Bufetes abandonan el tradicional cobro por hora
<P>El modelo de negocios de la industria legal está cambiando. La presión de las empresas por bajar costos le ha hecho licitar algunos servicios legales; hoy, la renegociación de deudas es una de las actividades en alza y hay cautela en contratar personal. </P>
La crisis está cambiando muchas industrias. Y los bufetes no son la excepción. En EEUU, especialmente, los estudios más tradicionales han abandonado prácticas casi centenarias, como el cobro por hora, observa el jurista y profesor de Wharton, Robert J. Borghese. El magistrado y economista Richard Posner también hizo referencia a esto hace pocos meses, en una graduación en la U. de Chicago. Esta transformación llega, con matices, a Chile. Pero hay más.
Cobro por hora. "No soy partidario de facturar por hora y he impulsado un cambio en mi estudio", dice Herman Chadwick, de Chadwick & Aldunate. "Los norteamericanos inventaron el cobro por hora y así como en EEUU eso va en retroceso, aquí también", agrega Pedro Hernán Aguila, de Ortúzar, Aguila & Concha. En Chile ésta no es la forma de pago predominante, aunque sí es la preferida por multinacionales. En el país coexiste esta facturación con el pago por hito (arreglo, triunfo en primera o segunda instancia, etc.) y el llamado honorario por éxito. Lo que ya está en desuso, advierten muchos consultados, es que las empresas paguen una cantidad a todo evento, porque hoy todos cuidan los costos.
Baja de demanda. No es un tema que admitan de buenas a primeras. Pero, algunos bufetes reconocen que hay menos trabajo, en especial en ciertas áreas. Rodrigo Ferrada, de Ferrada & Nehme, dice que ello se da "especialmente para los estudios grandes, que dependen de temas bancarios y financieros, y también en los que tienen clientes internacionales". Otro abogado admite que es así, "porque vienen menos inversionistas extranjeros". Pero hay de todo. El socio de uno de los bufetes más grandes señala que "en los estudios en que nos dedicamos a los temas empresariales no hemos experimentado una caída de la actividad y, por el contrario, estamos con un alto nivel de trabajo, en parte, por las complicaciones que tienen algunas áreas de actividad o empresas en particular (renegociación de deudas, contratos incumplidos, etc.) y porque se producen muchos traspasos de propiedad de empresas, fusiones, asociaciones".
Ajustes de personal: Según Rodrigo Ferrada, "dentro de los 100 principales estudios chilenos hemos visto muchos movimientos, pero en general se mantienen muy ocultos: se ha despedido a mucha gente, se han congelado remuneraciones, eliminado bonos...". Un socio de un gran estudio agrega que "los grandes bufetes tienen hoy muchas dificultades para gestionar sus costos, que son más altos conforme más grandes son y por eso ahí se ha optado por no contratar más, pese a que la rotación oscila entre el 10% a 15%". Sin embargo, un socio de uno de los estudios más grandes lo contradice. "En los principales estudios no se aprecia que exista disminución de profesionales o que se detenga el desarrollo de la carrera de los abogados. Varios de los principales estudios han incorporado nuevos socios en el último tiempo", retruca. Eso sí, admite que "sí se puede apreciar una mayor oferta de abogados, ya que las empresas están contratando menos".
Lo más "in": negociar con bancos y lo laboral. "Con la crisis hay más conflicto, más desavenencias entre socios, más peleas con los bancos o los proveedores... más trabajo", resume Chadwick. Hay actividades como renegociación de deudas con los bancos, juicios entre clientes o proveedores o convenios judiciales, explica Aguila.
Un socio de un importante estudio agrega otro frente de mayor facturación: lo laboral. A los estudios corporativos, añade este experto, los contratan las empresas que tienen previsto hacer despidos o reestructurar su plantilla de forma abrupta.
Y a los abogados laboralistas, su contraparte, los requieren aquellos trabajadores desvinculados. Lo que está en retroceso es toda el área internacional, pero con matices.
Pablo Mir, de Bofill Mir & Alvarez, Hinzpeter y Jana, acota que en minería cayó la exploración, pero subieron las compras de faenas o proyectos.
Guerra de precios. Cuando se contrata por hora, el piso es de cuatro UF (unos $ 83.680 la hora) y el tope es 12 UF ($ 251.000), señalan varios consultados. Pero varía, ya que un socio cobra casi el doble más que un asociado. Las firmas que prefieren el cobro por hora ahora incluso auditan dicha facturación.
La crisis también desató una "guerra de precios" entre los bufetes, en especial entre los tradicionales con los más nuevos y emergentes. "Seguimos ganando, pero mucho menos que antes", admiten en un estudio tradicional. Sin embargo, la experiencia y el conocimiento siguen pagando. "Las empresas cuidan más sus costos, pero aprecian y pagan un buen servicio, más aún en temas delicados. Mientras más personalizado el servicio y mayor vínculo y confianza abogado-cliente, no se da el vitrineo y el tema de los honorarios se dilucida rápido", señala un socio de un bufete.
Ingresos. En la industria legal se daba la regla del 80/20: el 20% de los clientes aportaba el 80% de los ingresos. Eso también está cambiando. Así, en Ferrada & Nehme, "ninguno de los clientes representa más del 10% de la facturación", dice Rodrigo Ferrada. En estudios grandes, con más de 500 clientes, unos 30 ó 50 reportan casi la mitad de los ingresos, pero este peso se ha ido atenuando debido a que si se pierde un gran cliente todo el bufete sufre.
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