Eliminación del FUT e impacto en la economía
Los efectos dañinos de esta medida para el crecimiento, para los recursos fiscales y para los trabajadores obligan a revisarla en profundidad.
LA ELIMINACION del FUT que impulsaría el próximo gobierno, esto es, que el ingreso al cual se aplica el Impuesto Global Complementario incluya las utilidades devengadas en empresas donde participa el contribuyente aun si esas utilidades no han sido distribuidas, requiere mayor análisis de su impacto potencial sobre la economía.
La visión más aceptada técnicamente es que, ante mayores impuestos sobre sus utilidades empresariales, los inversionistas disminuyen sus emprendimientos y con ello, el stock de capital, la demanda por trabajo y, finalmente, las remuneraciones de los trabajadores. Esa visión indica que, dependiendo de características específicas de la economía, los trabajadores pueden terminar financiando incluso más que el 100% de la mayor recaudación, mientras los inversionistas se liberan de los tributos desviando sus recursos hacia otras economías.
La expectativa de quienes promueven la reforma es que el impacto negativo para los trabajadores podrá ser evitado con la introducción de la depreciación instantánea de la inversión en capital fijo, que es una forma de compensar hoy al inversionista por los futuros impuestos a las utilidades en sus nuevos emprendimientos. Con este expediente, entonces, se neutralizaría el efecto inhibitorio de la inversión del alza de tributos propuesta, mientras las utilidades atribuibles al stock de capital ya existente en la economía quedarían sujetas a la tasa de tributación más elevada. Habría más recaudación gracias a impuestos mayores a las utilidades por el stock de capital creado antes de la reforma, sin efectos negativos sobre la inversión y futuras remuneraciones, debido a que la depreciación instantánea neutralizaría el efecto de mayores impuestos en los nuevos emprendimientos.
Esta apuesta, sin embargo, es altamente riesgosa. Debe considerarse que las utilidades empresariales son el retorno al capital fijo y a diferentes formas de capital humano. Al no poder depreciar instantáneamente más que el capital fijo, el retorno después de impuesto a las otras formas de capital se verá disminuido por los mayores impuestos, con el consiguiente impacto negativo sobre la inversión, crecimiento, remuneraciones y, finalmente, la recaudación fiscal. Existe total desconocimiento sobre el impacto que esta mayor tributación sobre el retorno al capital humano pueda tener sobre el crecimiento económico, pudiendo ser enorme si, como se intuye, es en empresas intensivas en capital humano donde ocurren los mayores incrementos de productividad.
Por otra parte, no es claro si la expectativa de una mayor recaudación, de 1,92% del PIB en estado de régimen, por la “eliminación del FUT” y cambios en el Impuesto Global Complementario, consideró adecuadamente la posibilidad de que la inversión en capital fijo se concentre en empresas cuyos dueños tienen altos ingresos, una consecuencia obvia de los enormes incentivos que generaría la reforma, lo que disminuiría la recaudación fiscal.
La propuesta se aleja de un enfoque no discriminatorio que ha sido exitoso y representa una amenaza latente de incentivos distorsionadores crecientes si afecta el crecimiento y los recursos fiscales, por lo que debe revisarse en profundidad.
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