Diario Impreso

Los hijos del plomo no quieren irse

<P>En Arica, 1.350 familias serán erradicadas por la contaminación por plomo y arsénico. Y aunque muchos vinculan sus males con los tóxicos, no les gusta la idea de empezar desde cero en casas básicas, sin nada de lo que por años construyeron.</P>

Hace 15 años, Pamela Muñoz (37) llegó con su familia al número 122 de la Villa del Solar, en Arica. Jamás sospechó que su nuevo hogar sería una de las 879 viviendas del Cerro Chuño que, 13 años más tarde, el gobierno planearía erradicar. Todo por culpa de la contaminación con metales pesados que convirtieron a sus pobladores en los tristemente célebres "contaminados por plomo" de Arica.

Una situación provocada por acopios y relaves de la empresa sueca Promel que, a sabiendas de las autoridades, se acumulaba en las cercanías o en sus propias casas. Así le pasó a Patricia Moreno (45), de cuyo patio, ubicado en el pasaje 2 número 57 de la misma villa, las autoridades retiraron en 2003 unos 40 tambores y 20 sacos de tóxicos. Ella recuerda que le entregaron su vivienda el 28 de diciembre de 1995. "El día de los inocentes", ironiza.

Sus tres hijos han sufrido diversas enfermedades. Como Antonio, que empezó a tener problemas como pérdida de fuerza en las manos, dolores de cabeza, vómitos y nula capacidad de concentración. "Por estas y otras cosas, el año pasado sólo fue dos meses al colegio". Antonio asiste al colegio Leonardo da Vinci, uno de los siete que la Seremi de Salud detectó con niveles de plomo y arsénico por sobre la norma.

Aunque aún no hay estudios concluyentes, muchos pobladores asocian enfermedades que los aquejan, como atrofias, embarazos molares, cánceres y otros, a su contacto con los polimetales. Y dicen no tener ninguna confianza en los estudios que están realizando hoy las autoridades de Salud, ya que recuerdan cómo los 5.000 exámenes que medirían si estaban o no contaminados se perdieron en 2000.

Tampoco se sienten conformes con la solución de erradicación que involucra a 1.350 familias, ya que se les entregarán viviendas básicas, a pesar de que muchos han invertido durante años en ampliar y mejorar sus casas. "La oferta no me convence mucho. Es como que me estuvieran dando una casa de nuevo, sin nada, sin piso", dice Alejandra Challapa, que ha invertido unos $ 8 millones en su hogar en Los Laureles.

La erradicación, la mayor que se haya impulsado en Arica, forma parte del Plan Integral de Remediación y Mitigación impulsado en 2009, y que identifica a tres principales zonas como fuentes de exposición a polimetales: tres villas del Cerro El Chuño, Maestranza y Puerto. Estas dos últimas también contaminadas con plomo y arsénico, pero con un origen distinto. Puerto ya está "remediado", explica el seremi de Salud, Luis Sandrock. Mientras, Maestranza está en proceso de mitigación. Ninguna de estas zonas será erradicada.

El director del Serviu regional, Francisco Meza, explica que las zonas a erradicar en una primera etapa son las de Cerro Chuño. "Hay gente que no se quiere ir, pero hasta el momento, de las 879 familias, tenemos a 801 inscritas que sí aceptan irse". El objetivo es que a principios de 2013 todos ya se hayan trasladado y "los que no quieran, los vamos a expropiar".

En una segunda etapa, los vecinos de Los Industriales III y IV, correspondientes a 471 familias, serían trasladados. Pero aún no está claro si será obligatoria la erradicación, lo que se definirá luego de algunos estudios, que incluyen exámenes que miden niveles de plomo y arsénico, analizados por el ISP.

El plan de mitigación también incluye atención médica para las personas de las tres zonas afectadas. Hasta el momento, según explica Sandrock, se ha evaluado a 10.184 pacientes con exámenes de plomo y arsénico. El ISP ha enviado 7.686 resultados, de los cuales un 0,4% están por sobre la referencia para plomo y un 12,6% para la de arsénico. Según la directora del Servicio de Salud de Arica, Magdalena Gardilcic, los resultados "no son distintos a la realidad del norte de Chile", aunque enfatiza que aún no es posible dar resultados concluyentes ni afirmar que las enfermedades que padecen los vecinos se pueden o no asociar a la contaminación.

Los resultados definitivos, que se complementarán con estudios epidemiológicos, estarían listos a fines del primer semestre de 2011.

Mientras, Patricia Moreno y muchos otros siguen pensando que el plomo seguirá moldeando sus destinos. Y el de sus hijos.

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