La historia del espía "incógnito"
<P><span style="text-transform:uppercase">[ Rolando Sarraff Trujillo ]</span> Fue liberado el miércoles junto a Alan Gross a cambio de tres espías cubanos. Su nombre no ha sido revelado oficialmente y tampoco su paradero. Trabajó para la CIA descifrando códigos de los mensajes enviados por espías de Cuba y pasó 20 años en prisión.</P>
El miércoles, luego del intercambio de prisioneros y tras el anuncio sobre la reanudación de las relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana, el Presidente Barack Obama lo calificó como "uno de los más importantes agentes de inteligencia que Estados Unidos haya tenido en Cuba". Sin embargo, no es mucho lo que se ha sabido de él, ya que se ha mantenido fuera de la luz pública y su trabajo para la CIA aún es clasificado. Si bien los funcionarios norteamericanos se han negado a revelar su nombre, fuentes al interior del gobierno dijeron a la cadena CNN que se trata de Rolando Sarraff Trujillo.
Este espía fue liberado junto con el contratista estadounidense, Alan Gross, a cambio de tres espías cubanos. Según el diario The New York Times, antes de que fuera arrestado en noviembre de 1995 por las autoridades cubanas -que lo acusaron de revelar secretos y otros actos en contra de la seguridad de Estado- Sarraff trabajó en la sección de criptología de la Dirección de Inteligencia de Cuba y era un experto en los códigos que usaban los espías cubanos en Estados Unidos para comunicarse con La Habana.
Según sus familiares, este ex espía estudió periodismo en la Universidad de La Habana y tenía el rango de primer teniente en la Dirección de Inteligencia. No está claro cuándo Sarraff, que tiene actualmente 51 años, comenzó a trabajar para la CIA. Chris Simmons, que era jefe de la unidad de contra inteligencia cubana en la Agencia de Inteligencia de Defensa desde 1996 a 2004, confirmó que el espía liberado era Sarraff y dijo que el servicio de espionaje cubano se comunicaba regularmente con sus agentes en Estados Unidos usando mensajes encriptados que se enviaban mediante onda corta.
Después de que Sarraff ayudó a Estados Unidos a descifrar códigos, el FBI pudo desmantelar la llamada "Red Avispa", una red de espionaje cubana en Florida que incluía a espías miembros del grupo conocido como Los Cinco. Tres de ellos fueron puestos en libertad a cambio de Sarraff. Según Brian Hale, portavoz de la dirección de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, la información que ofreció Sarraff ayudó a llevar ante la fiscalía a la ex analista puertorriqueña de inteligencia Ana Belén Montes, que cumple una cadena perpetua luego de espiar para Cuba durante 17 años.
En 1995, Sarraff fue descubierto y enviado a prisión en Cuba. "Cuando Roly entregaba información, nos daba datos sobre dónde estaban las debilidades en el sistema de encriptación cubano", dijo al diario Simmons.
Según han señalado sus familiares, un día Sarraff acudió a su trabajo y nunca más volvió. Entonces, los funcionarios cubanos le dijeron a la familia que Sarraff se encontraba haciendo unos trabajos al interior de la isla y que volvería pronto. Algo que todavía no ocurre. "Hemos ido a todos los lugares y nos dicen que no tienen información. El estaba en Villa Marista", dijo a la agencia The Associated Press Rolando Sarraff padre, teniente coronel retirado que se desempeñó como periodista en la agencia Prensa Latina.
Sarraff padre, de 80 años, y su esposa, vieron a su hijo el lunes en la visita semanal a la prisión de Villa Marista de La Habana. Le llevaron alimentos y pudieron conversar con él como de costumbre. Pero el martes, Sarraf no realizó su llamada diaria de media hora y el miércoles fueron a averiguar el motivo. "Nosotros nos desesperamos cuando nos dijeron en Villa Marista que lo sacaron en la madrugada", dijo la madre. Desde entonces, ni desde la isla, ni desde Estados Unidos lograron que se comunicara con ellos o con algún otro miembro de la familia en Florida o España.
Sarraff fue condenado a 25 años de prisión, de los cuales cumplió casi 20 y, según su padre, el vínculo con los militares de su familia no pareció ayudar al hijo "sino más bien lo perjudicó", aseguró.
"Todos mis hijos se criaron en una familia revolucionaria", dijo Sarraff padre, sentado en la sala de su departamento en La Habana. No entiende por qué o cómo su hijo se convirtió en espía al servicio de Estados Unidos. "Yo soy un revolucionario", dijo Sarraff. "Pero mi hijo es mi hijo, puede ser ladrón o lo que sea, pero nunca lo voy a abandonar".
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