Por Julio NahuelhualEl puzzle fiscal que enfrenta Quiroz tras el mayor déficit que hereda del gobierno de Boric
El déficit estructural de 3% del PIB con que cierra 2025 aumenta la presión sobre el equipo económico de Kast, quien debe cuadrar la caja con la promesa de recortar el gasto público en US$ 6.000 millones. Al interior del Partido Republicano reconocen que tanto el plazo para el ajuste del gasto, como la ruta hacia la convergencia fiscal, podrían tener cambios respecto del diseño original. Se estima que la señal de austeridad que se dé con el Presupuesto 2027 será clave para el camino fiscal hacia 2029.

A sólo 31 días del desembarco de Jorge Quiroz en el piso 12 de Teatinos 120, el equipo económico y legislativo del futuro jefe de las finanzas públicas no ha tenido tregua. Los cinco economistas, ingenieros y abogados elegidos por el doctor en Economía de Duke para acompañarlo en su cruzada por el Ministerio de Hacienda, afinan con celeridad el plan económico de lo que serán los intensos 90 primeros días de José Antonio Kast en La Moneda.
Sin embargo, hace una semana Quiroz y su equipo económico tuvieron que incorporar a su planificación un escenario fiscal más complejo del que tenían en el papel. Las malas noticias para Quiroz vinieron del propio ministro de Hacienda, Nicolás Grau, quien el viernes 30 de enero reconoció que los déficit fiscales de 2025 estarán muy por sobre lo previsto por ellos mismos: el efectivo se situará en 2,8% del PIB -versus la más reciente proyección de 2%- y el estructural bordeará el 3%, muy lejos del 1,1% proyectado originalmente en el Presupuesto 2025, pero también de la última estimación, de 2,2%.

“Esto significa que el partido que empieza a jugar el próximo gobierno, en particular el ministro Quiroz, se parte perdiendo. Si esto fuera como un partido de fútbol, es como empezar el segundo tiempo con un 3 a 0 abajo. Y cuando tú vas 3 a 0 abajo tienes que hacer ajustes en la estrategia, en los objetivos”, ejemplifica Alejandro Weber, decano de Economía, Negocios y Gobierno de la USS y exsubsecretario de Hacienda del segundo gobierno de Sebastián Piñera.
Matías Acevedo, exdirector de Presupuestos, coincide con la complejidad del nuevo escenario: “Es evidente que el panorama fiscal para Jorge Quiroz ha cambiado con el cierre fiscal conocido, porque el mayor precio del cobre no le ayudará a reducir el déficit estructural, que es una de las metas que define nuestra política de responsabilidad fiscal; sólo lo ayudará a contener la deuda neta. El efecto de arrastre en los ingresos, la presión de gastos y el ajuste cíclico, hacen prever un déficit estructural de 2,6% del PIB para 2026 como punto de partida, muy lejos del 1,1% comprometido hace sólo dos meses en el Presupuesto”.
El sinceramiento hecho por el ministro Grau hace una semana marca el segundo año consecutivo de incumplimiento de la meta fiscal por parte del gobierno de Gabriel Boric, en medio de los reiterados errores de cálculo y desvíos en las proyecciones de ingresos que caracterizó a Hacienda durante la segunda parte de la administración.
“Quiroz tiene un desafío titánico entre manos”, resume un cercano al próximo ministro de Hacienda de José Antonio Kast, quien reconoce que el déficit estructural mayor al esperado que heredará del actual gobierno, significará ajustes en el plan fiscal que diseña el nuevo titular de Teatinos 120.
Las caras elegidas por Quiroz para la dura tarea tuvieron esta semana su debut en pleno durante la reunión de “traspaso” con el ministro Grau: Tomás Bunster, coordinador de Regulación Económica y jefe de asesores; José Pablo Gómez, futuro director de Presupuestos; Rudy Canales, próximo jefe de gabinete; Josefina Soto, la más probable coordinadora Legislativa; y Juan Pablo Rodríguez, a quien se le asigna la primera opción para ser subsecretario de Hacienda de la nueva administración.

