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¿Por qué nos seducen tanto los accesorios?

<p>Porque son nuestra manera de individualizarnos y de tomar una postura-conscientemente o no- frente a los demás. De los 121 expositores que se presentan en la feria Ropero Paula este fin de semana en el Portal La Dehesa, un 30% vende exclusivamente accesorios. </p>

EN la antigüedad los egipcios usaban brazaletes, anillos y collares de oro. A comienzos de 1900 era impensable no tener un abanico, instrumento fundamental para la mujer en plan de conquista. Incluso había algunos que incorporaban un pequeño lápiz con el que cada señorita escribía una lista de hombres con los que bailaría. A principios del siglo XX no había quién no usara sombrero para salir a pasear, mientras que en los años 20, cuando la moda sufrió un vuelco luego de que las mujeres decidieran destapar sus tobillos, los predilectos fueron el sombrero cloche y la boquilla. Esta última simbolizaba la rebeldía de la mujer que fumaba en público. En los 40 fueron los pañuelos en el cuello; a fines de los 70 los alfileres de gancho en la ropa de los punks y en los 80 las joyas grandes. Ya sea como símbolos de estatus, herramientas de seducción o íconos de elegancia, los accesorios han estado presentes en la historia desde que el hombre comenzó a vestirse.

Hoy los accesorios son todo eso y más. Ayudan a armar el estilo personal y hacen la diferencia en la imagen que cada quien intenta proyectar en un mundo donde todos buscan identificarse con algo. “Al usar ese tipo de adorno ya te estás encasillando, conscientemente o no, en un movimiento. Estás tomando una postura frente a la sociedad”, dice Jéssica Meza, historiadora del Museo de la Moda. La especialista cuenta que en el siglo XVIII los únicos que podían usar taco rojo eran los hombres de la corte en Versalles como símbolo de estatus, nada muy lejano a lo de hoy, donde pocos pueden comprar una cartera Hermès o un Rolex.

Símbolos de estatus

Una de las tendencias más evidentes de la industria de la moda es que las grandes firmas han diseñado estrategias para atrapar a nuevos consumidores con piezas a su alcance. Marcas como Armani y Channel, por ejemplo, han lanzado líneas de accesorios a precios bastante más bajos que sus trajes y vestidos. “Para muchos, un traje Channel es inalcanzable, no así unos lentes de la misma marca”, comenta Meza. Según María Luisa Figueroa, gerente de la Asociación de Marcas de Lujo (AML), muchas marcas incorporan accesorios a sus productos como parte de una estrategia de ventas que incluye un buen servicio: “Ya nadie concibe una tenida sin tener una linda cartera, por eso es que las marcas de lujo las han sacado. Ya no hay marca de lujo que no tenga zapatos, carteras o cinturones”.

Figueroa dice que dentro del mercado del lujo, que facturó US$ 429 millones en Chile el año pasado, la línea que tiene mayor crecimiento es la de los accesorios (20% en 2011), dentro de los cuales incluyen los zapatos, que priman con 20%, y las carteras, 15%.

El crecimiento anual del mercado del lujo en nuestro país es de 30%. Según explica Nicholas Parkes, presidente de la AML, esto se debe a un proceso de maduración de la industria del lujo en Chile “impulsado por un incremento de nuevas marcas y mayor consumo de, principalmente, las mujeres profesionales”.

Los accesorios de lujo son un símbolo de estatus, y tal como lo fueron los guantes en una época, hoy son las carteras de marca. Según Meza, se debe a que se está volviendo a dar importancia a las marcas, como pasó cuando partió el consumismo explosivo en los 80. María Luisa Figueroa atribuye el alza del consumo de accesorios a la globalización y a un cambio cultural: “La sociedad chilena está más dispuesta a gastar, a darse un gusto sin sentir culpa”.

Una no basta

Felipe Hirschberg, uno de los dueños de la tienda de ropa y accesorios Artista del Hambre, dice que los accesorios se están posicionando con fuerza en Chile por un tema cultural, ya que “unos anteojos extravagantes o una corbata de colores te permiten expresar singularidad a través de los detalles. En Chile, al ser más conservadores, nos atrevemos a distinguirnos preferentemente a través de cosas pequeñas más que a través de la ropa”.

Un 30% de las ventas de su tienda es generado por los accesorios, especialmente carteras, corbatas y anteojos. Artista del Hambre es una de las 121 marcas que estará presente en la feria Ropero Paula este fin de semana, donde 38 de los expositores venden exclusivamente accesorios. Indie Fou, la marca de los españoles Marian Liaño y Enrique De La Mata, es una de ellas. Su especialidad son las carteras y bolsos de cuero. Decidieron venirse a Chile luego de que sus estudios de mercado les indicaran que el consumo de productos que no son de primera necesidad está aumentando en nuestro país, así como nuestro interés en la moda: “Tengo clientas que habiendo comprado una cartera de mano negra para la noche vuelven por su versión en rosa para ocuparla durante el día”, dice su dueña. “Hay un aumento de tiendas que venden solamente accesorios; existe la conciencia de que le pueden dar un plus en tu vestir”, explica María Paz Villegas, relacionadora pública de Louis Vuitton en Chile.

La argentina y productora de moda Anahí Miralles lleva 20 años nuestro país y dice que las tendencias en la moda y accesorios han cambiado mucho desde que llegó: “Las mujeres antes eran tímidas, hoy no hay quién no ande con un pañuelo en el cuello. En la actualidad las chicas jóvenes mueven la industria de la moda, ahora se ven con sombreros, gorritos de invierno, muchas pulseras y adornos, ya no tienen una única cartera para ocasiones especiales”.

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