajando en las contingencias. Viajó, hace relacionamiento. Por lo menos podrían preguntar cuál es el desempeño que tiene Simón Boric, pero no. No lo contratamos porque fuera hermano del presidente Boric, no tiene nada que ver una cosa con otra.
¿Política?
-La política, sí… pero peleen entre políticos, no peleen con la familia de los políticos.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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