Por Felipe RetamalEsteban Düch tras el Festival de Viña: “Fue un buen paso, pero no fue de esos que te cambia la vida drásticamente”
El comediante venezolano triunfó esta temporada en la Quinta Vergara. Un hito que le permitió mostrar una faceta musical no muy conocida, pero que aspira a expandir. Antes, se explaya con Culto sobre su experiencia con el "Monstruo", la captura de Maduro y su gusto musical. "El Macha es de mis artistas favoritos".
Apenas escuchó a los animadores del Festival de Viña pronunciar su nombre, una sensación eléctrica recorrió a Esteban Düch. “Estaban en la pausa comercial, vuelven y me presentan. Ahí me bajó todo -dice el comediante a Culto-. Ese fue el momento donde sentí ya subir el nervio".
Entonces el comediante sintió en sus carnes el real calado de hacer reir al “Monstruo”. En su caso además se sumaba el antecedente del estrepitoso fracaso de su compatriota George Harris en el 2025. No podía fallar. “Esa primera caminada desde atrás del escenario hasta el el centro de la Quinta es bien larga e imponente. ¡Ves a todo el público! Se ve súper encima porque está todo el público iluminado. Le puedes ver la cara a la gente que está en la galería, entones es bien retador", recuerda.
Para su fortuna, Düch logró enganchar rápido con el público de la Quinta Vergara y ser uno de los triunfadores del Festival esta temporada. Lo consiguió con una rutina armada con chistes rápidos aludiendo a su condición de venezolano en Chile e incluso algún guiño a George Harris.

Estudioso, Düch tenía claro donde se jugaba el éxito o el fracaso de esa noche. “Los primeros 5 minutos son claves -explica-. En los primeros 5 minutos, tú tienes que tener una batería de chistes que rompan el hielo y hablen un poco de quién eres y por qué estás ahí. Cuando esos 5 minutos funcionan, te da cierta tranquilidad. Además, con el peso y la responsabilidad de ser el comediante venezolano que venía a subsanar un poco una herida creada...o sea si yo no hacía reír ahí estaría en Venezuela ahorita ajaja (risas). Yo también quería pasarlo bien y eso fue lo que logré”.
Esa rutina en Viña tuvo un final muy particular, con la participación del “Guatón” Rodrigo Salinas. Una idea que salió desde la amistad entre ambos y se plasmó en una canción que tocaron esa noche, Las rueditas, que narra lo que pasó con las rueditas de la bicicleta de Freddy Turbina una vez que se las sacó, una suerte de spin off de 31 Minutos.
“Yo fui un niño que se crió viendo 31 Minutos en la televisión por cable en Venezuela. Tengo un hijo chileno al cual tuve la oportunidad de mostrarle 31 Minutos -dice Düch-. Poder hacer algo con uno de los creadores originales de la serie, que ambos somos comediantes y además tengo el honor de llamarlo un amigo...fue un full circle bien bonito”.
Incluso, Düch ha conocido a más músicos involucrados con 31 Minutos. “La semana pasada tuve la oportunidad de conocer a Pablo Ilabaca. Para mí es un honor, yo soy muy fan de la música y mi vida en Chile me ha hecho conectarme también con la música chilena y él es de los músicos top. El poder conversar con él, estrechar su mano, que me dijera que había visto en diferido la rutina de Viña, que le había gustado la parte de las rueditas, y que interpreté muy bien Mi equilibrio espiritual”.
-Poco antes de tu show en Viña ocurre la detención de Nicolás Maduro. ¿Cómo lo trabajaste para incluirlo en tu rutina?
Simplemente me puse a trabajar y dije: tengo que sacar un ángulo donde pueda hablar de cómo un venezolano sintió, vivió y lo que pensamos de la captura de Maduro, también entendiendo el contexto geopolítico y la lupa bajo la que lo ve Chile, pues no soy un cegado de no saber lo que significa... ¿me entiendes? Entonces hicimos un chistecito, una analogía sobre eso y creo que quedó bien plasmado.

