Llega el telefilme que aborda la amistad entre Bill Clinton y Tony Blair
<P> <I>The special relationship </I>debuta el domingo 3 de octubre y fue nominada a 5 premios Emmy. </P>
La expresión "special relationship" (relación especial) fue acuñada por Winston Churchill, en su época como Primer Ministro británico, para referirse a la cercanía cultural y diplomática entre Inglaterra y EE.UU. Pero medio siglo más tarde, el guionista Peter Morgan utilizó la frase, con doble y triple sentido, para nombrar la última película en la trilogía que realizó sobre Tony Blair. Porque en el telefilme que HBO (señal 34 de VTR y 630 de Movistar) estrena el próximo domingo 3 de octubre, a las 20.20 horas, el título no sólo se refiere al significado que Churchill quiso darle, sino que también a la estrecha y compleja amistad que unió al líder laborista y al presidente estadounidense e, incluso, para hacer un guiño al affaire que este último tuvo con Monica Lewinsky, y que marcó la relación entre ambos mandatarios.
El punto de partida del filme es cronológico. A partir de memorias, imágenes de archivo y entrevistas con funcionarios y asociados realizadas durante siete años, Morgan parte su relato con la recordada reunión que Blair sostuvo con Clinton en la Casa Blanca, justo antes de su llegada al poder, y que funcionó como la bendición implícita del gobierno estadounidense a la llegada de los laboristas al mando de Inglaterra, tras décadas de primeros ministros conservadores.
"Tenían tantas esperanzas. Fue una amistad genuina. Clinton era como el hermano mayor, pero después de Lewinsky, todo cambió", dijo Dennis Quaid (El día después de mañana), quien interpreta a Clinton, sobre la relación. La película se enfoca en los tres años, entre 1997 y 2000, en que ambos estuvieron en el poder; y mezcla eventos de alta política, como la guerra en Kosovo, los esfuerzos de paz en Irlanda del Norte y los tira y afloja de Blair con la Unión Europea, con momentos más íntimos entre ambos presidentes, y la amistad que también se forjó entre sus respectivas primeras damas, Cherie Blair y Hillary Clinton. El escándalo de Lewinsky, en tanto, funciona como el clímax del relato. Todo se retrata intercalando las interpretaciones del elenco con imágenes de archivo.
Blair por tres
Michael Sheen es el encargado, una vez más, del rol de Blair. Esta es la tercera vez que el actor se pone en los zapatos del primer ministro, las otras dos, en The deal y La reina, también fue bajo el alero de la pluma de Peter Morgan (Frost/Nixon). Esos otros dos filmes, dirigidos por Stephen Frears, abordan la competencia de Blair con Gordon Brown por escalar posiciones en el partido laborista, y la relación del político con la reina Isabel II, tras la muerte de Diana de Gales respectivamente. "Lo que siempre me ha gustado de él como personaje es la interacción entre su vida pública y su vida privada, el político y el hombre de familia y esposo", dijo Sheen sobre el rol, pero aclaró que sería su última vez encarnándolo. "No soy un Blair listo para ser contratado", resumió al Wall Street Journal.
Más allá de la interpretación de Sheen, Blair ha sido un personaje recurrente en el cine en los últimos años. Así, también figura en W, la cinta de Oliver Stone sobre George W. Bush, y es la evidente inspiración para el rol de Pierce Brosnan en El escritor oculto, de Roman Polanski. La atracción con Clinton ha sido menos constante. Más allá de sus imitaciones para la sátira, lo más recordado es Primary colors, donde John Travolta hace una versión muy poco disimulada del ex presidente.
Para interpretar a Clinton, Quaid contó que subió 15 kilos , pero que el director del filme, Richard Loncraine (Firewall) lo disuadió de optar por una prótesis de nariz. "No queríamos caer en la trampa de hacer una imitación estilo Saturday night live", explicó Loncraine al Wall Street Journal. Con todo, el actor sí optó por copiar el acento.
El elenco lo completan Hope Davis, como una muy convincente Hillary Clinton, y Helen McCrory, como Cherie Blair. Ella también se repite el plato: interpretó el mismo papel en La reina. A la hora de las premiaciones, sus esfuerzos fueron reconocidos: Davis, Quaid y Sheen postularon como mejores actores en los Emmy y The special relationship aspiró al galardón de mejor película para la TV.
La cercanía de Clinton y Blair surgió de las afinidades evidentes que surgían de ser líderes carismáticos, con visiones similares de la vida. Eso derivó en una alianza para intentar hacer avanzar una agenda progresiva y liberal -la tercera vía- no sólo en sus territorios, sino que también a nivel internacional. Y aunque el filme lo deja en claro, se toma libertades. "No se supone que sea para hacer las tareas. Buscamos una buena historia, historias relevantes sobre quiénes somos", explicó Len Amato, presidente de HBO Films a Los Angeles Times.
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