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Reos amplían giro de negocios en centro abierto de reclusión

<P>En Temuco, 68 internos del Centro de Educación y Trabajo comenzaron a comercializar leña seca. </P>

Tienen la materia prima y la mano de obra. Además, existe una alta demanda por su producto. Con esas premisas el Centro de Educación y Trabajo (CET) o centro abierto de reclusión decidió ampliar el giro comercial e iniciaron un sistema de secado de leña. El producto luego es vendido entre la comunidad de Temuco y sus alrededores, donde su uso es especialmente demandante como fuente de calefacción de los hogares.

La idea nació al ver las campañas de descontaminación, las que promueven el uso de leña seca. En ese contexto, el director regional (s) de Gendarmería, coronel Pedro Valenzuela, explicó que "los beneficios para los colonos son importantes, ya que no sólo les significa una actividad, sino que un ingreso para la familia". El CET está ubicado a 20 kilómetros al nororiente de Temuco, en Vilcún, y alberga a 68 internos condenados. Ellos pueden desplazarse libremente por las 1.027 hectáreas del recinto. Allí, no hay rejas ni muros y los custodios no usan armas. Del total de internos, un porcentaje trabaja en la lechería, otros en el sector avícola, ovino, forestal y de servicios agrícolas. Hasta ahora, ocho personas están insertas en el programa de secado de la leña, cifra que aumentará a 25 en las faenas de recolección del producto.

El jefe de la unidad, capitán Pablo Flores, señaló que "se está trabajando sobre una superficie de 500 hectáreas donde hay bosque nativo de eucaliptos, pino insigne y matorrales. Los recursos, además, se están trabajando con programas de manejo del bosque para la reforestación, y pronto buscaremos la certificación de la leña".

Metas

El objetivo del centro es llegar a secar unos 200 a 250 metros cúbicos de leña por temporada, la cual se venderá a unos $ 25 mil el metro cúbico, incluyendo el despacho en el domicilio del comprador.

El proyecto demandó una inversión inicial de más de $ 10 millones para la construcción de seis módulos de secado, tipo invernadero. Las estructuras están diseñadas para aprovechar los aspectos geográficos, climáticos y meteorológicos del lugar de modo que, mediante la captación de la luz solar y la circulación del aire, se permite secar la leña en poco tiempo. Se estima que se logra rebajar la humedad del producto en un 25%, que es lo que exige la nueva normativa respecto de este combustible para ser usado sin ser una alta fuente de contaminación atmosférica.

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