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Quién es el poderoso empresario español que detuvo su salida del país tras el triunfo de Kast

Se llama Enrique Riquelme Vives y tiene 37 años. Es hijo de constructores españoles, quiso ser presidente del Real Madrid y su negocio propio lo armó vendiendo arena en Panamá, donde hace dos semanas reveló que, por el impulso proempresarial del nuevo gobierno, aumentará su apuesta en Chile. Su Grupo Cox maneja en el país inversiones por US$ 3 mil millones en renovables y ahora va por las desaladoras.

“Teníamos un plan de retirada total de Chile… pero la nueva visión del presidente Kast nos ha hecho anularlo. Nos quedamos y vamos a invertir US$ 650 millones más”, reveló el 20 de enero pasado el empresario español Enrique Riquelme, CEO del Grupo Cox, en el foro del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) en Panamá. Ante inversionistas y ministros, el hombre de negocios se convirtió en el personaje del momento. Nadie se esperaba una declaración de ese tipo.

Nacido en 1989, en Cox, un pueblo español de apenas 7 mil habitantes, Riquelme (37) es un empresario que se hizo muy conocido en España y México en los últimos años. En Chile, el Grupo Cox es uno de los actores relevantes en el negocio de las energías renovables, con 4 mil empleados, como él mismo destacó esa misma mañana en el Panama Convention Center del istmo.

Enrique Riquelme Vives se volvió popular en España cuando en 2021 intentó disputarle la presidencia del Real Madrid a su cuasieterno presidente, Florentino Pérez. No ganó, pero puso su nombre y estilo en el mapa. Según reportes de las prensas española y mexicana, en el mercado se le conoce como un “cazador de oportunidades”, directo, que prefiere las camisas abiertas a usar corbata y que suele hablar de “disciplina financiera” con la misma pasión que de fútbol.

Ahora el agua es su nueva obsesión. Riquelme sabe que la sequía es un problema estructural que no se solucionará solo con lluvias y eso explica la jugada por quedarse con Abengoa, una de las firmas de ingeniería que llegó a estar entre las más grandes del mundo. Era julio de 2023 y Cox Energy, que había nacido como una startup, se hacía de todas las unidades productivas autónomas del Grupo Abengoa tras la quiebra de esa entidad. El negocio incluyó el salto al club de las grandes empresas españolas con presencia en México, Chile Colombia, Centroamérica y partes del Caribe.

Cox Energy, fundada y presidida por el propio Riquelme Vives, dejaba de ser solo un desarrollador de parques solares, para convertirse en el dueño de una multinacional de infraestructura con 15.000 empleados (la mayoría en Latinoamérica) que prevé cerrar 2025 con ventas superiores a los 1.200 millones de euros.

En su intervención en el foro de la CAF, Enrique Riquelme anunció que la compañía planea invertir más de US$ 7.000 millones en América Latina en los próximos años.

El primer millón con arena

Nieto e hijo de constructores, Riquelme rompió el molde familiar durante la crisis española de 2010, cuando con 21 años y un crédito voló a Panamá, donde fundó el Grupo El Sol que vendía áridos para la ampliación del Canal. Después volvió a España, donde fundó el Grupo Cox y entró al negocio de las energías.

La firma aterrizó en Chile en 2016, en pleno boom de los incentivos para las Energías Renovables No Convencionales (ERNC). Hoy, su portafolio solar supera los 500 MW en desarrollo u operación histórica. Su “joya” es el PMGD Meseta de los Andes, ubicado en la Región de Valparaíso. Se trata de un parque de 160 MWp codesarrollado con Sonnedix, el Productor Independiente de Energía (IPP) respaldado por capitales institucionales globales. Ese proyecto aseguró un financiamiento de US$ 120 millones con el banco SMBC en mayo de 2021 y entró en operaciones plenas en julio de 2023. Genera más de 385 GWh al año.

En Vallenar posee una planta fotovoltaica y de baterías de 308 MWp, que será clave para Green Atacama, un megaproyecto de desaladoras con una capacidad combinada para producir 485.000 m³/día de agua para los nuevos proyectos mineros y agrícolas que se están proyectando en la Región de Atacama, al que entró en octubre de 2024.

En total, el Grupo Cox maneja en el país inversiones por US$ 3 mil millones en renovables.

“La llegada de José Antonio Kast ha orillado el estigma que las grandes compañías teníamos los últimos años en el país”, sostuvo Riquelme en su intervención en Panamá y añadió que “cuando el gobierno confía en marcos legales razonables y apuesta por las inversiones estratégicas, el país crece. El presidente electo ha anunciado que convertirá el agua y la energía en una política de Estado, y permitirá inversiones y contratos predecibles. Los gobiernos, ya sean nacionales o locales, que actúen desde el sentido común, atraen inversión. Y generan riqueza, sin duda, a sus ciudadanos”.

Su intervención, que fue calificada como “sorpresiva” e “inesperada” por personas que asistieron a la actividad en Centroamérica, también fue vista en Chile como una decisión clara del CEO de apostar a las desaladoras para acompañar la expansión minera que se prevé bajo la administración Kast y que demandará agua industrial desesperadamente. Las desaladoras, además, requieren destrabar concesiones marítimas y una serie de permisos.

Que viva Sheinbaum, también

En Chile, Riquelme abraza a la promesa de Kast de destrabar las inversiones, y en México, donde la compañía además cotiza en la bolsa local de valores, se alinea con la presidenta Claudia Sheinbaum, elogiando la certidumbre para las inversiones.

Ello, tras reafirmar esta semana el compromiso de invertir 6 mil millones de euros adicionales entre 2025 y 2030 para impulsar nuevas infraestructuras energéticas e hídricas en el país del norte. Mientras lo anunciaba, Riquelme destacaba la visión del gobierno de la presidenta Sheinbaum, “cuyo enfoque en infraestructura estratégica, transición energética y fortalecimiento del acceso al agua genera certidumbre para inversiones de largo plazo”, afirmó.

Los paneles del estallido

A diferencia de los ejecutivos corporativos que evitan la confrontación pública, el historial de Riquelme revela a un empresario dispuesto a pelear si los números no cuadran.

Tras el estallido social de 2019 en Chile, tres plantas solares de Cox instaladas en los techos de algunos supermercados Walmart fueron vandalizadas o saqueadas. Riquelme no aceptó “comerse” la pérdida y demandó a la supermercadista, que se defendió argumentando fuerza mayor.

En noviembre de 2025, la justicia falló parcialmente a favor de Cox y Riquelme logró una indemnización de $36 millones.

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