Editorial

Índices alentadores en materia de seguridad

Santiago 7 de abril 2026. Asalto a sucursal Banco Estado en calle Avenida La Florida con San Jose de la Etrella, comuna de La Florida. Jonnathan Oyarzun/Aton Chile JONNATHAN OYARZUN/ATON CHILE

El Índice Paz Ciudadana 2026 -con datos levantados entre agosto y septiembre de este año- ha traído resultados en general alentadores, porque tanto el porcentaje de hogares victimizados como el nivel de temor han presentado descensos importantes, lo que ciertamente es una buena señal para el país. Desde luego que la realidad delictual continúa siendo un aspecto que abruma la vida de los chilenos -sin ir más lejos, el 95% de los encuestados ha tomado en el último año alguna acción para evitar ser víctima de un delito, principalmente dejar de usar artículos de valor en público, o evitar salir a ciertas horas-, pero los mejores números que en general muestra el indicador de algún modo revelan que las políticas públicas en materia de seguridad han venido rindiendo efectos, aunque a ratos se diera una impresión diferente.

Una variable que dice mucho sobre la percepción de la ciudadanía es el nivel de temor, precisamente porque se trata de una variable que está muy influida por aspectos subjetivos o por determinados hechos que generan alarma pública. El indicador de Paz Ciudadana revela que el 20,9% de los hogares se ubica en nivel alto de temor, en tanto que el 65,4% se sitúa en nivel medio. Es destacable que el nivel alto haya mostrado un descenso sostenido en los últimos tres años (en septiembre de 2022 se ubicaba en 30,5%), y de continuar por esta senda podría situarse en los niveles prepandemia -en septiembre de 2019 dicho indicador alcanzó el 19,6%-, si bien todavía queda camino para retornar a las marcas que existían antes de 2015.

Las razones detrás de este menor temor pueden ser variadas, pero posiblemente hay cierta correlación con los indicadores de victimización. En este caso, el 33,1% de los hogares declaró haber sido víctima de algún delito, una baja significativa respecto del año anterior, cuando alcanzó 35%; no solo eso, es sin duda relevante que esta variable haya alcanzado un nivel que no se veía desde 2010, lo que sugiere que se trata de avances concretos que la población percibe.

No cabe duda de que estos datos pueden parecer contraintuitivos frente a la realidad delictual con que miles de chilenos deben lidiar cada día, especialmente ante el temor que despierta el crimen organizado, o por el alto nivel de violencia que se observa en algunos delitos contra personas o la propiedad. Pero ello no debería llevar a perder una perspectiva más amplia, en orden a que las políticas llevadas a cabo en los últimos años han logrado resultados tangibles. Es el caso, por ejemplo, de los homicidios, los que, de acuerdo con el último informe consolidado al primer semestre, mostraron una baja de 11% en relación con igual período del año anterior, si bien es preocupante que la mayor parte de los casos tenga relación con el crimen organizado. En un porcentaje similar han disminuido los robos violentos, en tanto que también se han observado importantes niveles de decomiso de drogas y la desarticulación de una serie de peligrosas bandas.

Aunque estos avances son valiosos, ciertamente aún son insuficientes para satisfacer los anhelos de la población, y de allí que resulta indispensable que gobierno y oposición retomen con decisión la agenda de seguridad, sin lo cual será difícil que los índices continúen mostrando mejoras relevantes.

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