Revista Que Pasa

La fórmula del Nacional

En diciembre pasado, 652 alumnos del Instituto Nacional rindieron la PSU. Se trata de una generación histórica: 54 puntajes nacionales y 690 puntos de promedio. De ellos, un 72% obtuvo entre 650 y 850 puntos en la medición. ¿Cómo se preparan? ¿Qué textos leen? ¿Quiénes son sus profesores? ¿Cuánto estudian? ¿Por qué son los mejores? Aquí, la ecuación del éxito que aplica este colegio municipal a sus 4.300 estudiantes. Una tarea que empieza en séptimo básico y termina el día en que responden la PSU.<br>

Mentalidad ganadora

Es parte de su rutina. Cuando el profesor de Matemáticas Belfor Aguayo (75) entra a uno de los 17 cuartos medios, lo primero que hace es preguntarles a sus 45 alumnos: "¿Cuántos van a sacar 850 puntos?". Todos levantan sus manos. Según él, es precisamente ésta una de las claves del éxito del Instituto Nacional. "Les enseñamos a ser sobrados, a creerse el cuento. Es importante formarlos con un elemento psicológico. Si un alumno no levanta su mano porque piensa que sólo obtendrá 700 puntos, yo le respondo: '¿Hasta ahí llega tu escala, idiota?' De inmediato se retracta y me dice: 'No señor, obtendré 850 puntos'".

Allan Álvarez, quien hasta 2010 fue presidente del Centro de Alumnos, llegó a saludar a Aguayo el lunes 3 de enero, después de conocer sus resultados. Aunque se lamenta de "sólo" haber obtenido 830 en Matemáticas, está orgulloso de haber superado los 800 puntos y agradece "el chip" que sus profesores introdujeron en su cabeza: "Nosotros de verdad creemos que somos lo más grande. Entramos a séptimo sabiendo que somos y seremos los mejores. Y somos los mejores. Por ejemplo, el día de la PSU me quedé solo dando la prueba en la sala. El resto tuvo que salir antes porque no pudo seguir respondiendo".

Profesores al banquillo

El alto nivel de exigencia no es sólo para los alumnos, sino también para los docentes. "Acá si el profesor no está bien preparado va a sufrir, porque el curso le va a exigir. Se va a quejar. Ha sucedido que algunos no dieron el ancho y reconocieron que no se la pudieron", indica el rector, Jorge Toro.

Allan Álvarez cuenta que sospechan de inmediato del profesor que parte el año poniendo notas 6,5 y 7. Y lo "tasan" rápidamente: "Mi curso echó a tres profesores. A uno, le preguntamos si la relación de congruencia en un plano se define como relación antisimétrica. Contestó que sí. 'Respuesta incorrecta profesor'. Al poco tiempo se fue".

El recién egresado Allan Álvarez cuenta que sospechan de inmediato del profesor que parte el año poniendo 6,5 y 7. Y lo "tasan" rápidamente: "Mi curso echó a tres profesores", dice.

Luisa Fuentealba, una de las maestras emblemáticas en Biología sabe de lo que habla Álvarez. En 1990, cuando entró al Instituto Nacional, lo sintió en carne propia: preparó con dedicación sus dos primeras horas de clases, pero en media hora había pasado toda la materia. "Los niños me seguían preguntando, estaban ávidos. Eran un 'monstruo' de 45 caras que sabía tanto… Para la próxima clase, me acosté a las 3 a.m. y me preparé para 4 horas. Al día siguiente, había terminado en dos horas. Ahí me di cuenta que dos horas en el Instituto equivalen a 4 de otro colegio", relata.

Luisa es parte de los 170 profesores de planta, los que suelen ser tentados por otros colegios, que les ofrecen el triple de lo que ganan. Pero muchos se quedan: tienen los mismos sueldos que cualquier colegio municipalizado: ganan entre $ 350 mil a un millón, pero ese sueldo máximo es sólo para los que tienen más de 20 años en aulas. "Yo estoy acá por principios, porque soy indiscutiblemente partidaria de la educación pública", dice la maestra de Biología. De todas formas, los profesores del IN logran aumentar su sueldo haciendo clases de preuniversitario.

Textos propios

"El Baldor es para que la chimenea tire humo de color", dice con ironía Allan Álvarez. ¿La razón? Los alumnos acostumbran a estudiar con las guías que crean los mismos profesores del Instituto. "No uso los libros que entrega el Mineduc, porque están hechos para todos iguales y los colegios son diferentes", afirma el profesor Belfor Aguayo.

Tan completas son estas guías, que hace cinco años la profesora Luisa Fuentealba -que escribe sus textos a mano- se llevó una gran sorpresa: uno de sus ex alumnos le mostró que en la Escuela de Medicina le entregaron una fotocopia de la misma guía con la que estudió en cuarto medio en su clase de Biología.

En el Instituto, de todas formas, pasan todos los programas del Mineduc. "Pero ya en agosto, siempre hemos finalizado el currículo obligatorio", explica Luisa Fuentealba. Por ello, en los meses restantes los académicos enseñan contenido extra, adelantando materias de cursos superiores.

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