-¿Y cómo viviste tú ese momento? Porque fue temprano en la mañana...
Claro, porque la captura es un 3 de enero a las 4 de la mañana, y los venezolanos nos enteramos el 3 de enero a las 6 de la mañana...yo me enteré como a las 8 de la mañana porque mi mamá me levantó, me abrió la puerta de la pieza...“¡Se llevaron a Maduro!”. Bueno, yo lo dije ese día, para los venezolanos fue un momento de esperanza, de entender que es una luz de que algo podía cambiar en una Venezuela que tenía ya 27 años de alguna manera bajo un régimen que destruyó el país de todas las maneras posibles. Me imagino que algo parecido sintió Chile cuando ganó el plebiscito para sacar a Pinochet del poder. Entonces, es de esas alegrías compartidas de que quizás vamos a estar mejor en un futuro.
-¿Cuánto ha cambiado tu vida y tu desarrollo laboral tras el paso por Viña?
Mira, poco en verdad, o sea, no me no te voy a decir como que ahora soy la mega estrella y agotado todo, no, no, no. Muy tranquilo. Fue un buen paso por Viña, pero no fue de esos que te cambia la vida drásticamente. Hay comediantes a los que drásticamente les ha cambiado su vida y su negocio, pero en mi caso se mantuvo bastante parecido. Este es mi quinto año haciendo comedia, entonces ha sido puro subir y cada vez hitos más grandes. Hoy yo creo que viene un momento más bien de estabilizar un poco, empezar a consolidar al público que he tenido durante todos estos años, empezar a ofrecer otras cosas, otras propuestas.
-¿Y la manera de trabajar las rutinas?
Yo era de estos comediantes que anotan alguna premisa que se les ocurre y en tarima la desarrollo, pero Viña me enseñó que hay que bajar eso a un papel, hay que escribir los chistes en papel para saber qué quitar y qué dejar para que funcionen mejor y economizar palabras. Así es que sí, el paso por Viña modificó un poco como trabajo el material de comedia.
Esas otras propuestas han cristalizado en una nueva rutina de stand up comedy en que Düch explora otros temas. “Me gusta mucho la temática de lo que está pasando de la inteligencia artificial, las teorías conspirativas sobre los ovnis, me gusta mucho ese tipo de temáticas. Siempre fui muy de ver contenido conspiranoico, hay mucho humor. También chistes que de repente estaban dentro de la rutina que estaba presentando antes de Viña, pero no llevé a Viña”.
Pero el mayor cambio, que ya se advirtió en Viña, es la inclusión de mayores segmentos musicales en las rutinas. “Ya me conocieron por el stand-up comedy, ahora quiero que me conozcan por el stand-up comedy y también por la música comedia. Viene un proceso de evolución hacia el artista que quiero ser de aquí a 20 años, porque esto es una carrera larguísima. El comediante envejece y el público envejece con el comediante”.

En sus nuevos shows, Düch apuesta por incluir musical material propio. Hace una hora de stand up al estilo clásico y luego un segmento musical de unas cinco canciones. “Voy creando canciones con premisas que me llaman la atención con cosas que me pasan, con cosas que pueden ser identificables, voy haciendo canciones y las voy cantando en vivo...si hay una buena reacción, está bien, sino, hay que ir buscando, voy cambiando, saco una, meto otra...”.
Y no solo son temas que canta en sus shows. Düch detalla que planea lanzar parte de ese material. “Voy a dar ese paso pronto, hacer videos interesantes con las canciones y subirlos a las redes sociales. Estoy trabajando con una banda que estamos haciendo canciones que no necesariamente tienen que ver con la comedia, mi idea es expandirme como artista. Sé que a veces Chile castiga al multifacético, pero eso no puede ser una limitante para crear; si yo quiero crear comedia, voy a crear comedia, si quiero crear música, voy a crear música, si me da por escribir un libro, loco, lo voy a escribir”.
En realidad, es una faceta que Düch tenía en barbecho. Cuenta que llevaba tiempo con canciones propias guardadas. “Probablemente nunca me creí tan bueno, pero viendo a Marcianeke...yo dije ¡yo puedo!¡Claro que puedo! ajajaja viendo al Tío Rene, yo dije claro que puedo (ríe)“.
Düch tiene un gusto musical muy marcado por el sonido del rock, el funk, el ska, el reggae, el bolero, la música latinoamericana. “Me encanta todo lo que tenga guitarra, bajo, batería, teclado, estoy muy abierto a todo tipo de música. El sábado fui al concierto de Papanegro, estuve en el Bloque Depresivo...me encanta la música real, la música que inspira, la música que está hecha con manos humanas. El Macha es de mis artistas favoritos que Chile me ha entregado porque he conectado con él en su cosmovisión, en su arte, en la rebeldía de La Floripondio, en la alegría y el pachangueo de Chico Trujillo, la depresión y tristeza del Bloque Depresivo. Me encanta lo que rodea al arte y lo real”.
En lo sucesivo Esteban Düch continúa con sus shows de stand up recorriendo Chile y se alista para el Comedy Fest en el Teatro Caupolicán, junto a nombres de la talla de Felipe Parra, Bodoque y Gon trujillo. Entradas en el sitio web https://linktr.ee/duchproducciones.
COMENTARIOS
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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