¿La soga al cuello?
Si bien el plan original de recorte fiscal apunta a un ajuste de US$ 6.000 millones en 18 meses, hace una semana el propio Quiroz deslizó la posibilidad de que la ruta de rebajas tenga modificaciones. “El orden de magnitud (del recorte) es del orden de US$ 6.000 millones, sigue siéndolo. Y el plazo en que se haga va a diferir dependiendo de lo que observemos en las circunstancias”, reconoció Quiroz luego de conocerse el mayor deterioro fiscal que dejará este gobierno.
“Una vez que asumamos el gobierno vamos a presentar un plan detallado, integral, serio, que logre devolverle al país la disciplina fiscal. Y que le devuelva también el prestigio de las instituciones “, comentó Quiroz. La propuesta fiscal, añadió en la oportunidad, se dará a conocer después del 11 de marzo bajo tres ejes: “terminar con los abusos”, “aumentar la eficiencia en el gasto” y “la austeridad y respeto por el dinero público”.
Al interior del Partido Republicano dan por descontado que la ruta de recortes por US$ 6.000 millones será distinta a la original y añaden que se está evaluando si el crítico escenario fiscal heredado de la administración de Gabriel Boric obligará a ser más laxo en el objetivo de lograr un balance fiscal de 0% hacia el año final del gobierno (2029).
De hecho, el diputado republicano y miembro de la Comisión de Hacienda, Agustín Romero, cree que el nuevo gobierno debiera sincerar prontamente que no podrá lograr la meta de déficit fiscal estructural de 1,1% contenida en el Presupuesto 2026 diseñado por la actual administración, dado el saldo negativo fiscal mayor al esperado en 2025 y una sobrestimación de los ingresos del erario de este año.
Sin embargo, estima que la convergencia fiscal hacia 2029 se debe mantener y considera que el Presupuesto 2027 será clave para aquello. “No creo que sea ponerse la soga al cuello cuando uno se pone una meta exigente. Prefiero el camino de la responsabilidad y el camino de establecer metas exigentes (…) El Presupuesto para el 2027 va a tener que tener un crecimiento real cercano a cero y de ahí empezar a ajustar de alguna manera el gasto. Va a ser difícil y superdoloroso, pero si esto no se hace rápido, de una vez, no vamos a lograr la meta que es importante para poder tener un país ordenado, un país que pague menos intereses…”, sostiene el parlamentario.
Un economista de derecha que conoce la interna republicana coincide con Romero y dice que las señales que dé el nuevo gobierno con el diseño del Presupuesto 2027 serán clave. “Kast y Quiroz deben llegar con el mayor capital político a la discusión de ese Presupuesto, dada la dificultad de que tu propia coalición respalde a todo evento un erario fiscal con gasto cayendo. Ahí es donde se juega el resto del ajuste de los próximos años”, reflexiona la misma fuente, quien cree que no es realista plantearse un déficit de 0% hacia 2029 como ruta fiscal y estima necesario sincerar lo antes posible que no se cumplirá la meta fiscal de este año.

El exsubsecretario de Hacienda, Alejandro Weber, concuerda y considera que la meta de 0% de déficit estructural hacia 2029 es ponerse innecesariamente “una soga al cuello” para el nuevo gobierno, dada la herencia fiscal que recibe. “Con la información que tenemos hoy es prácticamente imposible lograr la convergencia de las cuentas fiscales al cierre del gobierno del Presidente Kast al 2029. ¿Qué sería razonable? Lograr un déficit en torno al 1% del PIB, lo que es algo relativamente viable si es que uno logra un doble objetivo: aumentar los ingresos fiscales y, por otro lado, hacer el ajuste fiscal, es decir, bajar el gasto”, razona Weber.
Con todo, tanto al interior de Republicanos como en Chile Vamos coinciden en que el capital político que tendrá el nuevo gobierno para avanzar con un “doloroso” ajuste durante su primer año ha ido creciendo, de la mano de las denuncias por mal uso de los recursos públicos conocidas recientemente. “La futura oposición tendrá un papel incómodo si opta por irse en contra de los recortes. Muchos parlamentarios de derecha no descartan acusar constitucionalmente a Grau si la futura oposición endurece su posición”, analiza una fuente de Chile Vamos.
La reformada Ley de Responsabilidad Fiscal entregará al nuevo gobierno 90 días para establecer las metas fiscales y de convergencia de sus cuatro años de administración, y obligará a establecer un plan de mitigación por el desvío de 2025, lo que debiera generar un mayor estrés fiscal para las pretensiones de Quiroz.
En el nuevo oficialismo creen que las renovadas metas fiscales para los próximos cuatro años deberán ser dadas a conocer antes o durante el envío de la reforma tributaria fijada para el 1 de abril próximo, el que incluye en lo sustancial una rebaja del impuesto corporativo desde el actual 27% a un 23% en régimen (y hasta 20% se las empresas se acojan a un crédito tributario pro empleo).
Pero en el nuevo oficialismo ya hay quienes levantan alertas por la discusión que tendrá la rebaja de impuestos prometida por Kast. El actual gobierno y el propio ministro Grau han justificado las fallidas proyecciones de ingresos del año pasado por el menor rendimiento tributario del impuesto corporativo.
“Lo que está pasando con los ingresos del país, los ingresos fiscales, es que se está recaudando bastante menos de lo que debiéramos recaudar, dado el PIB que estamos teniendo. El impuesto de primera categoría de las grandes empresas (…) solía recaudar en Chile en torno a 3,5 ó 3,6 puntos del PIB. El año 2025 esa recaudación fue 3,2. Es decir, perdimos 0,4 puntos del PIB”, dijo Grau en CNN esta semana.
En la misma entrevista el actual ministro siguió con su análisis y aludió a la rebaja de impuestos a las empresas prometida por Kast. “La pregunta que me haría es: si los impuestos de primera categoría están recaudando 0,4 puntos menos del PIB de lo que recaudaban hace cinco años… tal vez es importante que entendamos mejor qué es lo que está ocurriendo, seamos prudentes y a partir de eso se tomen esas distintas decisiones”, deslizó Grau.
Alejandro Weber cree que el relato que está tratando de instalar Hacienda busca generar un freno a la rebaja del impuesto corporativo. “Eso anticipa políticamente que la discusión en el Congreso no va a ser fácil. El gobierno va a tener que tener densidad política para explicarle a la ciudadanía esto en simple y poder mostrar que una rebaja del impuesto corporativo significa apuntalar el mercado laboral, aumentar los ingresos de las familias…”, concluye el exsubsecretario de Hacienda.
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