Cartas al Director

Puntos de falla

SEÑOR DIRECTOR:

El Automóvil Club Alemán analizó 3,6 millones de asistencias en carretera y concluyó que los autos tradicionales fallan 2,4 veces más que sus pares eléctricos. ¿El motivo principal? El número de puntos de falla. La combustión interna requiere de cientos de partes móviles, cada una susceptible de capotar, mientras que los muchos más sencillos autos eléctricos no tienen más que 25. El número de puntos de falla es un indicador esencial para evaluar el riesgo en campos tan disímiles como el software, las redes eléctricas y la ingeniería aeroespacial.

Lo menciono a propósito del último episodio de la trágicamente lenta Estrategia Nacional del Litio. La Contraloría rechazó los dos CEOLes que se pretendía adjudicar en Quillagua, porque no hubo decreto supremo firmado por el Presidente. Para peor, los otros CEOLes que se planea asignar antes del 11 de marzo adolecen de lo mismo.

El estatus del litio como único elemento químico no concesible no solo está completamente obsoleto hace décadas —se instauró en 1979 para un tipo de uso nunca consumado— sino que aumenta en forma notoria el número de puntos de falla. Son tantos los trámites, permisos y procedimientos adicionales solo para obtener un CEOL y llegar recién al punto de partida de todos los otros proyectos mineros, que las probabilidades de que al menos uno falle y atrase todo son altísimas. Estos cuatro años de tratativas, por desgracia, así lo sugieren.

No es el argumento principal para impulsar la normalización de la regulación litífera, desde luego, pero vaya que es relevante.

Joaquín Barañao

Pivotes

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