Crítica de discos: el peso de Los Tres, las máscaras de Angine de Poitrine y el fulgor de Florcita Motuda
Entre las grandes novedades de la semana, Los Tres inscriben un regreso notable de su formación estelar, pero el brillo de la música local no se detiene ahí: una reedición en vinilo rescata el minuto más esplendoroso de Florcita Motuda en los años 70. Por otro lado, el dúo Angine de Poitrine, ¿será sólo el sabor de la temporada?

*XCLNT - Los Tres
De un perro muerto, a un crucifijo entre unas especies robadas y una reflexión de amor maduro. El relato de XCLNT, el disco grabado por la rearticulada alineación original de Los Tres en Abbey Road, es coherente con el credo del grupo. Elude la nostalgia fácil y apuesta, más bien, por canciones concisas, arreglos sobrios y una identidad compactada en un rock chilenizado y popular.
Ahí destacan cortes como INRI, donde Henríquez retoma uno de sus mejores recursos: la narración irónica con remate inesperado, como reinterpretando Restorán. También Al menos solo por hoy, que condensa su mirada desencantada en una línea precisa y un gran solo rockanrolero de Ángel Parra.
El disco encuentra otro eje en su veta más chilena: Como llegaste te vas mezcla rock y cueca con naturalidad, mientras Perro muerto traza una historia de noticiario y recupera la cueca chora con frescura. También hay espacio para la introspección (La vida al revés, Vendaval de otoño) pero el pulso dominante es el de una banda que sabe exactamente qué hacer. Sin grandilocuencia, Los Tres entregan un disco coherente, afilado y fiel a su lenguaje. Un álbum excelente que en su abrazo entre los Beatles y Roberto Parra no elude el pasado y lo reinterpreta con total seguridad (Felipe Retamal).
*Vol.II - Angine de Poitrine
Dos máscaras de papel maché, una guitarra/bajo de doble mástil y miles de notas. Tres puntos que definen al dúo Angine de Poitrine, una sensación de internet que ha aprovechado el impacto de su peculiar diseño visual. Su alcance explotó con su sesión KEXP, pero la magia del algoritmo no distingue entre proyectos con densidad musical, como Molchat Doma, y otros que no, como Doechii. Los de Quebec están en el primer grupo.
Su música se construye con el uso de escalas microtonales, es decir de mayor cantidad de semitonos que en la música occidental. En su recién lanzado segundo álbum Vol.II, exploran un diseño artístico que rima con su puesta en escena; un repetitivo riff microtonal es la base de Fabienk, un tema que va creciendo y se expande sobre una sorprendente rítmica deudora del funk. Los cortes más rockeros de Mata Zyklek lo acercan al sonido de bandas como King Gizzard, pero el uso de los loops generan un torrente que a ratos amenaza con desbocarse.
En Utzp, el uso de acordes y las frases microtonales le dan un aire oriental, como de fiesta en el Cáucaso. Y en Yor Zarad la frase machacante con un cierto aire a Let there be more light de Pink Floyd, es la que conduce la canción. La música del duo es urgente y machacante, más pensado para el directo, de ahí su impacto. Un buen disco para un proyecto que tiene carne suficiente para destacar más allá del sabor del momento (Felipe Retamal).
*Florcita Motuda - Florcita Motuda
“¡Tírale un ajo! ¡Mariana! ¡Pónele el ojo!”, canta Florcita Motuda en El ajo, tema que abre su disco homónimo de 1977. “¡Sácale pica! ¡Mariana! ¡Sácale foto! ¡Ji, ji, ji!”, continúa, mientras la música va in crescendo de la mano de un carvanal de bronces, charango, caja y alaridos.
Ya desde este primer tema queda claro que Florcita Motuda posee un universo propio, que en su momento caló hondo en la audiencia popular chilena, en parte gracias al ritmo andino tan pegajoso en estas latitudes (pensemos en Candombe para José o Mambo de Machaguay popularizadas en esos mismos años), pero también por la actitud “extravagante” del compisitor. E
ste álbum -recientemente reeditado por Kolala en una magnífica publicación-, se sitúa entre lo más alto de la discografía de la música popular del país. Hasta ahora solo disponible en su edición original en vinilo o vía YouTube, este relanzamiento hace que vuelvan a brillar gemas como Brevemente… Geeente, Cueca Espacial o Cachitos para los cielos. Histriónico y profundo, fue a partir de este disco que Raúl Alarcón pudo despegar, eso sí, bajo sus propios términos (Alejandro Tapia).
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