Diario Impreso

El destierro de Pablo Wagner

<P>Nunca fue popular. Tampoco una figura que desbordara carisma dentro de la UDI. Pese a su bajo perfil, nadie ha podido ignorar al ex subsecretario de Minería. Su futura formalización por cohecho generó un llamado de atención del ex Presidente Piñera a Carlos Alberto Délano y ha abierto nuevas líneas de investigación a la fiscalía en el Caso Penta. </P>

Jueves 11 de marzo de 2010, 05.41 horas. De: Pablo Wagner

Para: Carlos Alberto Délano

"Después de la muerte de mi hermano aprendí que la vida es corta y que hay que hacer con ella lo que creemos es correcto, apoyando a nuestras familias".

Cuando escribió estas líneas en la Blackberry para explicarle a su ex jefe la decisión de aceptar el cargo de subsecretario de Minería, Pablo Wagner creía que apostar por una aventura política era el paso correcto. El hecho que lo inspiró a arriesgarse había ocurrido un año antes, cuando sufrió la pérdida más dolorosa de su vida. El teniente coronel Christian Wagner, cuatro años mayor que él, murió en marzo de 2009 a causa de un tumor cerebral, dejando atrás a su esposa y tres hijos. Entonces resultaba impensable que la familia Wagner San Martin tuviera que enfrentar otro golpe como ese.

No fueron muchos quienes supieron de su drama familiar dentro de la UDI, su partido de toda la vida. Quienes lo conocen bien dicen que es "cerrado" con esos temas. Para otros de sus correligionarios, es un hombre derechamente antipático y soberbio. Son estos mismos quienes celebran su última caída, que parece definitiva y también necesaria para la tienda más afectada por el Caso Penta.

La situación de Wagner ha tenido repercusiones impensadas. Generó la molestia del ex Presidente Sebastián Piñera con su amigo Carlos Alberto Délano. Hace algunos días, al confirmarse los trascendidos, el ex Mandatario llamó al empresario por los millonarios pagos bimensuales de Penta al ex subsecretario a través de boletas de su cuñada, María Carolina De La Cerda, en paralelo a su sueldo de autoridad pública. El "Choclo" respondió que no conocía el mecanismo para pagarle a Wagner. En su declaración el ex subscretario diría que el acuerdo fue suscrito con Carlos Eugenio Lavín.

En sus chats grupales, los funcionarios del gobierno anterior han comentado permanentemente el desarrollo del Caso Penta. Si Wagner antes era resistido entre los antiguos moradores de La Moneda, después del anuncio de formalización de la Fiscalía Oriente se ha vuelto un paria del que muchos viejos cercanos ahora reniegan. Le reprochan haber manchado cuatro años de trabajo y haberle dado argumentos a quienes criticaban el modelo de gestión pública de Piñera.

El 9 de enero, Wagner concurrió a la fiscalía para declarar. Su testimonio fue calificado como "reservado" por el fiscal Carlos Gajardo, al igual que los de los socios controladores de Penta, Délano y Carlos Eugenio Lavín. Las razones para ello comenzaron a notarse esta semana: tal como lo hicieran los primeros implicados en el "Fraude al FUT", como Iván Alvarez, Jorge Valdivia o Hugo Bravo, Wagner decidió que si iba a caer, no lo haría solo.

Apadrinado

Jorge Horacio Juan Wagner Hardessen y María Marta Gabriela Margarita San Martín Montero se casaron el 7 de marzo de 1964 a las 11.40 horas en Curicó. Por el trabajo de él, se establecieron en Arica, donde nacieron los tres hijos de la familia: Christian, María Consuelo y Pablo. Después de unos años, regresaron a Santiago. Los niños cursaron su educación en el Sagrados Corazones de la Alameda durante la época del gobierno militar, entre 70's y 80's. Christian, el mayor, optó por una carrera en el Ejército en 1984. Después de tres años en la Escuela Militar, fue destinado al regimiento "Loa" en 1987. Ese mismo año, su hermano menor, Pablo, salió del colegio y entró al año siguiente a estudiar ingeniería comercial en la Universidad Católica. Allí conoció el pensamiento económico de Miguel Kast y la doctrina política de Jaime Guzmán. Su inquietud política fue creciendo, pero no ingresó a las Juventudes UDI sino hasta 1992, motivado por el asesinato del senador Guzmán. En las charlas de adoctrinamiento de los hermanos Gabriel y Carlos Villarroel conoció a la diputada Claudia Nogueira.

