Diario Impreso

Los Aguilar conquistan Europa

<P>Felipe Aguilar dio un giro total en su carrera, al llevarse a su esposa y tres hijos a vivir con él a Londres, para que lo acompañen en el European Tour. </P>

Felipe Aguilar tiene 37 años, suma casi 20 de carrera internacional y nueve de matrimonio. Antes del European Tour, la primera división del golf mundial, donde juega hoy, estuvo en el Challenge, en el Alps Tour y, antes, estudiando en Estados Unidos. Jugando golf desde siempre, el valdiviano dijo basta hace unas semanas. Hoy vive una vida distinta a hablar con su familia vía Skype y ellos, a seguir sus rondas por internet; ahora están todos juntos, el golfista, su señora y sus hijos, viviendo en una casa en las afueras de Londres. Todo cambió de la tierra al cielo para el deportista.

La idea nació de casualidad, aunque no se descarta que todo haya sido planeado... Con tres hijos, más el perro Birdie, hacía rato que les había quedado chica su casa en Linderos y no habían podido ampliarla. Con la decisión tomada de remodelar, obligados a dejar la casa y con algunas alternativas para arrendar en carpeta, vino la sorpresa. "¿Y por qué no arrendamos una casa en Londres?". Preguntó -y sorprendió- el golfista.

Cobham, a unos 45 minutos del centro de Londres, hacia el suroeste, fue el lugar escogido y la época de los Juegos Olímpicos, los días precisos para iniciar la aventura, que, en principio, debería terminar en diciembre.

¿Y los niños? "El colegio La Misión, en Calera de Tango, se portó muy bien, nos ayudó mucho", cuenta Aguilar, insistiendo en que el nombre del colegio aparezca en la nota. Se lo merece, pues les cerró el año a los tres hijos, con lo que pudieron viajar tranquilos.

Eso sí, en Inglaterra la cosa no fue tan fácil. Las escuelas les pedían que los niños tuvieran cierto porcentaje de asistencia, pero los Aguilar no podían garantizarlo, pues la idea era, contrariamente, acompañar a Aguilar lo máximo posible. Al final, Martín, de 14 años; Amalia (12); y Victoria (8), fueron matriculados en una academia para que aprendieran el idioma.

Pero nada de flojear. La idea es conseguir un tutor y, por ahora, el propio Aguilar les hace ejercicios de matemáticas. "Los aburre. Felipe cree que lo que hay que saber bien es lenguaje y matemáticas, que es lo fundamental en la vida, lo demás le importa poco", confiesa Loreto Santa Cruz, su esposa.

Las "clases" se complementan con visitas a cuanto museo se cruce en sus caminos, en sus semanales visitas al centro de Londres, siempre en tren y metro, o en los países que visiten.

Y el calendario se viene duro. Aunque esta semana Felipe Aguilar fue sin ellos a Escocia, la próxima parada de los cinco será Crans sur Sierre, en Suiza, desde el 30 de agosto, pero lo que más los emociona es ir a China, Singapur y Hong Kong, en octubre y noviembre.

"Hay algo que los niños tienen claro: no vamos a pasear, vamos a acompañar al papá. Llegamos a los clubes a las siete de la mañana y nos vamos a las siete de la noche. Igual, dejamos un día para conocer", relata Santa Cruz.

"Es una muy buena experiencia no sólo para mí, sino que también para el crecimiento personal que cada uno de nuestros hijos va a tener", agrega Aguilar.

Los Juegos Olímpicos fueron un factor fundamental para irse a Londres y no a Madrid, la otra alternativa. Esos 17 días fueron aprovechados al máximo por la familia. Asistieron a varios eventos, como partidos de hockey, y al paso del ciclismo, triatlón y maratón femenino, donde pudieron ver a varios chilenos.

"Este año era especial por el tema de los Juegos Olímpicos y el vivirlo como lo hicimos no creo que se pueda repetir muy fácilmente. Fue una hermosa experiencia", comenta el sureño.

Ya sin cita olímpica, la rutina se estabilizó. Felipe Aguilar sale en la mañana con los niños y los deja en la academia. Después se va a entrenar, mientras su esposa corre, preparando su participación en el Maratón de Berlín (30 de septiembre).

Después de pasar por varios clubes de golf, el valdiviano decidió ir todos los días al Lingfield, que aunque le queda más lejos (una media hora en auto), es donde enseña su coach de putt, Luke Ringrose. El mismo graba a Felipe en video y le envía la información a su entrenador de swing en Chile, Hugo Contreras. Luego va por los hijos y todos aprovechan la tarde libre.

¿Para qué todo este esfuerzo? El golfista asegura que "profesionalmente, creo que ayuda mucho tener a la familia cerca. Esos viajes de más de dos semanas que yo hacía sin ver a la familia acá no existen y siempre hay mejor contacto".

¿Echan de menos? "Claro", dice Loreto, "los niños preguntan mucho por Birdie".

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