Diario Impreso

Ocho beneficios de comer en familia

<p>Ni el almuerzo ni el desayuno, lo que va quedando por estos tiempos es reunirse en familia a la hora de la comida. Y está muy bien. De hecho, a los niños los hace más saludables y a usted, menos estresado(a).</p>

La hora de la comida, más que el almuerzo o el desayuno, se ha convertido en la última y casi única instancia para compartir en familia, lo que según los expertos genera muchos beneficios. Ocho en rigor, según el estudio La importancia de cenar en familia (IV versión), un informe del Centro Nacional de Adicciones y Abuso de Sustancias (Casa) de EE.UU..

El dato no es menor, porque cada vez hay más evidencia de que son los hábitos y no la genética los que influyen más decididamente en la obesidad: según un estudio de la U. de Michigan a más de mil escolares, los estudiantes obesos habían tenido comportamientos poco saludables, sin importar si tenían o no una mutación en la hormona que regula el hambre (leptina). Por eso, que los niños coman con sus padres reporta beneficios que probablemente desconocía.

1. Saborearán las verduras

Una encuesta de la U. de Harvard (EE.UU.) de 2000 reveló que los niños que cenaban con sus padres comían más frutas y verduras, menos bebidas y frituras y sus dietas tenían calcio, hierro y fibra. Según dice su autor Matthew W. Gillman, a La Tercera, la clave es "que los padres son los que ponen los alimentos sobre la mesa y se generan debates nutricionales muy 'sabrosos' que mejoran el comportamiento alimentario".

Ya un estudio de 1993 de la U. de Illinois (EE.UU.) demostró que las guaguas de seis meses alimentadas por 10 días con vegetales terminaron por preferir estos alimentos. Y otra investigación de la U. de Bowling Green State (EE.UU.) de 2007 mostró cómo preescolares que no consumían verduras aumentaron su consumo tras un programa de incentivos en la casa.

2. Mejora el paladar

Un estudio de 2003 de la U. College London (Gran Bretaña) mostró que una comida familiar expone a los niños a distintos alimentos ampliando sus gustos. En el trabajo, un grupo de niños comió pimentón (en distintas preparaciones) por ocho días. Finalizado el ejercicio, todos mejoraron su calificación del alimento.

La formación del gusto está condicionada en los primeros años, pero se puede moldear. Un estudio de 1987 de la U. de Illinois demostró que los niños requieren hasta 15 exposiciones a un alimento para decidir finalmente si les agrada o no. Los menores fueron sometidos a probar frutas nuevas a través de juegos. La aceptación en muchos casos se logró tras 15 intentos.

3. Controla las porciones

Comer fuera de la casa se ha vuelto recurrente. El problema es que un plato de restaurante tiene hasta un 60% más de calorías que uno casero. Un dato central si se tiene en cuenta una investigación de 2011 de la U. de Oregón (EE.UU.) hecha a preescolares, que demostró que los niños a esa edad ya tenían predilección por la sal, azúcar y grasas, y las mismas inclinaciones por los gustos de sus padres. "Los restaurantes hacen sus alimentos 'sabrosos' agregando sal y azúcar. En la casa puedes eliminarlas", dice a La Tercera Anna R. McAlister, una de sus autoras. "Con la familia se sirve lo que deben comer y en la cantidad justa", agrega a La Tercera Bettina Cornwell, la otra investigadora.

4. Niños saludables

Estudios han demostrado que los niños que comen con sus familias sufren menos depresiones y trastornos alimenticios. Para un niño deprimido, la comida familiar actúa como disuasivo. "Porque estos identificarán sus problemas con anticipación, previniendo futuros trastornos", dice Dianne Neumark-Sztainer, de la U. de Minnesota (EE.UU.) a la revista Health.

5. Previene el tabaquismo y el alcohol

Según el informe del Casa, los niños que comen menos de cinco veces a la semana con sus padres son dos veces más propensos a consumir tabaco y casi el doble de consumir alcohol. La clave no está en la comida, sino en las conversaciones que se producen en torno a ella, en las que los hijos pueden decir lo que les pasa.

6. Mejora el rendimiento escolar

Al 91% de los niños que comen con su familia les va bien en el colegio, según otro capítulo del informe del Casa. ¿Por qué? Entre otras razones, porque mejoran su vocabulario. Un estudio de la U. de Harvard descubrió que de cada dos mil palabras nuevas de un preescolar, la mitad son escuchadas por primera vez en la mesa familiar. "Refuerza sus conexiones sociales, que los ayudan a sentirse seguros, y tomar mejores opciones", dice a La Tercera Kim Eagle de la U. de Michigan, que ha estudiado cómo mejoran los hábitos de los niños comiendo con los padres.

7. Alivia el estrés

Comer con sus hijos alivia el estrés laboral. Una investigación de 2008 de la U. de Brigham Young (EE.UU.) analizó a 1.580 empleados, concluyendo que los que llegaban a la casa para comer en familia sentían que trabajaban en un ambiente más sano. "Da una percepción de trabajo saludable y mejoran su productividad", dijo Jenet Jacob, autor del estudio, al sitio de la universidad.

Más sobre:Diario Impreso

Lo más leído

Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera

Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE

IMPERDIBLES

Servicios