"Recuerdo que él tenía mucha energía, era comprometido, colaborador y creativo. Él, donde lo metieras, se destacaba por su liderazgo. Todos sabíamos que iba a tener un cargo público y relevancia dentro del partido", dice Nogueira.

Temprano en su carrera política, fue vicepresidente de las Juventudes UDI en las directivas presididas por el ex alcalde de Recoleta, Gonzalo Cornejo, y el ex diputado por el distrito 28 (Lo Espejo, Pedro Aguirre Cerda y San Miguel) Darío Paya. Un compañero de esos años recuerda que desde entonces se le notaba una ambición política mayor a la del resto, una cierta impaciencia por trascender y no quedarse en la gestión pequeña de la política estudiantil. "Le gustaba ir a hablar con los grandes, con Pablo Longueira o Jovino Novoa", señala.

En 1996, continuó sus estudios con un MBA en la U. Católica, complementándolo con un intercambio en la Universidad de Texas, en Austin. Otro paso importante que dio en junio de ese año fue el matrimonio con Irene De La Cerda, dos años menor que él. Juntos tendrían cinco hijos. Años después, la hermana de su esposa, María Carolina De La Cerda, jugaría un papel importante en el escándalo.

Al terminar su MBA, en 1998, Wagner encontró trabajo rápidamente en el grupo Penta, donde trabajaría por 12 años. Primero estuvo en Empresas Penta, como gerente de proyectos e inversiones. Posteriormente, en 2000, pasaría a la gerencia de planificación y desarrollo de Banmédica, un puesto que alternaría con sus asiento en el directorio de AFP Cuprum entre los años 2001 y 2009.

Durante ese tiempo se forjó el vínculo entre Wagner y los dueños del holding, conocidos adentro como los "Carlos": Délano y Lavín. Al mismo tiempo, fue construyendo una reputación dentro de la UDI como un militante sólido, pero de bajo perfil, que sin destacar se posicionó como asesor en temas económicos.

En su afán de promover jóvenes a la primera línea, Pablo Longueira tomó nota de su desempeño y se transformó en su "padrino político". Entonces Wagner se incorporó al comisión política del partido y asumió la vicepresidencia de la Región Metropolitana Poniente, para luego incorporarse al equipo de la campaña presidencial de Joaquín Lavín en 2005, como encargado del financiamiento.

La mayor prueba de su cercanía con el ex candidato presidencial de la Alianza fue, sin embargo, su nominación a la subsecretaría de Minería en 2010, recomendada por Longueira a Sebastián Piñera en una lista de militantes UDI que, según su criterio, tenían las capacidades para estar en el gobierno.

A diferencia de lo que ocurría dentro del partido, Wagner había comenzado desde hace un tiempo a perder protagonismo en Penta. De acuerdo a un alto ejecutivo del grupo, la llegada de Carlos Kubik a la gerencia general de Banmédica terminó por sentenciarlo a un segundo plano. Las tensiones terminaron con su salida, el 10 de marzo de 2009. Ese día se firmó un finiquito por $ 93 millones. La cercanía con Délano y Lavín le permitió solicitarles seguir vinculado al grupo prestando otro tipo de servicios. Se le ofreció realizar asesorías mediante dos contratos: uno para Banmédica por 32 meses y $ 7,6 millones mensuales; otro para realizar estudios sobre normas internacionales de información financiera por $ 75 millones.

Cuando Wagner recibió la oferta del gobierno aún restaban 22 meses de contrato por las asesorías por cumplir, lo que se traducía en $ 167 millones en remuneraciones.

Horas antes de que la administración Piñera ocupara La Moneda, Wagner le escribió a sus dos ex jefes. A Délano no le habló de dinero; a Lavín sí.

Miércoles 10 de marzo de 2010, 19.48 hrs.

