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Ministerio de Salud descarta que vacuna contra coqueluche tenga efectos secundarios

<P>Afirma que la suma de las vacunas del programa nacional tienen menos mercurio que una lata de atún. </P> <P>Expertos insisten en la importancia de inocular. Sólo en 2015, siete niños murieron por esta causa.</P>

Todos los años , unas 300 mil personas mueren en el mundo a causa del coqueluche, (también llamada tos convulsiva o tos ferina), la mayoría pequeños de menos de un año. La enfermedad es causada por la bacteria Bordetella pertussis, un mal para el que los seres humanos nunca generan inmunidad total.

La inmunidad que otorgan las vacunas o quien ha tenido la infección se va perdiendo con los años,

Por ello, además de las vacunas a los dos, cuatro, seis y 18 meses, el plan nacional la incorpora para los niños de primero y octavo básico. Con eso se garantiza inmunidad hasta la edad adulta, cuando los efectos de la enfermedad son más leves.

Pese a la oposición de grupos antivacunas, como el caso de los padres del menor en Osorno, que se han negado a vacunar al su hijo -el menor ya padeció tos convulsiva-, desde el Ministerio de Salud descartan que esta produzca efectos secundarios relacionados con el mercurio, como temen estos grupos.

Sólo el año pasado siete niños, todos menores de dos meses, murieron por este mal en el país, niños que por su edad no contaban con la vacuna, pero que fueron infectados por algún adulto cercano.

Fernando Muñoz, jefe del Programa Nacional de Inmunizaciones del Ministerio de Salud, explica que contrario a lo que se cree, la vacuna contra el coqueluche contiene trazas de timerosal, un tipo de sal de mercurio que no tiene nada que ver con el metilmercurio, sustancia que se ha mencionado como riesgosa para la población y que es la que acumulan peces de aguas profundas. "El timerosal no se difunde en el organismo y el que contienen las vacunas es una cantidad muy pequeña. La suma total de todas las vacunas pentavalentes que están en el programa nacional poseen menos mercurio de lo que puede tener una lata de atún", dice Muñoz.

En julio del año pasado se conoció el resultado de un informe que el Minsal pidió a la Academia Chilena de Medicina respecto de la seguridad de esta sustancia que es parte de las vacunas pentavalentes (Hepatitis B, difteria, tétanos, tos convulsiva e influenza tipo B). Tras un año de trabajo, en el que participaron siete investigadores, la conclusión fue que toda la evidencia acumulada mostraba que no existe asociación entre timerosal y autismo. "Fue un informe de la máxima autoridad científica del país", insiste Muñoz.

En países como EE.UU. y Reino Unido se usa una vacuna que se aplica durante el último trimestre del embarazo y permite que ese recién nacido tenga la inmunidad transmitida por la madre hasta por lo menos seis meses de vida, tiempo suficiente para que sus propias vacunas puedan protegerlo.

Respecto a esta vacuna, Fernando Muñoz dice que se está pensando y es probable que en los próximos años se incorporé al programa para embarazadas. Sería la "próxima consulta al comité asesor de vacunas", reconoce.

Vulnerabilidad

Hay varias razones por las que los más pequeños son los más vulnerables a esta enfermedad. Pablo Vial, infectólogo infantil de Clínica Alemana, señala que la bacteria tiene receptores en los bronquios del humano e invade prácticamente todo el sistema respiratorio. "En los más pequeños, por anatomía, los bronquios son mucho más finos, de menor calibre por lo que se obstruyen más rápido, tienen apneas y complicaciones respiratorias como neumonías", dice.

Carolina Herrera, jefa de la Unidad de Pacientes Críticos de la Clínica Avansalud cuenta que los niños que deben ser hospitalizados por esta enfermedad casi siempre requieren soporte de respiración (ventilador mecánico y oxígeno), medicamentos por vía venosa y ayuda para la alimentación. "A veces hay zonas del pulmón que se desinflan y eso implica una menor oxigenación de la sangre, insuficiencia respiratoria y hasta pueden convulsionar por falta de oxígeno. El esfuerzo que les provoca la tos puede producir hemorragias sunconjuntivales, pintas en el cuerpo por ruptura de vasos sanguíneo, hernia, fracturas costales y hasta hematoma cerebral", señala.

El periodo de recuperación tampoco es rápido. Desde que se infecta, pueden pasar hasta 40 días en los que todavía está enfermo y no siempre se recupera antes de los tres meses.

En los adultos, sin enfermedades asociadas, la tos ferina produce tos seca de más de cuatro semanas, que muchas veces se confunde con tos alérgica o un resfrío crónico o asma.

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