Diario Impreso

El desafío de los "NINI"

DESDE hace unas semanas, diferentes medios de comunicación han visibilizado la realidad que sufren miles de jóvenes que no estudian y no trabajan a lo largo del país y el mundo. Muchos no estarán familiarizados con el término “NINI”, pero de seguro en el entorno sí conocen a un familiar, vecino, ex compañero/a o conocido/a, que no estudia y no trabaja y se encuentra entre los 15 y 29 años.

Esta situación, de la que alerta la OIT desde hace un par de años, viene creciendo en el mundo y en Chile. Conforme a la Encuesta Casen 2011, existen 710.096 jóvenes que no estudian y ni trabajan, lo que representa 17% de los jóvenes chilenos. Asimismo, un reciente  estudio de la Unicef -“Report Card”-, indica que nuestro país está ubicado entre los más altos de la Ocde -séptimo lugar,  detrás de Grecia, México, Bulgaria, Italia, Turquía, Israel-, con un 20,5% de jóvenes “NINI”.

Detrás de esta cifra se esconden varias líneas explicativas, pero hay algunos aspectos que quisiera relevar. Una razón pesquisada es la maternidad: mujeres jóvenes que se enfrentan a un embarazo adolescente, provocando la deserción temprana de sus estudios y asumiendo el  ejercicio posterior de roles tradicionales asociados al trabajo doméstico y de cuidados. Un segundo factor es el grupo de jóvenes que no puede insertarse o reinsertarse en el sistema educativo terciario (técnico- profesional o universitario). Las características de dicho factor suelen ser diversas: jóvenes con rendimientos académicos medios cuyas familias no pueden costear estudios por falta de capacidad económica y/o que no alcanzan los requisitos necesarios para optar al sistema crediticio; o que lo tuvieron, se endeudaron y definieron un cambio vocacional que no se correlaciona con la situación socioeconómica familiar o personal. Un tercer elemento -tan importante como los anteriores- son las dificultades de insertarse en el mercado laboral, sea por la exigencia de exhibir experiencia profesional que no se tiene o el desincentivo de optar a magros ingresos no acordes a las expectativas.

Es por ello, que eliminar las barreras educacionales, de capacitación y laboral es imprescindible para entregar una oferta adecuada a este grupo de jóvenes. Es en este sentido que el apoyo psicosocial es fundamental para que puedan integrarse de buena manera en el mundo educacional, laboral y social. Sin duda, como Estado debemos generar iniciativas donde el servicio público entregue una buena oferta programática en capacitaciones atractivas para los jóvenes y útiles para el mundo laboral.

Esta fotografía nos deja un reto como sociedad de hacernos cargo de la realidad que afecta a nuestros jóvenes. Como Estado, nos cabe diagnosticar y generar políticas que acompañen la trayectoria de vida de miles de jóvenes que deben criar, estudiar y solucionar problemas de adultos y avanzar a entender la educación como un derecho social. Con estos elementos en la mesa que deben ser desarrollados, sin duda tendremos una generación de jóvenes que podrán desarrollarse para una vida plena, con buen vivir y feliz.

María Fernanda Villegas
Ministra de Desarrollo Social

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