De: Pablo Wagner

Para: Carlos Eugenio Lavín

"Lo de Banmédica resultó a medias, pudimos cerrar en $ 75 millones, pero quedaban $ 167 por devengar, la diferencia de $ 92 millones no se pudo alcanzar. Cualquier ayuda será agradecida de por vida por mi familia".

La "ayuda" llegaría a través de la chequera de Hugo Bravo, gerente general de Inversiones Penta III, en cuotas bimensuales de tres millones, hasta alcanzar los $ 42 millones. "Carlos Eugenio me dijo que dejara de pagarle cuando dejara de ser subsecretario", declaró Bravo.

Dejarlo caer

Durante su gestión como subsecretario, Wagner no hizo demasiados amigos. Parlamentarios de su propio sector recuerdan que cuando iba al Congreso intervenía en discusiones que no tenían que ver con su repartición y trataba a algunas personas con desdén. En 2010, su estilo también generó roces con el ministro de Minería, Laurence Golborne, durante la crisis de "los 33" en la mina San José, cuando realizó vocerías alternativas a las del titular, sin autorización.

El equipo del asesores de Sebastián Piñera fue el primero en detectar este y otros problemas. María Luisa Brahm, jefa

del llamado "segundo piso", avizoró los problemas que venían con la licitación del litio, en 2012, pese a que Wagner decía que todo estaba en regla. Por entonces, nadie sabía que el subsecretario recibía pagos de Penta a través de boletas de su cuñada. Tampoco que Penta había comenzado a incursionar en la minería con Andes Iron y que estaban en tramitación los permisos para la mina Dominga en la Cuarta Región. Aún a pesar de no tener esa información, había desconfianza.

Cuando se supo que SQM no había cumplido con lo mínimo para adjudicarse la licitación -tenía 10 juicios pendientes con el Estado-, el Presidente decidió pedirle su salida, que oficialmente quedó como una renuncia, el 2 de octubre de 2012. Fuera de la política, Wagner optó por volver a su casa. Dos semanas después de su salida, se puso en acción.

Martes 16 de octubre de 2012, 17.16

De: Pablo Wagner

Para: Carlos Eugenio Lavín

"Como supondrás estoy reinsertándome laboralmente y quería ver si me podías recibir".

Desde que su nombre apareció dentro de la carpeta investigativa del fiscal Gajardo, la situación de Wagner se fue haciendo cada día más insostenible. Una querella por cohecho del Consejo de Defensa del Estado (CDE), otra del Servicio de Impuestos Internos (SII) y la próxima formalización por cohecho y lavado de activos por parte de la fiscalía. Todos estas amenazas obligaron a Wagner a poner su defensa primero. Apenas se liberó el secreto de la investigación, comenzó a colaborar con Gajardo.

En su declaración del viernes 9 de enero señaló que la boleta emitida por su cuñada a SQM -por $ 8.333.334- tenía como destino las arcas de la campaña senatorial de Joaquín Lavín. También apuntó una nueva línea investigativa a la fiscalía, abriendo la caja de SQM, empresa que, según trascendidos, aporta transversalmente a la política.

También señaló que los socios de una de sus sociedades emisoras de boleta para pagos de Penta, Díaz, Moulián, Silva y Wagner Gestores, sabían de estas irregularidades y las aprobaban, poniendo en entredicho a Ernesto Silva, su socio y presidente de la UDI. "Él y Ernesto Silva siempre han sido muy cercanos y siguen siendo amigos pase lo que pase", apuesta la diputada Nogueira

Aquel 9 de enero quedará marcado simbólicamente como el fin del camino partidista de Wagner. El mismo día en que dejó caer a sus correligionarios ante el fiscal, su amigo Gonzalo Cornejo arregló su renuncia a la UDI con el secretario general Javier Macaya. El partido también lo había dejado caer a él.

"Yo sé que hoy hay que ponerle cara y culpable al caso Penta y él hoy es la cara del caso, pero es injusto dejarlo caer, humanamente hablando, porque es un tipo recto. Confío 100% en él", dice uno de los pocos amigos que le quedan en la UDI, el diputado Felipe Ward.

Su familia prefiere no hablar de la dura situación de Wagner por estos días, pero sus cercanos confidencian que la familia intenta sobrellevarlo estando unidos. Fuera de ese círculo, ha quedado solo.

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