Falta de religiosas causa cierre de convento carmelita en Temuco
<P>El monasterio San José del Carmen fue abierto en 1992 en la localidad de Labranza, IX Región.</P>
"Sólo le puedo decir que todo es por la voluntad de Dios, y dondequiera que estemos, seguiremos rogando por la gente de esta zona y de todo el mundo", comentó una de las tres monjas residentes en el Monasterio de las Carmelitas Descalzas San José del Carmen de Temuco para referirse al cierre del recinto por falta de religiosas.
La noticia impactó a la comunidad católica de La Araucanía, ya que el monasterio de claustro funcionaba desde 1992 en la localidad de Labranza, al surponiente de la región.
En el lugar, además de entregarse a la vida contemplativa y de oración, las religiosas se especializaban en la preparación de hostias y toda la indumentaria que utilizan los sacerdotes en los oficios religiosos, como casullas, las albas, sotanas, mitras, entre otros.
El cierre del recinto fue confirmado por el Obispado de Temuco, donde señalaron que "habiendo sido consultada la Santa Sede, a través de la Congregación para los Institutos de la Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (...) ha establecido el cierre temporal del Monasterio San José del Carmen de Temuco hasta que haya un número suficiente y fuerte de monjas que lo puedan refundar".
Cuando se abrió el monasterio contaba con cuatro hermanas que llegaron desde Osorno. Seis años después, fue erigido canónicamente por el Vaticano cuando completó ocho residentes.
De ese total, dos abandonaron la vida consagrada y una tercera retornó a su monasterio de origen, ya que estaba en Labranza temporalmente. De las cinco restantes, dos -que tenían cerca de 80 años- regresaron hace unos días a Osorno, una se fue a Puerto Montt, mientras dos viajarán a Santiago en los próximos días.
Revisión vaticana
El obispo de Temuco, Manuel Camilo Vial, explicó que, "lamentablemente, hay pocas vocaciones religiosas. El monasterio no ha tenido vocaciones que permanezcan ahí, por lo que se redujo a cinco hermanas desde el año pasado".
Agregó que "recurrimos a la congregación para que nos orientara, se trató de traer religiosas de otros monasterios, pero lamentablemente ellos también tenían pocas vocaciones, de manera que pedimos instrucciones a Roma y nos dijeron que cerráramos temporalmente, al menos cinco años, y en ese tiempo hacer una campaña para poder reconstruir la comunidad", explicó.
En la eventualidad de que en el plazo concedido no se reúnan más religiosas, se podría pedir prórroga, luego procedería el cierre definitivo.
Mientras tanto, los bienes muebles serán distribuidos entre los monasterios de Osorno, Puerto Montt y Santiago, y la infraestructura consistente en la vivienda principal y una capilla quedará en espera de que se resuelva qué hacer con ellos.
Luis Isla trabajó 12 años haciendo la mantención del monasterio y recordó que la rutina de las religiosas era "rezar, irse a sus celdas y se reunían para comer. Eran divertidas, alegres y con tallas bien sanas, como cuando hacía trabajos en el segundo piso, me decían: ´No se vaya a caer, don Luis, o lo vamos a tener que recoger con pala'. Lamento mucho que se vayan, aunque ellas veían que esto iba a ocurrir, porque igual lo comentaban entre ellas".
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